La galería Gráfica Génesis presentó al grupo independiente Malafama Danza y Escena con la coreografía Beau-ty, del director y bailarín Yul Gatjens, para celebrar la diversidad y generar una reflexión crítica desde la escena sobre el erotismo, el estereotipo de belleza, la historia LGBT y los cambios sociales.

Por: Marta Ávila 15 junio, 2015
Estilo. Beau-ty mantiene el sello creativo de Yul Gatjens.
Estilo. Beau-ty mantiene el sello creativo de Yul Gatjens.

La galería Gráfica Génesis presentó al grupo Malafama Danza y Escena con la coreografía Beau-ty, del director y bailarín Yul Gatjens, para celebrar la diversidad y generar una reflexión desde la escena sobre el erotismo, el estereotipo de belleza, la historia LGBT y los cambios sociales.

El autor se inspira en los estándares de belleza femeninos impuestos en la sociedad Occidental. También, ilustra los ideales inalcanzables de muchas personas por ser víctimas del sistema de consumo. Retrata una sociedad que propicia lo material ante lo espiritual.

En su obra, Gatjens muestra una lucha por lograr una meta tan efímera como la lozanía de la juventud. Todos los personajes se desviven por verse bien, sin importar el precio.

La coreografía se desarrolló en un espacio donde el espectador debe moverse constantemente y tiene la opción de escoger la perspectiva de las secciones que ejecutan los cinco personajes.

Este montaje se mantiene dentro de las propuestas anteriores del coreógrafo como en: Paloma y Casa de locas .

Tanto el maquillaje, o el vestuario, así como los detalles de la utilería y la escenografía estuvieron en función a la coreografía, los cuales fueron secundados por el diseño de una iluminación efectiva.

La obra estuvo enmarcada por una banda sonora de varios géneros musicales y autores. El principal problema que presenta Beau-ty , es a nivel de dramaturgia, ya que durante una hora nos presentó a los personajes en un ritmo monocorde y no le dio espacio a los matices para contrastar lo superficial con lo interior, y lo social con lo individual.

Se desaprovecharon las cuatro tarimas en las que se sientan las mujeres de negro para explorar su historia personal. A nivel de interpretación y ejecución, Irene Araya se mostró opaca; mientras que Marianela Arguello, Yendry Núñez y Laura Garrigues se desempeñaron con mayor proyección y energía, viviendo la trama planteada.

Otro aspecto que debe cuidar este director e intérprete es la sincronía en las secciones tratadas a modo de unísono y en general, lograr mayor precisión y limpieza técnica en los segmentos grupales.

A este joven grupo y talentoso creador le deseo larga vida escénica y cabe recordar que crear un estilo no significa quedarse en una zona de confort; al contrario, es un desafío mantenerse vigente con creatividad y sello personal.

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