Día de intervenciones Espacios para hacer grafitis, jugar sin pena y llenarse de color fueron parte de lo que se gozó en 100enundía

Por: Yendry Miranda 21 junio, 2014

Iban volando para el trabajo, la universidad, o de compras al Mercado Central, lo cierto del caso es que este sábado muchos le bajaron la velocidad a la prisa con la que recorren San José, para disfrutarlo como el buen vino: poco a poco.

En su mundo. Alexa Ramírez llenó de color los adoquines de la Plaza de la Cultura. Unas tizas fue todo lo necesario para gozar. John Durán
En su mundo. Alexa Ramírez llenó de color los adoquines de la Plaza de la Cultura. Unas tizas fue todo lo necesario para gozar. John Durán

Esto fue posible gracias a 100enundía, una serie de intervenciones del espacio urbano protagonizadas por diferentes organizaciones civiles que promueven la toma de la ciudad para el disfrute de todas las personas.

En total 180 cuadras de San José fueron escenario para iniciativas con diferentes propósitos: desde las que buscaban hacer reflexiones sobre problemáticas sociales, a las que solo querían darle a las personas espacios de entretenimiento.

Así fue como bajo las escaleras del puente peatonal ubicado frente al hospital San Juan de Dios la artista Alicia Rodríguez instaló una cama y un inodoro, con el objetivo de que la gente reflexionara que las calles también son el hogar de cientos de personas.

“Quiero que piensen que el problema de la indigencia no se soluciona con darle una moneda a quien se la pide; esas son soluciones paliativas, no integrales”, explicó Rodríguez, quien con una cámara registró la mirada sorprendida de quien pasaba por el lugar.

Al otro extremo de la capital, en el parque Nacional, había actividades para todos los gustos: un espacio de intercambio con jóvenes de comunidades indígenas y juegos hechos por estudiantes de la Universidad Fidélitas en los que se estimulaba a los pequeños a comer mejor, hacer más actividad física y cuidar a la naturaleza.

Unas cuadras más abajo, en el parque España, cuatro mujeres de las más diversas generaciones le dieron vida a un yarn bombing , un tipo de grafiti hecho con tejidos.

De nuevo en la infancia. Reinaldo Dávila se columpió como un niño en la plaza de las Garantías Sociales. John Durán
De nuevo en la infancia. Reinaldo Dávila se columpió como un niño en la plaza de las Garantías Sociales. John Durán

Su misión era hacer telares tan grandes que pudieran adornar cuatro bancas ubicadas a un costado de la Escuela Metálica.

“Me invitaron ayer a participar y no pude decir que no. Una tejedora no puede resistirse a un hilo y una aguja. Me parece lindísima esta actividad y si es para que la ciudad se vea más bonita, yo participo”, aseguró Blanca Rosa Jiménez, vecina de barrio México.

Un plástico enorme colgado en los postes y el piso de la Plaza de la Cultura sirvieron como lienzo para que los transeúntes le dieran rienda suelta a su creatividad.

Con cientos de tizas de colores los pequeños se soltaron a llenar la explanada de arco iris, flores, casas y dibujos de animales.

“Cuando paso por San José siempre vamos rapidísimo y casi nunca nos detenemos. Hacer esto es algo difrente para mi”, dijo una señora que quiso ser identificada solamente como Vanessa.

En los plásticos, con spray y marcadores los organizadores invitaron a la gente a poner lo que la ciudad significaba para ellos, sin embargo, el espacio se convirtió en una gran “manta” para que la mayoría anotara su felicidad por el gane de la Selección de fútbol.

Unas cuadras más abajo, en la plaza de las Garantías Sociales, un grupo de educadores tenía elásticos, suizas y hamacas al servicio de quienes pasaban.

El éxito total lo tuvo un columpio hecho con un saco y una cuerda que balanceó a pequeños y adultos por igual.

“Esto es demasiado lindo. Me recordó a mi infancia”, dijo llena de nostalgia Lorena Jiménez, vecina de Quebrada Honda de Mora.

Frente al Colegio de Señoritas, con estañones y árboles de diferentes especies el artista Giancarlo Pucci recreó lo que el llamó un Bosque Urbano, un espacio donde la gente podía escribir y pintar sus compromisos con la naturaleza.

La sorpresa de encontrarse la vegetación en plena capital hizo que doña Marjorie Arias detuviera su visita para llenar de flores uno de los estañones. “Es muy lindo esto que hacen, hay que tomar conciencia que los árboles dan vida”, dijo la vecina de Pococí.

Con todas estas actividades san José mostró ayer que puede ser mejor ciudad de la que todos creen. Tras la pausa, los que se detuvieron volaron a sus destinos.