Los muertos salen por falta de tumbas y por exceso de casas sobre ellos

Por: William Venegas 28 junio, 2015

En distintos libros se menciona el carácter parasitario del cine: este se aprovecha de lo que sea para diseñar y crear una película, buena o mala. Se dice que ningún tema o argumento le es ajeno.

Dentro de ese juego, el refrito o remake no es más que la misma mona con distinto rabo.

Sin embargo, este ardid ya toca fondo dentro del cine actual y, sobre todo, con la industria de Hollywood. Ahí echan garras afiladas a lo que haya para rodar “nuevos” filmes.

La falta de creatividad es pasmosa en Hollywood. Ahora, un ejemplo más, ¡otro más!, lo es la presencia de la película titulada Poltergeist: Juegos diabólicos (2015), refrito de la que se estrenó en 1982, en onda del terror y del suspenso.

Se puede decir que la trama de esta cinta es la misma. Igual, tiene la misma crítica a las empresas de bienes raíces, capaces de construir un proyecto habitacional donde hubo un cementerio y sin llevarse los difuntos para otro camposanto.

Así, cuando uno menos lo piensa, los muertos se llenan de rabietas y, guácala, saltan como insectos por cualquier rincón de una casa. Lo extraño e incoherente es que todo suceda en una sola casa de esa zona residencial, mientras el resto del vecindario solo aparece brevemente al final de la película.

El caso es que tales muertos (por lo visto, no tan muertos) la emprenden contra los niños de la familia que alquila la mencionada casa. Dichos espíritus o hálitos son tan belicosos y ruidosos que se les conoce con el nombre de poltergeist.

La palabra es de origen alemán: geist es espíritu y polter es hacer ruido. Cada una de esas ánimas hace bulla por el cacareo de mil gallinas.

Igual de estrepitosa deviene la película con un montón de música desarticulada y de ruidos locos para buscar el susto fácil en el espectador.

Este asunto de las casas habitadas por ánimas o fantasmas ya cansa en el cine, no solo por su falta de originalidad argumental, sino también por lo repetitivo que va resultando el tratamiento de las historias. Casi se puede adivinar lo que sigue y esto es más grave en el caso de los refritos.

Esta vez, lo peor es que –por medio de sus personajes– el filme busca explicar más de la cuenta. Con esto, le resta a su ficción la amenidad más gustosa por lo sobrenatural. ¡Ah!, y empeora con el desarrollo de los diálogos.

Como cine de terror, a Poltergeist: Juegos diabólicos, versión 2015, le da por mirar al pasado, esto es, a la versión de 1982.

Entonces, a nosotros, como espectadores, nos es fácil encontrar vacíos y clonaciones no solo en la trama, sino también en sus formas y, además, resultan evidentes las deficientes actuaciones.

En este filme, la dirección de arte confunde en lugar de aclarar sobre la época en que se dan los acontecimientos.

En tanto, de manera conservadora, insiste en que familia que permanece unida soporta mejor el terror, o sea, se trata de un guion poco sedicioso. Esto casi nunca pasa con el terror.

La película sorprende poco o nada: tal vez con algunos sustillos. Como trata de muertos, lo que más tiene son tiempos muertos (en el relato).

Es filme tan débil en la progresión de la intriga como repetido con sus efectos visuales. Esta película no es más mala tan solo porque no dura más tiempo. Prescindible.

Ficha: Poltergeist: Juegos diabólicos

Calificación: Una de cinco estrellas posibles.

Título original: Poltergeist

EE. UU.2015

GÉNEROTerror

DIRECCIÓN:Gil Kenan

ELENCO:Sam Rockwell, Rosemarie Hewitt, Jared Harris

DURACIÓN:93 Minutos

CINES: Cinépolis, Cinemark, CCM, Nova