Sentir más que entender es lo que propone Rogelio López en su nuevo trabajo escénico

Por: Marta Ávila 14 julio, 2015

La más reciente aventura del coreógrafo Rogelio López es la creación de un nuevo grupo integrado por gente joven y entusiasta que le sigue sus ideas con energía y pasión.

Eso fue lo que presenciamos en su último espectáculo denominado Dominó en la noche de los Montes de Oca , con una duración de casi dos horas y compuesto por varios segmentos, en los que trató temas universales y recurrentes en su producción, como son los afectos en las relaciones interpersonales y la exclusión de la mujer.

También, escenificó la lucha entre la vida y la muerte, inspirado en el mito de Thánatos y Eros , así como el miedo al fracaso.

La exploración: Es la base de la nueva propuesta del grupo López Danza. Rafael Pacheco
La exploración: Es la base de la nueva propuesta del grupo López Danza. Rafael Pacheco

Sin temor. Con esta obra parece retomar un estilo de trabajo que caracterizó su primera agrupación DanzaCor, allá por los años setentas, cuando lo más importante era hacer que la audiencia perdiera el miedo a ver la danza y dejarse llevar por el sentimiento más que la razón, a través de imágenes llenas de plurisignificados.

Otro aspecto que recuerda su estilo inicial es el interés por la exploración y la expresividad más que el dominio de la técnica corporal.

Para Dominó en la noche de los Montes de Oca , López se propuso crear una propuesta multidisciplinaria y lo alcanzó con el apoyo de las interesantes proyecciones audiovisuales de Roberto Peralta, que fueron utilizadas con atino para no competir con el movimiento de los bailarines, además del diseño de vestuario de Shirley Portuguez y Paula Ortiz en el que manejaron los colores básicos (blanco y negro) para no desentonar con la traslúcida escenográfica de Carlos Shmidt, fundamentada en el plástico, ese material que está amenazando la vida de nuestra especie en el planeta, pero el cual no hemos aprendido a manejar.

Música. Así mismo, el marco sonoro de la obra combinó música en vivo ejecutada por Emerson Foster en la Guitarra eléctrica, Kuo Jam Chen y Juan Felipe Alvarado, en el violín y celo, y piezas de varios autores muy usadas por el coreógrafo como son Heitor Villalobos, Camille Saint-Saëns, Jerry Goldsimth entre otros.

El enfoque del movimiento con el que creó Dominó en la noche de los Montes de Oca se mantiene en el rango que ha trabajado durante más de cuatro décadas de carrera como coreógrafo, que enfrenta al elenco a cualidades periféricas acentuadas por fuerte expresividad mediante diversas formaciones y, en este caso, vimos más solos, dúos y formaciones menores como tríos, generando intimidad en los ambientes recreados.

En el joven elenco es evidente las diferencias a nivel interpretativo: casi todos estuvieron parejos durante sus intervenciones según su capacidad.

Sin embargo, en Aldo Salazar su proyección no fue la mejor hasta la segunda parte.

Por otro lado, cabe destacar la naturalidad y buena proyección de David Jiménez durante toda la obra, así como la participación de Valeria Jiménez en el solo musicalizado con la Bachiana brasileña # 5 de Villalobos.

Con la aparición de López Danza se mantiene la tesis de que la danza independiente es la que genera mayor dinamismo al panorama de la disciplina en nuestro país; se les desea larga vida escénica.