Vueltas del destino El muerto al hoyo…

Por: William Venegas 24 agosto, 2014

Cuando una obra de teatro cambia su sintaxis para asumir la de su “alma gemela” (el cine), lo corriente ha sido que pierde densidad dramática, pero gana en expresividad visual, aunque no siempre sucede de esa manera. No es una regla.

No conozco el exitoso texto dramático de Tracy Letts titulado August: Osage County , pero bien se siente que la película portadora de dicho texto, ahora, mantiene la tensión dramática que la crítica ha destacado de la puesta teatral en Broadway, sobre todo con la brillantez de su elenco.

Entre otros comentarios, así lo señala la revista Variety , cuando afirma: “El mordaz éxito de Broadway de Tracy Letts llega a la pantalla con su hirviente intensidad intacta”; en ello, hemos de notar que ha sido el propio autor de la pieza teatral, Tracy Letts, quien ha escrito el guion del filme, dirigido por John Wells.

En Costa Rica, esta película ha sido titulada Las vueltas del destino (2013). En otros países se presenta con el título más escueto de Agosto . La historia narra el develamiento brutal del lado más oscuro en la personalidad colectiva de una familia disociada.

Sucede a la muerte del señor de la casa, en Oklahoma.

Esto no es del todo novedoso. Sucede. No siempre es secreto bien guardado lo que ocurre al interior de distintas familias con la muerte de quien deja los bienes en el aire. En Las vueltas del destino , como paradoja, no es justamente asunto de herencias lo que provoca el conflicto medular.

Julia Roberts y Meryl Streep se unen por el antagonismo de sus personajes para facilitar una película de férrea vocación dramática elogiada por la crítica.
Julia Roberts y Meryl Streep se unen por el antagonismo de sus personajes para facilitar una película de férrea vocación dramática elogiada por la crítica.

En la película, a la muerte del esposo y padre, saltan en la familia todos los instintos reprimidos y, además, los reproches mal guardados a lo largo del tiempo o de las vidas de los personajes. Lo mejor de la película es que cuando ese eje dramático llega a un punto alto, no baja más. Así logra mantener un compás dramático siempre vehemente e inquietante.

Lo fundamental se centra en una madre delirante y en sus tres hijas, incapaces de ser felices por buscar culpas propias en las ajenas. Las encrucijadas freudianas están siempre presentes en diálogos y acontecimientos. Estas cuatro mujeres tienen un destino común: hacerse daño y hacer daño a los demás.

Con música excelente de Gustavo Santaolalla, capaz de puntuar lo emocional del filme, el elenco es aplastante con sus tensas y densas actuaciones (sobre todo, Julia Roberts). Las actuaciones exprimen con fibra las desventuras de los personajes en sus historias, convertidas en una sola historia (lo plural en singular).

El director privilegia la búsqueda de la autenticidad sobre el efecto melodramático: hay rigor y honestidad en la mirada del filme. Con su narración, los sentimientos se llenan de tragedia interior. Lo fallido es que esto no se expresa siempre desde imágenes más convincentes o creativas; por ello, el predominio del diálogo pesa mucho para decretar el contenido del filme.

¿Será por eso mismo que Meryl Streep, por momentos, subraya su personaje de manera tan teatral? Las vueltas del destino nos lleva adentro del drama, con ardor. Sirve para recordarnos cómo, no hace mucho, se llevaban al cine las obras de Tennessee Williams. Solo queda recomendarles este filme.