Mediante el trabajo artístico, se valoran nuestras tradiciones desconocidas

Por: Marta Ávila 21 octubre, 2015
‘Canto Fúnebre. El paso al más allá’ durante sus dos primeras funciones se ejecutó con buen asistencia en la Plaza de la Democracia y el Museo de Jade.Foto: Jorge Navarro.
‘Canto Fúnebre. El paso al más allá’ durante sus dos primeras funciones se ejecutó con buen asistencia en la Plaza de la Democracia y el Museo de Jade.Foto: Jorge Navarro.

Canto fúnebre. El paso al más allá es un espectáculo promovido por el CIDEA, que reúne a miembros de las cuatro escuelas de Arte de la Universidad Nacional y fue dirigido por la coreógrafa Nandayure Harley. Ella trabajó con más de 40 participantes, entre los que destacan músicos, bailarines, actores y diseñadores plásticos.

Canto fúnebre fue concebido con un enfoque performático y se realizó en espacios no convencionales como la plaza de la Democracia y el Museo de Jade, en San José. Como público, esto nos obligó a estar atentos a lo que sucedía en las diferentes locaciones del espacio abierto; probablemente cada espectador vivió el evento de manera distinta, algunos desde una perspectiva aérea, otros sentados en el piso y algunos de pie.

El tema central del trabajo se basa en las visiones sobre la muerte que tenían los pueblos de América Latina, especialmente en Costa Rica, durante dos momentos distintos: la época precolombina y la colonial.

Para este efecto, Kimberly Ulate, Nandayure Harley, Fito Guevara y Valentina Marenco, responsables de la creación coreográfica, se inspiraron en los rituales que grupos sociales realizaban cuando se da el paso al más allá y de lo cual se encuentran evidencias en la cerámica, el jade, el oro, la piedra, así como en los vitrales de las iglesias católicas.

Uno de los aciertos de Canto fúnebre , que denota una rica investigación, es el aspecto plástico que estuvo muy bien elaborado y se apreció en detalles como el maquillaje concebido por Manuel Vindas, así como el diseño de vestuario de Michelle Piedra y los artefactos creados por Fernando Castro.

Todo esto se complementó con las máscaras de Alejando Méndez y la adecuada iluminación de Álvaro Piedra. En este sentido, la música que evocó lo precolombino, compuesta y ejecutada en vivo por Isaac Morera, se transformó en parte esencial de discurso estético. Sin embargo, no se dieron los créditos de autoría de los cantos fúnebres.

Los coreógrafos movieron acertadamente a los bailarines y actores en los espacios, lo cual logró recrear diferentes personajes que parecían salidos de un cuento fantástico de nuestro pasado. No obstante, la duración de las secuencias se debe revisar, ya sea el ritmo o sintetizar.

Acerca del desempeño escénico, el elenco se vio aplomado en la estética propuesta, con buena manejo de las cualidades corpóreas y vocales. Y debo destacar que muchos jóvenes ya demostraron dominio en las corridas.

Aspectos mejorables para lo que resta de la temporada: imperdonable no detallar en el programa de mano que El duelo de la Patria es de Rafael Chávez Torres. Además, para un espectáculo de entrada libre se deben tomar previsiones para el ingreso a la sala.

No obstante, es una excelente señal que durante los dos primeros días de presentación hubiese tanta gente deseosa de ver un evento multidisciplinario con temática nacional. Quienes no lo vieron, prepárense para las próximas funciones en Heredia.

‘Canto Fúnebre. El paso al más allá’

Acto performático interdisciplinario 2015.

Dirección artística : Nandayure Harley.

Coreografía : Kimberly Ulate, Nandayure Harley, Fito Guevara y Valentina Marenco.

Cocreadores: CCDAUNA, Estudiantes del CIDEA y UNA Danza Joven.

Fecha : Sábado 17 de octubre, 5.30 p. m.

Lugar : plaza de la Democracia y Museo del Jade.