La primera parte de la tercera entrega de esta nueva película es solo un puente

Por: William Venegas 23 noviembre, 2014

El afán comercial que hay tras la lucrativa decisión de los estudios de cine de hacer trilogías y, lo peor, de dividir la última película en dos, eso pone al crítico de cine en difícil situación, porque la primera parte de la tercera entrega es solo un puente entre lo que vino y lo que vendrá.

Sucede ahora con Los juegos del hambre: Sinsajo: Parte I , filme exitoso en boleterías, venido de la novela de Suzanne Collins.

La propia Collins ha dicho que su texto intenta ser una percepción moderna del mito griego de Teseo y el minotauro, relato que me sigue pareciendo más interesante que los tales Juegos del hambre.

Lo del sinsajo viene del cruce de aves híbridas, lo que genera una buena imagen al final de la película, al puro final, después de los créditos, cuando solo este crítico estaba en la sala, mientras ya la estaban aseando para la siguiente función.

Decía que el problema de esta película es el de ser puente entre el mundo estructurado en las anteriores películas con el final que vendrá en la próxima entrega. Como dice Sergio Beeche, dada esta situación, “el filme no se preocupa por ser una película en sí misma y las explicaciones son mínimas sin que haya un viaje emocional propiamente dicho.”

¡De acuerdo! Es de esa manera que una película como Sinsajo (para abreviar su largo título) se diluye como hecho narrativo: resulta poco entendible para quienes no han visto las películas anteriores y sus emociones están siempre en relación a otros hechos ahí planteados.

Pura anécdota. Por esa ruta, Sinsajo es filme cuya trama resulta más bien anecdótica, menos al final. Es así porque abre un punto de giro, no para cerrar su historia, sino más bien para abrirse como “nudo dramático”, celada con la intención de llevarnos al filme último.

Eso sí, debemos aceptar que se trata de una película muy bien lograda desde la dirección artística, secuencia a secuencia.

Esto consigue darle sensación de proceso al relato con partes muy bien presentadas, como las imágenes del bombardeo con los habitantes del Distrito 13 encerrados, tan solo escuchando desde sus miedos.

En esa especie de encierro, sin las cacerías mortales de antes, el filme sabe mostrar “lo interno” de sus personajes y, así, describe el encuentro del personaje principal, Katniss, con su auténtica personalidad y con su amorosa condición femenina.

Buen desempeño. Las actuaciones son buenas, sobre todo las de Jennifer Lawrence, Julianne Moore y el finado Philip Seymour Hoffman.

El problema es que por el tan mentado carácter puente del filme, el resto de los personajes solo tiene apariciones breves o muy breves, lo que determina la imposibilidad de juzgar las correspondientes actuaciones. Son personajes de transición.

Esta vez no tenemos ambientes coloridos. Ahora domina lo grisáceo o lo desolador, y el filme se acerca más a las características distópicas que, por lo general, están presentes en películas de ciencia-ficción.

Si sienten que este “puente” se alarga y se alarga para hacer tiempo, entenderán por qué es redundante. Con el final, parece que alguien oprimiera un botón de “pausa”, no puede ser de otra manera. Total, nada de esto molesta a sus fieles seguidores.