Integral. El maestro Álvaro Restrepo reclama la separación del cuerpo del resto de disciplinas de la educación

 18 marzo, 2015
Seguir la vocación. Restrepo dice haber comenzado “muy tarde” en la danza y ahora enseña a otros niños y jóvenes a que no comentan su error. Jorge Navarro
Seguir la vocación. Restrepo dice haber comenzado “muy tarde” en la danza y ahora enseña a otros niños y jóvenes a que no comentan su error. Jorge Navarro

El coreógrafo colombiano Álvaro Restrepo describe su educación como “muy torpe, muy violenta y muy ciega”.

La mala experiencia lo hizo “sanar” ese daño con su trabajo: educar a niños con lo que sus profesores no le enseñaron, ayudarles a descubrir su vocación y nutrir su talento.

El Colegio del Cuerpo , fundación que creó en 1997 , no solo ofrece profesionalizar bailarines; también, dedica un proyecto de educación para sensibilizar niños y jóvenes de zonas vulnerables de Cartagena de Indias.

Esta es la primera vez que la UCR le dedica esta clase magistral a la danza, y ocurre en un momento en que planean transformar su compañía de Danza Universitaria en una unidad académica formal.

Restrepo ha visitado Costa Rica en varias ocasiones desde 1991. El año pasado asistió, por ejemplo, al Encuentro Centroamericano y del Caribe para el Estudio de la Danza Contemporánea .

¿Se ha descuidado la educación del cuerpo?

La educación del cuerpo se ha asimilado de manera equivocada con la educación física. Como si el cuerpo fuera solamente físico, como si no fuera también espiritual y mental... Pensamos que solo aprendemos con la mente, con la cabeza. Entonces, al cuerpo lo castigamos y lo sentamos en un pupitre ocho horas para que la cabeza, en quietud, pueda acumular y acumular conocimiento.

¿Cómo se puede aplicar la filosofía de la danza a la educación del resto de las áreas?

Los bailarines nos hemos quedado encerrados en el estudio, mirándonos al espejo, preocupados por nuestro cuerpo y esculpirlo, pero no nos hemos preocupado por lo mental y espiritual.

”Ha faltado más rigor intelectual y más rigor de pensamiento alrededor de nuestro oficio y de nuestro oficio en relación con otras áreas del conocimiento. A veces, los bailarines nos hemos aislado y automarginado; es momento de que la danza dialogue en igualdad de condiciones con el resto de las áreas del saber”.

El Colegio del Cuerpo tiene una parte importante de proyección social. ¿Cómo llevar la educación del cuerpo a sectores menos privilegiados?

El baile y la expresión del cuerpo están muy presentes en todos los niveles de la sociedad. En un país como el mío, ocurre lo que pasa en todos: se concentra la educación y la formación en los núcleos urbanos y las áreas más apartadas quedan marginadas de muchos procesos.

”El Colegio del Cuerpo se ha preocupado, desde el inicio, en una dinámica de inclusión social porque somos una sociedad fragmentada. Ese es otro reto: cómo el arte tiene ese poder de convocar, borrar las diferencias y que nos encontremos en ese terreno común que es el cuerpo humano.

¿Cómo pueden ayudar a las instituciones en este proceso de educación?

Habría que crear colegios y centros de formación que utilicen el arte como una herramienta importante. Nosotros hablamos de Educación con la danza y Educación para la danza : una cosa es educar para el arte, es decir, detectar talentos, formar profesionalmente desde la infancia, y otra cosa es la contribución que puede hacer el arte a la sociedad. Es un trabajo fuerte que hay que hacer entre educación y cultura.

¿Cómo cambiar la visión del arte como una disciplina que no produce beneficio económico?

Hay que romper un poco con esa visión ‘miserabilista’ del arte como las disciplinas en las que a la gente le fascina morirse de hambre. Los artistas queremos vivir como todos los seres humanos y queremos hacerlo dignamente. Lo que pasa es que las personas que llegamos a entender el valor del conocimiento artístico, y de una forma de vivir en el arte, tenemos otra forma de noción de riqueza.