Gran pérdida El filólogo y lingüista que dedicó su vida al estudio de la familia de lenguas chibchas murió el jueves debido al cáncer

Por: Gloriana Corrales 9 noviembre, 2013

La lingüística costarricense está de luto pues este jueves por la noche falleció, sin poder completar sus investigaciones, el filólogo Adolfo Constenla, catalogado como el máximo experto mundial en lenguas chibchas.

“Estaba preocupadísimo porque tenía un extraordinario inventario de documentación que no había conformado como libros. Vivía yéndose a las montañas de los indígenas a convivir y a conversar con ellos. Tiene cientos de grabaciones que no consiguió analizar”, dijo ayer su hermano mayor, Guillermo Constenla, presidente ejecutivo del Instituto Nacional de Seguros.

Estrella Cartín, presidenta de la Academia Costarricense de la Lengua, destacó que Constenla se caracterizó por ser un hombre totalmente dedicado a las investigaciones de lenguas indígenas, quien siempre representó a Costa Rica con intervenciones brillantes en congresos internacionales.

“No sé exactamente por qué, pero de pequeño me llamaban mucho la atención los idiomas”, dijo en una entrevista al programa Espectro , de canal 15. Esa vocación fue justo la que marcó el norte en la brújula de su vida, sin mayores preocupaciones por el dinero o los bienes materiales.

Se especializó en la Universidad de Pensilvania, donde presentó una tesis sobre fonología comparativa del chibcha, la familia de lenguas étnicas que se extiende desde el noreste de Honduras hasta Colombia y el oeste de Venezuela.

“Él fue un lingüista de campo. Todos sus datos los recogió en visitas a comunidades indígenas del país; por eso también hizo muchos aportes a la cultura, no solo a la lengua”, comentó Laura Cervantes, catedrática de antropología lingüística de la Universidad de Costa Rica.

“Era una pasión la que daba sentido a su vida. Trabajaba hasta altas horas de la noche y fines de semana. Se lamentó de dejar muchas cosas sin publicar. Aún enfermo, entregó dos libros más, que están en prensa en la Editorial de la Universidad de Costa Rica”, agregó.