Nada está escrito Director de cinta austríaca perdió la estatuilla hace tres años, aunque todos los pronósticos le aseguraban el triunfo

Por: Gloriana Corrales, Doriam Díaz 24 febrero, 2013
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Es David contra Goliat. El director de la película chilena llamada No, Pablo Larraín, tiene bajas probabilidades de quedarse con el premio a la Mejor película extranjera; mas en los Óscar nada es imposible.

Los críticos internacionales le apuestan a Amour , del aclamado cineasta austríaco Michael Haneke, y nominada en cinco categorías: Mejor película, Director, Actriz protagonista, Guión original y, por supuesto, Mejor filme extranjero.

Este año, Haneke bien podría llevarse una ingrata sopresa similar a la del 2010, cuando se daba por segura su victoria en esa última categoría con The White Ribbon .

Esa vez, los argentinos de El secreto de sus ojos dejaron al austríaco con las manos vacías.

“Está claro que tienes esperanzas, sería una locura no tenerlas, pero hay que controlarlas. Personalmente, creo que es genial estar nominado y no me decepcionaría tanto perder”, comentó el productor de Amour , Michael Katz.

Por su parte, Larraín reconoció que es su rival quien merece el galardón. “Esta es una categoría que ha dado muchas sorpresas y tal vez haya una este año”, dijo. Eso sí, prefirió no darle muchas vueltas a la idea de repetir la hazaña del 2010.

Hasta ahora, ninguna película chilena se ha quedado con el Óscar a la Mejor película en habla no inglesa. Sin embargo, las estadísticas no son del todo pesimistas.

“Aunque se cumplan los pronósticos, el filme que protagoniza Gael García Bernal ( No ) cumplirá la regla no escrita de la pasada década de que no quede un año sin nombre hispano en las listas”, vaticinó la actriz Rocío Ayuso en una nota publicada el viernes por el diario español El País.

Según Ayuso, en 85 años de historia, 35 filmes en español han competido por el Óscar.