Las películas de superhéroes se parecen todas entre sí y cada una a sí misma a lo largo de todo el metraje

Por: William Venegas 18 noviembre

No voy a negar que los superhéroes llenaron mi infancia. Todavía me son memorables las tardes domingueras en el cine Jara, en Heredia, donde –por ejemplo– no solo veíamos las películas de Supermán (así lo pronunciábamos: con acento en la a), sino que también había trueque de revistas de historietas con dichos personajes (ahora los llaman cómics).

Batman, Mujer Maravilla, Cyborg, Flash y Aquamán van por la resurreción de Supermán. Rola para LN
Batman, Mujer Maravilla, Cyborg, Flash y Aquamán van por la resurreción de Supermán. Rola para LN

Así que aún hoy les tengo aprecio a esas películas que, llenas de sorpresas tecnológicas, reeditan los orígenes y aventuras de muchos de esos héroes, pero el aprecio jamás puede tapar la realidad de que, con las debidas excepciones, apenas llegan a ser filmes mediocres.

Repito: con las excepciones del caso. Verbigracia, con todo el soporte digital y de presupuesto que tiene una película como La Liga de la Justicia (2017) y con esos efectos visuales que la hacen parecer grandiosa sin serlo, lo cierto es que no está más allá de los seriales que veíamos hace rato los niños heredianos en el cine Jara.

Esto es fácil percibirlo, excepto para los adictos de estos héroes metahumanos. El filme La Liga de la Justicia viene dirigido por Zack Snyder, quien agota su imaginación en este tipo de cine cuyo único objetivo es entretener de manera más bien simplista a la platea.

Igual, es público que Zack Snyder dejó la filmación de este largometraje y la terminó su guionista Joss Whedon. Resulta que Whedon viene precisamente de Marvel y de sus superhéroes y está ahora con La Liga de la Justicia, o sea, se pasó de empresa como quien cambia de equipo de futbol, porque esta película es de la editorial DC Comics, empresa antónima de Marvel (contrarias entre sí, pero con la misma gramática).

Ergo, no hay interés en hacer nada especial con estos héroes metahumanos en cine. Da lo mismo: estas películas se semejan entre sí como gotas de agua y, en el caso de La Liga de la Justicia, el filme se parece siempre a sí mismo, al igual que en la noche todos los gatos son pardos.

Al principio, la película está bien planteada, mientras transita de un superhéroe a otro para unirlos después. Aquí, el procedimiento narrativo está más que aceptable, pero cuando ellos se unen para enfrentarse a un sujeto malvado llamado Steppenwolf (Lobo estepario, lo que recuerda al escritor Herman Hesse), el filme no pasa de ser algo así como pleito con balas de salva.

Las actuaciones son deficitarias: no hay cara en cuál persignarse. La música es plomiza y excesiva hasta con el tema de Batman de 1989. El montaje parece llevado a golpes. La fotografía pierde entidad entre tanto efecto tecnológico.

El guion se debilita solo. Es como ver a un garañón agotado mientras los personajes paladines tienen diálogos más “pelaos” que tabla de raspar dulce. Si Jorge Luis Borges dijo de “Ciudadano Kane”, de Orson Welles, que padece de gigantismo, de pedantería y de tedio, imagínense lo que se puede decir de La Liga de la Justicia. Con todo yo les digo a los adictos a este tipo de cine que sí, que vayan y lo disfruten, ya que ellos sí pueden sacarle caldo a un riel.

La Liga de la Justicia
  • EE. UU., 2017
  • Género: Fantástico
  • Dirección:  ZackSnyder
  • Elenco: BenAffleck, Gal Gadot
  • Duración: 121 minutos
  • Cines: Cinépolis,CCM, Nova, Cinemark, Citi, Studio
  • Calificación: DOS ESTRELLAS ( * * ) de cinco posibles