Presenta a un protagonista que se ve a sí mismo como aburrido e indeseado, sin una sola cualidad que considere digna de alardear

 12 agosto, 2014

Nueva York

La más reciente novela de Haruki Murakami es otra reunión riesgosa con el pasado.

Murakami, un candidato perenne al Nobel de Literatura.
Murakami, un candidato perenne al Nobel de Literatura.

"El pasado es mi cofre del tesoro, y una vez que lo abro consigo tanto material ahí", dijo el autor japonés de 65 años, cuyo libro Los años de peregrinación del chico sin color, se publicó la semana pasada en Estados Unidos como Colorless Tsukuru Tazaki and His Years of Pilgrimage.

Murakami, un candidato perenne al Nobel cuyo nuevo libro vendió más de un millón de ejemplares en Japón y estuvo entre los cinco más vendidos de amazon.com previo a su publicación en Estados Unidos, les ahorró tiempo a sus seguidores completando la novela en unas 400 páginas, menos de la mitad que su obra previa, 1Q84.

Apelando al recuerdo de relaciones rotas, Murakami presenta a un protagonista que se ve a sí mismo como aburrido e indeseado, sin una sola cualidad que considere digna de alardear.

Tsukuru es un empleado ferroviario de 36 años dolido por un suceso ocurrido en la universidad, cuando cuatro buenos amigos de la infancia lo apartaron abruptamente sin decir por qué.

"Es arrojado de la cubierta del barco al mar, solo, de noche. Y entonces quise escribir sobre un sentimiento como ese. Lo que escribo es inventado, pero el sentimiento es real", dijo Murakami en una entrevista reciente en las oficinas de su editorial estadounidense, Alfred A. Knopf.

Para el autor y su personaje, el libro es la historia de una vida examinada y reclamada. Tsukuru busca a sus amigos exhortado por una mujer con la que ha empezado a salir.

Murakami dijo que comenzó El chico sin color hace unos tres años pensando que sería un cuento corto de ficción, pero que pronto se vio atrapado en el misterio de Tsukuru. El autor no sabía al principio por qué sus amigos lo habían abandonado, y expandió su narrativa buscando descubrirlo.

"Tenía que conocer su pasado. Lo estoy inventando y al mismo tiempo lo descubro", comentó Murakami.

"El pasado es mi cofre del tesoro, y una vez que lo abro consigo tanto material ahí", dijo el autor japonés de 65 años, cuyo libro Los años de peregrinación del chico sin color, se publicó la semana pasada en Estados Unidos como Colorless Tsukuru Tazaki and His Years of Pilgrimage.

Nativo de Kioto, Murakami tiene un conocimiento extraordinariamente preciso de cuándo decidió convertirse en escritor. No tuvo la epifanía de niño, sino ya de veinteañero. Eran como la 1:30 p. m. del 1° de abril de 1978 y asistía a un partido de béisbol en Tokio, cuando vio a un estadounidense llamado Dave Hilton batear un doble.

"Fue en ese momento preciso que pensé: ¿Sabes qué? Puedo intentar escribir una novela", escribió en De qué hablo cuando hablo de correr, sus memorias publicadas en el 2007.

Su primera novela, Oye cantar al viento, vio la luz en 1979. Una década después ya era un superastro gracias a Madera noruega, un éxito literario sobre el suicidio de un estudiante a fines de los años 60 y las cicatrices que esto le dejó a su mejor amigo y su exnovia.

Las obras más conocidas de Murakami incluyen Kafka en la orilla y Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Ha ganado el Premio Jerusalén y, apropiadamente, el Premio Franz Kafka por una obra que muestra un personaje existencial eterno.

En persona, Murakami es un hombre corriente, con sus pantalones simples y chaqueta rompe-vientos, que equipara escribir con trabajo manual.

También es un hombre excepcional que piensa en la escritura como un tipo de transformación. Apunta que mientras trabajaba en Kafka en la orilla se sintió como el protagonista del libro, el adolescente fugitivo Kafka Tamura, viendo lo que Kafka veía y creyendo lo que creía Kafka.