Homenaje lo presidió el presidente Juan Manuel Santos y se realizó en la Catedral Primada de Bogotá

 22 abril, 2014

Con una sentida ceremonia realizada en la Catedral de Bogotá, Colombia despidió a su premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, fallecido el jueves en México, país donde ya recibió el homenaje de los presidentes Enrique Peña Nieto y Juan Manuel Santos, amigos y miles de lectores.

Gabriel García Márquez hace cinco años, en marzo del 2009, cuando asistió al Festival Internacional de Cine en Guadalajara, México.
Gabriel García Márquez hace cinco años, en marzo del 2009, cuando asistió al Festival Internacional de Cine en Guadalajara, México.

Bajo la fuerte lluvia que caía sobre el centro de Bogotá, el acto solemne arrancó poco después del mediodía, con la entrada a la catedral del presidente Santos, acompañado por su esposa María Clemencia y dos de sus hijos, mientras sonaba la música de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia.

Inmediatamente después, el arzobispo de Bogotá, Rubén Salazar, dirigió unas oraciones y, en adelante, además de las palabras de Santos, el protagonismo del acto recayó en la música que tanto disfrutó en vida el único Nobel colombiano.

Los músicos de la Orquesta, que llevaban mariposas amarillas prendidas en sus sobrios trajes negros, así como en sus atriles, interpretaron como pieza central el Réquiem, de Wolfgang Amadeus Mozart y continuarán con piezas corales.

El cierre fue musicalizado con algunas de las piezas de vallenato preferidas del escritor: las mismas que fueron tocadas en su honor cuando ganó el Nobel de Literatura, en 1982.

El ministerio de Cultura de Colombia le dará así a la ceremonia el "ánimo de fiesta" que García Márquez describió en un cuento nunca terminado, en el que vislumbró su muerte y un cortejo fúnebre con tintes de parranda.

El pasillo de acceso a la catedral fue adornado con rosas amarillas, a modo de guiño para el autor, que las consideraba de buena suerte y parte del rito indispensable para sentarse a escribir cada mañana. Arreglos florales de ese mismo color adornan el altar principal.

Ministros y algunos expresidentes colombianos, como Belisario Betancur (1982-1986), asistían al acto fúnebre, al que también tuvieron acceso algunas de los cientos de ciudadanos que hicieron fila a las afueras del templo desde la mañana.

"Vine porque soy una persona que reconoce lo que hizo por Colombia", dijo Fernando Rodríguez, un contador de 55 años que aguardaba a las puertas de la catedral.

El acto es el primero de una serie de reconocimientos que se le harán en su país natal para honrar al "más admirado y querido" de los colombianos, como le llamó Santos a García Márquez el 17 de abril, día de su fallecimiento a los 87 años.

Después de esta ceremonia solemne, el miércoles, Día internacional del Libro, se realizará en Colombia una lectura masiva de El coronel no tiene quién le escriba en más de mil bibliotecas públicas, escuelas y parques.