Visión poética. Por medio de El Quijote , el escritor fue claro: el poeta es “más versado en desdichas”

 17 abril, 2016
Cervantes, un hidalgo versado en versos
Cervantes, un hidalgo versado en versos

La poesía de Miguel de Cervantes ofrece un amplio espacio para conocer también al escritor que se dedicaba a componer versos. En El Quijote, profundiza sobre el tema de la poesía misma y ofrece una mirada bastante particular sobre sí mismo como poeta.

En uno de los episodios, el andante caballero ofrece una reflexión en torno a la creación poética: “aunque la poesía es ciencia menos útil que deleitable, no es de las que suelen deshonrar a quien la posee. La poesía, señor hidalgo, a mi parecer, es como una doncella tierna y de poca edad y en todo extremo hermosa, a quien tienen cuidado de enriquecer, pulir y adornar otras muchas doncellas, que son todas las otras ciencias, y ella se ha de servir de todas, y todas se han de autorizar con ella…” (Don Quijote, capítulo XVI, II parte) .

El propio Cervantes, en el escrutinio de la biblioteca del hidalgo, manifiesta una visión autocrítica como poeta pues escribía sobre sí mismo que “es más versado en desdichas que en versos” (Don Quijote, capítulo VI, I parte) .

Por otra parte, los cervantistas “coinciden al afirmar que cultivó tanto la poesía tradicional como la italianizante, usando una considerable variedad de formas métricas: romances, villancicos o redondillas, en el primer caso; y tercetos, octavas reales, sextinas, verso libre y, sobre todo, sonetos, en el segundo caso” , anota Pedro Cerrillo Torremocha, de la Universidad de Castilla-La Mancha, en un artículo del 2004 titulado “Cervantes poeta: el valor de los versos del Quijote”.

Una recopilación azarosa de los poemas insertos en la novela del ingenioso caballero da cuenta del magistral manejo que tenía Cervantes de diversas estructuras estróficas, de géneros satírico burlescos y de variados temas como el amor, la libertad y el destino.

Romance

Marinero soy de amor

y en su piélago profundo

navego sin esperanza

de llegar a puerto alguno.

Siguiendo voy a una estrella

que desde lejos descubro,

más bella y resplandeciente

que cuantas vio Palinuro.

Yo no sé adónde me guía

y, así, navego confuso,

el alma a mirarla atenta,

cuidadosa y con descuido.

Recatos impertinentes,

honestidad contra el uso,

son nubes que me la encubren

cuando más verla procuro.

¡Oh clara y luciente estrella

en cuya lumbre me apuro!

Al punto que te me encubras,

será de mi muerte el punto.

Oda

Dulce esperanza mía,

que rompiendo imposibles y malezas

sigues firme la vía

que tú mesma te finges y aderezas:

no te desmaye el verte

a cada paso junto al de tu muerte.

No alcanzan perezosos

honrados triunfos ni vitoria alguna,

ni pueden ser dichosos

los que, no contrastando a la fortuna,

entregan desvalidos

al ocio blando todos los sentidos.

Que amor sus glorias venda

caras, es gran razón y es trato justo,

pues no hay más rica prenda

que la que se quilata por su gusto,

y es cosa manifiesta

que no es de estima lo que poco cuesta.

Amorosas porfías

tal vez alcanzan imposibles cosas;

y, ansí, aunque con las mías

sigo de amor las más dificultosas,

no por eso recelo

de no alcanzar desde la tierra el cielo.

Soneto

Dadme, señora, un término que siga,

conforme a vuestra voluntad cortado,

que será de la mía así estimado,

que por jamás un punto dél desdiga.

Si gustáis que callando mi fatiga

muera, contadme ya por acabado;

si queréis que os la cuente en desusado

modo, haré que el mesmo amor la diga.

A prueba de contrarios estoy hecho,

de blanda cera y de diamante duro,

y a las leyes de amor el alma ajusto.

Blando cual es o fuerte, ofrezco el pecho:

entallad o imprimid lo que os dé gusto,

que de guardarlo eternamente juro.

Al libro de Don Quijote de la Mancha, Urganda la desconocida

Poema burlesco. Décimas de cabo roto, o pie cortado

Si de llegarte a los bue-,

libro, fueres con letu-,

no te dirá el boquirru-

que no pones bien los de-.

Mas si el pan no se te cue-

por ir a manos de idio-,

verás de manos a bo-

aun no dar una en el cla-,

si bien se comen las ma-

por mostrar que son curio-.

Y pues la espiriencia ense-

que el que a buen árbol se arri-

buena sombra le cobi-,

en Béjar tu buena estre-

un árbol real te ofre-

que da príncipes por fru-,

en el cual floreció un du-

que es nuevo Alejandro Ma-:

llega a su sombra, que a osa-

favorece la fortu-.

Copla de arte real

Busco en la muerte la vida,

salud en la enfermedad,

en la prisión libertad,

en lo cerrado salida

y en el traidor lealtad.

Pero mi suerte, de quien

jamás espero algún bien,

con el cielo ha estatuido

que, pues lo imposible pido,

lo posible aun no me den.

Madrigal

Madrigalejo, adaptación Gli asolani de Pietro Bembo

Amor, cuando yo pienso

en el mal que me das terrible y fuerte,

voy corriendo a la muerte,

pensando así acabar mi mal inmenso;

mas en llegando al paso

que es puerto en este mar de mi tormento,

tanta alegría siento,

que la vida se esfuerza, y no le paso.

Así el vivir me mata,

que la muerte me torna a dar la vida.

¡Oh condición no oída

la que conmigo muerte y vida trata!