Realizador acompañará una única proyección de su película Somos Mari Pepa en el Festival de Cine Latinoamericano, este fin de semana, en el Cine Magaly

Por: Carlos Soto Campos 9 junio
Samuel Kishi ha dirigido los largometrajes 'Somos Mari Pepa' y 'Los años azules'.
Samuel Kishi ha dirigido los largometrajes 'Somos Mari Pepa' y 'Los años azules'.

Samuel Kishi quiere dejar claro que sus logros, cualquiera que sean, van más allá de él. “Somos un equipo, varias personas que hemos trabajado para que todo salga bien”, explica en una entrevista.

Su acercamiento a contar historias está estrechamente relacionado con su entorno. Su primer largometraje, Somos Mari Pepa (2013), es el resultado de querer ver hacia dentro, de preguntarse cómo hacer cine desde el barrio Atenajac de Jalisco, México y no desde Hollywood.

El director está en el país para el estreno de su película Somos Mari Pepa, este sábado en el Festival de Cine Latinoamericano. Su experiencia produciendo películas también será aprovechada en un conversatorio posterior a la función.

Somos Mari Pepa se exhibirá el sábado en el Cine Magaly, en barrio la California, San José, a las 8:30 p. m. La entrada será gratuita y sujeta a cupo.

Creación colectiva

Kishi, de 33 años creció en Atenajac, un barrio de Zapopán, Jalisco. Después de ir a la Universidad de Guadalajara, produjo varios cortos con sus propios recursos, uno de ellos titulado María Pepa.

“Creo que cuando salimos de la universidad todo el equipo teníamos esta incertidumbre de cómo haríamos películas, sobre todo con el tema de los fondos”, señaló.

“Nos convencimos de que si no hacíamos nosotros el trabajo, nadie iba a llegar a tocarnos la puerta allá en Zapopán para que lo hiciéramos”, señaló el director, quien subrayó que la mayoría de los fondos para hacer cine en su país, se encuentran en la capital.

Esa aparente limitación espacial se transformó en el centro de sus producciones: si nadie iba a llegar a su barrio para invitarlo a hacer cine, quizá la solución era llevar el barrio a los festivales.

Junto al equipo de trabajo y un elenco conformado por chicos adolescentes de su barrio, Kishi realizó Mari Pepa. El corto trata sobre un chico que quiere tener una banda de punk, sueño que sacude la relación con su abuela.

El cortometraje ganó premios en el Festival de Cine de Guadalajara y el de Morelia, y finalmente, el Premio Ariel, máximo galardón del cine mexicano.

Kishi se convenció de que Mari Pepa podía ser algo más grande. “La relación del chico con su abuela era importante, pero la adolescencia está llena de otras inquietudes: el interés por las chicas, esos sueños locos que no sabes si llegarán a algún lado y toda la presión de los adultos”, detalló.

Estas ideas lo impulsaron a escribir un nuevo guion para un largometraje. Una vez más, enfrentó dificultades para hacer su obra. Una vez más, enfrentó las limitaciones con creatividad.

“Ya que estábamos haciendo una película de una banda de punk, nos pareció más coherente tomar el espíritu do it yourself (hazlo tú mismo) del punk y hacer la película con lo que se pudiera”, confesó el director.

Así como una canción de punk puede tener una genialidad caótica, las tomas de Somos Mari Pepa tiemblan y se mueven con los arriesgados personajes. Así como la música punk alivió las ansiedades de una generación en Inglaterra y el mundo, Somos Mari Pepa le habla a una generación agobiada por los problemas sociales en México.

“No creo que haya nada más no-futuro que el punk. Queríamos hablar de eso y pensar ¿qué hace la gente cuando vive en un lugar con pocas oportunidades? ¿Cómo tratan los adultos a los jóvenes que creen que es posible romper estos ciclos?, preguntó el director. Sus respuestas o algunas de ellas, quedaron plasmadas en los 100 minutos que dura Somos Mari Pepa.

El filme ganó el Premio Flechazo en el Festival de Toulouse, en Francia, y se presentó en la Berlinale, en Alemania.

“Creemos en esta idea: habla de tu aldea y hablarás del mundo”, señaló el director, quien dice que su idea es involucrar más a la comunidad en la creación cinematográfica y crear una industria a escala en su tierra natal.

“Es una película honesta, pero no trata de aleccionar al espectador”, dijo Kishi convencido. “Solo trata de generar una conexión con los personajes y las situaciones, acercar a una realidad”.

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