Tema duro En la publicación se habla desde cómo los alemanes perseguían a los judíos hasta la forma que tenían para asesinarlos

Por: Katherine Chaves R. 17 octubre, 2013

“Yo soy Ester Waisleder Jamerman, fui la única sobreviviente de mi familia. Mis padres se llamaban Baruch y Ruchla Waisleder. Mis hermanos murieron en el Holocausto y estos eran sus nombres: Moshe, Jacobo, Sender, Chaja y David Waisleder”.

Con esa cita comienza el libro Mi testimonio final , en el cual publican 10 cartas que escribió la judía Waisleder (1920-2001) para plasmar lo que vivió en esa masacre.

La obra se presentó como parte del festejo del octavo aniversario del Museo de la Comunidad Judía de Costa Rica.

En la publicación, que fue compilada por su hija Vilma Faingezicht, ella cuenta que todo lugar era ideal para esconderse de los nazis. “En la casa de Simon (su entonces novio) había un escondite grande, que, aparentemente, era muy bueno, pues ahí guardaban mercadería”, detalló en el libro.

Es más, Waisleder cuenta el momento cuando se enteró de que toda su familia había muerto. “Un día nos dieron la terrible noticia de que habían fusilado a toda nuestra familia. Después, nos contaron que todos ellos intentaron escapar, pero no lo lograron”, escribió.

Esa era historia de todos los días. Waisleder apuntó: “Vimos una escena terrible. Por el camino pasó un judío conocido (...) lo agarraron y lo llevaron amarrado al carretón, donde se encontraba la policía polaca; luego, lo fusilaron”.

Pero, por cosas del destino, Ester no murió y vivió para contar esta historia, que da escalofríos de tan solo leerla.

“En tiempo de guerra, había en Zelechow 15.000 judíos; cuando recuperamos la libertad éramos 50. En ese momento, estábamos protegidos por los rusos, éramos gente libre”, concluyó Waisleder, quien vivió en el país desde 1946.

Este libro se puede conseguir solo en el propio museo, ubicado en Pavas. Tiene un valor de ¢20.000.