La vida de Mario Moreno es contada por primera vez en la pantalla grande. El origen de su inmortal personaje; además de sus retos, penas y alegrías, son la esencia de la esperada película

 26 septiembre, 2014

Se encaramó un sombrerito gris, luego una camisa blanca, se hizo el bigote más extraño que pudo y cerró ‘la pinta’ con un pañuelito rojo. Mario Moreno se miró al espejo y ante sus ojos apareció Cantinflas, el de la ‘gabardina’ al hombro, una creación de risa que, sin saberlo, se adueñaría de su vida para siempre.

Cantinflas (2014), filme que se estrenó ayer en los cines ticos , aborda la compleja relación que Moreno –comediante mexicano que falleció en 1993–, mantuvo con el personaje que lo catapultó a Hollywood, lo elevó a la categoría de estrella y que además lo hizo eterno en el mundo del cine latinoamericano.

La nueva película –que en sus primeras exhibiciones en México no ha sido bien recibida ni por la audiencia ni por la crítica– rememora cómo Moreno creó a Cantinflas casi sin darse cuenta, durante sus andanzas en el mundo de las carpas y los shows ambulantes de los años 30. El Mimo de la gabardina , como se le conoció, nacería luego de que Moreno probara suerte como boxeador, torero y otras profesiones.

En Cantinflas, Óscar Jaenada se mete al ruedo para recrear la afición de Mario Moreno por el toreo. VIDEOMARK PARA LN
En Cantinflas, Óscar Jaenada se mete al ruedo para recrear la afición de Mario Moreno por el toreo. VIDEOMARK PARA LN

En las carpas de pueblo Cantinflas se conectó de inmediato con las clases trabajadoras, que aplaudían su don para la improvisación, sus bromas salpicadas de jerga popular y su paupérrimo vestuario.

El protagonista de la película, el actor español Óscar Jaenada, se adentró en el mundo de Cantinflas viendo una y otra vez las más de 50 películas que hizo y estudiando el contexto político de la época.

El mimetismo con el personaje lo logró, finalmente, gracias a una ardua preparación que incluyó clases con un foniatra y con un imitador profesional.

“Tuve que hacer un sacrificio personal y olvidarme de mis necesidades, de mis vicios y de mis amores para encarnarlo”, contó el intérprete en una entrevista.

“Supuso mucho trabajo conocer la trascendencia que tuvo un artista para llegar a tantos y tantos sitios sin Internet, sin televisión y sin apenas cine”, destacó Jaenada, ganador en el 2005 del premio Goya por la cinta Camarón.

Dureza. Pero Cantinflas es algo más que una simple ilustración sobre el legendario personaje, sus pintorescas poses y el cariño que le tenía la gente; la propuesta es algo más profunda.

Para Jaenada, lo más difícil de encarnar su personaje no fue interpretar todos los ademanes, dichos y artimañas que hicieron famoso al pícaro de Cantinflas, sino encarnar a Moreno y su vida tras el exitoso personaje.

Encarnar a Moreno “fue un trabajo difícil. Había que comer como él, respirar como él, entender los problemas a los que él se enfrentó, como los políticos, sociales, personales o artísticos”, dijo Jaenada.

Mario Moreno fue un hombre calificado por Charles Chaplin como “el mejor comediante del mundo”, pero para sus fanáticos, deslumbrados por su personaje de Cantinflas, fue un gran desconocido.

Tras “investigar y hacer preguntas incómodas” a familiares y compañeros de profesión, Jaenada se tuvo que poner en la piel de un hombre “muy visceral, tremendamente racional y de una seriedad inusitada”, narró el actor.

Además, Jaenada descubrió la turbulenta relación que Moreno mantuvo con Cantinflas, que se apoderó de la vida del artista y llegó a hacerle sombra.

En palabras sencillas, la cinta quiere responder a la siguiente pregunta: “¿Cómo aguanta un tipo más de 50 años con el mismo personaje? Es que yo después de seis meses con el mismo me agobio”, recordó Jaenada.

La dualidad entre Moreno y Cantinflas afectó principalmente la vida matrimonial del actor con su esposa, Valentina Ivanova, quien se vio relegada a un segundo plano ante el carisma que despertaba el personaje.

“Él creó un monstruo que le dio todo y también se lo quitó”, explicó la actriz mexicana Ilse Salas, quien se pone en la piel de Ivanova.

“Mario Moreno siempre salía en la foto y ella (quedaba) a un lado, en un rincón”, precisó.

En la altura. Al tiempo que la popularidad de Cantinflas creció, Moreno se convirtió en un empresario que tomó las riendas de su carrera. El destino lo llevaría, en poco tiempo, por un rumbo jamás imaginado.

En 1956, aunque le costó tomar la decisión, Moreno aceptó participar en su primera superproducción hollywoodense, La vuelta al mundo en 80 días , de Michael Anderson . Con ella ganó un Globo de Oro a mejor actor de comedia y todo el respeto de la meca del cine.

Ese episodio de su vida queda plasmado en Cantinflas como fondo artístico e hilo conductor de la obra.

Encarnando al productor Mike Todd –quien tuvo la ideó llevar al cine la ambiciosa película de Anderson–, aparece en Cantinflas Michael Imperioli, conocido por la serie Los Soprano . Además, tiene participación Bárbara Mori, quien tiene el privilegio de ponerse en los pies de Elizabeth Taylor, quien era esposa de Todd en ese momento.

En entredicho. La polémica ha acompañado a Cantinflas desde el inicio del proyecto, cuando el director Sebastián del Amo y los productores anunciaron que un español encarnaría a la estrella mexicana más internacional.

“La críticas me parecen lógicas, pero las achaco a una incultura cinematográfica, en el sentido de que el cine está plagado de ejemplos de personas interpretando a personajes de otro país, con una maestría brutal”, dijo Jaenada al respecto.

Un ejemplo de ello es el mexicano Gael García Bernal , quien interpretó impecablemente al revolucionario argentino Ernesto Che Guevara en Diarios de motocicleta (2004).

“Lo que pasa es que Mario Moreno decía que Cantinflas era México, por eso creo que la gente se lo tomó con escepticismo”, dijo el actor.

El factor nacionalidad fue superado con el tiempo, sobre todo cuando se pudo constatar la buena interpretación de Jaenada en el primer tráiler de la película.

La crítica ha favorecido el trabajo Óscar Jaenada, interpretando a Cantinflas.
La crítica ha favorecido el trabajo Óscar Jaenada, interpretando a Cantinflas.

Así, sin miedo alguno, más de 2.500 salas de cine de México apostaron por poner la película y recibieron muy buenos réditos en taquilla: $4,5 millones en el primer fin de semana. Fue la película más vista en su estreno, por encima de filmes como The Maze Runner, Boxtrolls y Into the Storm .

“Lo hace muy bien (Jaenada), ni se le nota el acento”, expresó Gabriela Vélez, una de las primeras mexicanas en ver la película.

Sin embargo, desde su estreno en México, las críticas para la película no han parado, sobre todo de un sector del público que reclama un mayor tratamiento a la afiliación política del comediante.

“No me gustó mucho. Ponen a Cantinflas como un héroe, como si hubiera sido un ideal aspiracional y ni siquiera mencionan cómo se vendió al sistema político. Hay muy poca crítica hacia el personaje”, dijo Adrián García.

Leonardo García Tsao, crítico mexicano ahondó más en la herida, pues dijo a la revista Milenio que la película no muestra “e l lado arisco que tenía Cantinflas, porque no era realmente lo que aparentaba ser en pantalla. Era un tipo bastante difícil de trato ”.

Para empeorar este asunto, críticas publicadas en Estados Unidos y México hunden así la película: es “dolorosamente ñoña”, “se queda a medias” o, incluso, dicen que es “una caricatura mal hecha”.

Aún con esas sombras sobre el filme, Cantinflas fue seleccionado para representar a México en la carrera por los premios Óscar, una muestra más del peso hipnotizador del legendario comediante.

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