Festival de Coreógrafos Graciela Moreno: Tanto en los trabajos que concursaron como en el de categoría libre se evidencia mejor calidad.

Por: Marta Ávila 4 septiembre
Crítica de danza de Festival de Coreógrafos: Finalmente, se ve mayor elaboración en lo mostrado
Crítica de danza de Festival de Coreógrafos: Finalmente, se ve mayor elaboración en lo mostrado

En la tercera noche del Festival de Coreógrafos Graciela Moreno 2017, pudimos ver los cinco estrenos, de los cuales, uno no participó en la competencia con el tema de “la memoria”. En n esta función predominó el formato de dúo y destacó la utilización de vestuarios con mayor cuidado en sus diseños.

La función comenzó con las creadoras Catalina Zeledón y Annamerie Altman, quienes ejecutaron Quimérica y nos introdujeron en un mundo sin fundamento en lo real donde habitan personajes fantásticos.

Por medio del manejo del espacio, las protagonistas, con sus variaciones, se adueñaron de un ambiente onírico para traer sus recuerdos. En este proceso les funcionó bien la instalación de Arine Garnier y el videomapping de Norman Fuentes, así como la música original de Dirk Stammes y Karl Hutt.

Luego, Pedro Baró participó en categoría creación libre y, mediante los cuerpos de Gabriela Chavarría y Fabián Arroyo, escenificó Escoger ser . Con este trabajo, que cuenta con música original de Arroyo y movimiento enmarcados del paradigma de la danza moderna, salpicada de acentos contemporáneos, Baró pretende apuntar hacia el derecho de definir la identidad. Tanto Chavarría como Arroyo se desenvolvieron eficazmente en su ejecución.

Seguidamente, Josué Mora creó el dueto masculino titulado No. Nunca pasó y lo interpretó al lado de Felipe Alvarado. Es una interesante propuesta en la que exploran diferentes cualidades de movimiento resueltas por el contacto de los cuerpos y un elaborado abordaje del espacio utilizado para abordar lo efímero de la lucidez.

Después, Alejandro Rivera y José Raúl Martínez realizaron Si la hubiera conocido le habría declarado mi amor , una propuesta en la cual madre e hija (Sol Carballo y Sol Pardo) narran y bailan una historia en común. Ellas demostraron dominio en el uso de la voz, fluidez en sus movimientos y buena proyección. Es un trabajo poseedor de sencillez, efectividad y belleza con buenos resultados para el tema tratado. A muchos nos emocionó su contenido; no obstante, al diseño de luces le faltó mayor elaboración.

Para terminar se programó Benjamín , de Camilo Regueyra, quien parte de la idea de que la memoria se crea a partir de múltiples versiones. En esta propuesta, el autor aprovechó de manera idónea el recurso del video creado por Gustavo Abarca, sin afectar el diseño del movimiento. Regueyra, junto a Bryan Chavarría, Jorge Salazar y Abarca, supo atrapar a la audiencia en sutil juego del engaño entre lo real y lo virtual.

En general, cuatro de los trabajos contaron con un buen diseño de iluminación, responsabilidad de Telémaco Martínez, que enfatizó los cuerpos de los danzantes y creó interesantes atmósferas. También tres de las obras concursantes presentaron un elaborado diseño escenográfico que apoyó la premisa en su exposición.

Al final, a teatro lleno, los participantes recibieron un largo aplauso.

Antes de iniciar la función, en el jardín del Teatro Nacional, se mostró como aperitivo otro trabajo del proyecto coreográfico Semilla , coordinado por Pablo Caravaca.

XXXIV Festival de Coreógrafos Graciela Moreno

Coreografía:Catalina Zeledón, Annamerie Altman, Pedro Baró Josué Mora, Alejandro Rivera, José Raúl Martínez y Camilo Regueyra

Fecha:sábado 2 de setiembre, 8 p. m.

Lugar:Teatro Nacional