Mil recetas para hacer un pinto explora el erotismo.

 9 agosto, 2016
Fio y Fran fueron interpretados por Fiorella Fernández y Francisco Rodríguez. Diana Méndez.
Fio y Fran fueron interpretados por Fiorella Fernández y Francisco Rodríguez. Diana Méndez.

Fio saluda desde el balcón interno de su casa. Nos avisa que hemos sido invitados a compartir una cena muy especial, pero antes de hincarle el diente a las viandas habrá que esperar a Fran, su novio y cocinero. En su rol de anfitriona, ella nos trata como viejos conocidos a fin de romper el hielo y ahuyentar cualquier asomo de timidez.

Cuando Fran viene, pasamos al comedor. Las anécdotas eróticas de la joven pareja son los aperitivos de la velada. Sus mutuas insinuaciones estimulan a los espectadores que terminan confesando sus particulares maneras de asumir la sexualidad. Los rubores desbordan las mesas y la intimidad llega a ser placenteramente incómoda hasta que el anuncio de la cena suaviza las tensiones.

No estamos ante un espectáculo con una trama cerrada. Lo que sucede es, en buena medida, el resultado de las interacciones del elenco y el público. Existe una base dramatúrgica preestablecida, pero aparece llena de “vacíos” que se completan con las situaciones improvisadas por los actores y las respuestas espontáneas de los asistentes.

Esta modalidad de evento es heredera del happening, por la vital participación de la audiencia y del café-concert, por el doble uso del espacio como ámbito escénico y de consumo alimenticio. En última instancia, se busca difuminar los límites entre ficción y realidad. El hecho de que los personajes mantengan el nombre de los intérpretes es un guiño para confirmar esa estrategia.

El insustituible pinto mañanero hace su triunfal entrada y procedemos a degustarlo. Su humilde estirpe contrasta con la sofisticada actitud de Fio y Fran. Sin embargo, la pareja elabora una red de sentidos que iguala la preparación del platillo con las infinitas posibilidades del placer erótico. En su propuesta no hay una única receta; hay mil o tantas como personas existan.

'Mil recetas para hacer un pinto' se presentó en Casa Batsú, en barrio Escalante.
'Mil recetas para hacer un pinto' se presentó en Casa Batsú, en barrio Escalante.

En el centro de la experiencia, la mirada juega un papel primordial. El espacio está diseñado para poder espiar las reacciones de los demás. Al reconocernos tan distintos y, a la vez, tan similares entendemos que la diversidad es un rasgo esencial de nuestra especie. Asumir tal verdad supone apostar por el respeto como principio de convivencia.

Fiorella Fernández y Francisco Rodríguez realizan un trabajo notable. Atentos a todo estímulo, propician una atmósfera íntima para impulsar la franca complicidad del público. Su intenso accionar y adecuado manejo de los ritmos no dejan que el espectáculo decaiga. Su conducta empática es la trampa ideal para que los comensales entremos en su juego de picardías.

Durante la sobremesa, los anfitriones revelan sus verdaderas intenciones. Algunos presentes serán elegidos para habitar la casa en sustitución de los actuales dueños. En ese gesto, la obra sugiere una posible continuidad en el plano de lo real. Al imponerle este límite a la ficción, el ritual finaliza cuando es entregado a su audiencia.

Mil recetas para hacer un pinto explora nuestras percepciones sobre la sexualidad. Con el plato típico como pretexto y metáfora, nos recuerda que somos potenciales manjares de mesas ajenas. Nos guste o no, pasamos gran parte de la vida comiéndonos los unos a los otros. La receta para hacerlo cada quien la tendrá a buen recaudo y en alta estima.

FICHA ARTÍSTICA

Dirección: Laura Alvarado

Libreto: Che Sosa

Actuación: Fiorella Fernández, Francisco Rodríguez

Espacio: Casa Batsú

Fecha: 30 de julio de 2016