Proteger a los débiles y a las nuevas generaciones de mutantes es el deber de Logan y de Xavier

Por: William Venegas 6 marzo
Hugh Jackman y Dafne Keen encarnan pasado, presente y futuro de seres excepcionales. DISCINE P/LN
Hugh Jackman y Dafne Keen encarnan pasado, presente y futuro de seres excepcionales. DISCINE P/LN

El otro día, al leer un ensayo del costarricense Wálter Antillón, autor de fina pluma, nos recuerda él esa novela “interminable” escrita por Jules Romains titulada Los hombres de buena voluntad, compuesta a su vez de 27 largos textos escritos a lo largo de 14 años, lo que lleva al concepto de “novela-río”.

Esa expresión viene del francés roman-fleuve, donde los distintos libros de una sola novela tienen muchos personajes que van y vienen por circunstancias semejantes y, a la vez, unificadoras.

Pues bien, Hollywood con sus superhéroes, seres extraordinarios y viajes galácticos, sobre todo, ha pasado del viejo carácter serial del cine (historias por capítulos) a una especie de “películas-río”, filmes que encuentran la complicidad del caso en los cómics o revistas de historietas.

Eso se ha convertido en eficaz vena comercial que lleva a espectadores jóvenes una y otra vez al cine, a ver casi lo mismo con diferentes composiciones narrativas y con parecidos tratamientos formales. Ese cine es especie de gallina de los huevos de oro para la gran industria.

En ese río de películas hay de todo, como en mercado persa, en cuanto a calidad se refiere: desde títulos pésimos a excelentes. Hoy nos encontramos con un buen filme dentro de la tradición de los llamados Hombres X. El de hoy se titula Logan (2017), como su personaje, película dirigida por James Mangold.

A James Mangold le debemos la nueva versión con apreciable calidad de un clásico del cine de vaqueros: El tren de las 3:10 a Yuma (2007). Ahora, con mucho tino en el ritmo, con pausa para digerir acontecimientos, recordar los anteriores de otros filmes y hasta pensar en lo que habrá de venir, Mangold nos da sorpresivo buen filme con ayuda selecta en la fotografía de John Mathieson.

Entre los seguidores de los mutantes enfrentados a una humanidad intolerante o entre ellos mismos, entre ese público, ya ha circulado bastante información sobre la trama y hay inquietudes sobre lo que ha de suceder con las nuevas generaciones de mutantes y con quienes han llegado a su ocaso.

Por esa ruta, esta película maneja bien y con aceptables imágenes, no solo la vejez física de sujetos con poderes especiales, sino también el estado de ánimo incapaz de ir más allá de dicha vejez: en Logan (Wolverine), por ejemplo. Igual, hay optimismo en el caso de un inestable y bondadoso Xavier.

Es cuando los actores que los encarnan se lucen convencidos del drama de la situación y de sus personajes: Hugh Jackman y Patrick Stewart, excelentes ambos. La que queda disonante, por no compenetrarse con el devenir dramático del filme, es la banda sonora, donde impera la música de Marco Beltrami.

Sus efectos visuales tampoco son los mejores y les falta equilibrio a las secuencias de acción, pasadas de violentas. En todo caso, Logan es filme para recomendar. Aunque parezca pedante o exagerado, en un momento esta cinta me hizo pensar en Wagner y su ópera El ocaso de los dioses con la muerte de su héroe Sigfrido, de quien espero se encuentre con Logan en el Valhalla.

EE.UU. 2017

GÉNERO: Fantástico

DIRECCIÓN: James Mangold

ELENCO: Hugh Jackman, Patrick Stewart, Dafne Keen

DURACIÓN: 135 Minutos

CALIFICACIÓN: Tres estrellas de cinco posibles