De lo mismito Boleto perdido

Por: William Venegas 22 octubre, 2012
 parte de la saga es una continuación de la historia, que regresa al presente para retratar acontecimientos acontecimientos posteriores a los primeros dos filmes. Foto cortesía de Romaly para La NaciónLa cuarta
parte de la saga es una continuación de la historia, que regresa al presente para retratar acontecimientos acontecimientos posteriores a los primeros dos filmes. Foto cortesía de Romaly para La NaciónLa cuarta

Está claro que no hay sucesos inexplicables, sino tan solo hechos que el conocimiento aún no explica. Serán explicables en algún momento. La llamada parapsicología toma aquellas situaciones que considera científicamente inexplicables y las ubica dentro de lo paranormal.

De eso se aprovecha el llamado género fantástico del cine para, entre el terror y el suspenso, hacer presente lo irracional dentro de cierta irracionalidad a la que estamos acostumbrados. Aquí se ubica la saga que ahora nos entrega Actividad paranormal 4 (2012), dirigida por Henry Joost y Ariel Schulman. Esta cuarta cinta aporta bien poco o nada a la serie.

Este es el problema básico de este filme: su falta de de creatividad. Los resultados son los mismos. Se trata de idénticos sustos: el brinco efectista reforzado con algún ruido fuerte o golpe instrumental; se trata de lo predecible del relato, al punto que uno puede ir pensando la trama antes que los hechos sucedan; y se trata de las incoherencias internas del argumento, con más hilos sueltos que delantal de zombi.

Las actuaciones son muy malas: el elenco no entiende en lo que está ni resuelve bien los diseños de sus personajes. En cuanto al argumento, se supone que la historia transcurre cinco años después de lo habido en la película Actividad paranormal 2 . Un breve prólogo nos lo recuerda.

Era entonces el secuestro de Hunter por parte de Katie. En la actualidad, Katie y Hunter, que ahora se llama Robbie, se han trasladado a una nueva casa y todas las personas comienzan a experimentar sucesos paranormales sin ton ni son. No hay una relación lógica de causa y efecto en lo que vemos.

En esa casa, hay un montón de cámaras y de computadoras que nos registran los hechos para pasarlos como verosímiles. El filme se arrastra pesadamente con su historia y, a lo sumo, toma aire en su última media hora. Sin embargo, es tarde. La película se ha hundido con sus propias debilidades en lo ridículo.

Al final, en la sala, algunos jóvenes espectadores piden a gritos que les devuelvan el dinero del boleto. También es tarde para ellos. Espero que esta crítica sirva para que algunos otros no se embarquen, literalmente.

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