La teoría del todo es ganadora de dos Globos de Oro y nominada a cinco Óscar, incluyendo mejor película

Por: William Venegas 2 febrero, 2015

Si hay algo hay que alabar de la película inglesa La teoría del todo (2014), dirigida por James Marsh, es el pulido profesionalismo y respeto para mostrar aspectos personales y sentimentales de Stephen Hawking, el físico de mayor renombre de la época actual por sus aportes al conocimiento sobre el origen del Universo.

El filme ‘La teoría del todo’ encuentra base firme en las actuaciones de Felicity Jones y Eddie Redmayne. | FOTOGRAFÍA: ROMALY PARA LN.
El filme ‘La teoría del todo’ encuentra base firme en las actuaciones de Felicity Jones y Eddie Redmayne. | FOTOGRAFÍA: ROMALY PARA LN.

El filme es abanico de sentimientos e ideas: ciencia y amor, ateísmo y fe, cosmología y arte. Puede resultar triste sin invadirnos de manera lacrimógena. Es película burlona con buen humor. Es biográfica (“biopic”) sin temerle a las emociones. En general, es buen cine.

Para algunos, no especialistas ni profesionales en la materia, lo que sabemos acerca de Stephen Hawking es su aporte científico para manifestar que ningún dios creó el mundo, o sea, que entre ciencia y religión no hay compatibilidades.

Hawking ha escrito: “En el pasado, antes de que entendiéramos la ciencia, era lógico creer que Dios creó el Universo. Pero ahora la ciencia ofrece una explicación más convincente”; para ello, Hawking ha trabajado en las leyes básicas que gobiernan el Universo.

La película no hace de esa argumentación un fundamento de la trama; si se quiere, resulta superficial en tales momentos. El filme se detiene de mejor manera en lo más conocido sobre Hawking: su enfermedad motoneuronal relacionada con esclerosis lateral amiotrófica, que lo deforma físicamente y lo obliga a hablar por medio de aparatos generadores de voz.

Pese a que, de joven, le dieron solo dos años de vida, Hawking sobrevive a ese dictamen y continúa investigando. Esto lo muestra de mejor manera el filme con el soporte de la buena y difícil actuación de Eddie Redmayne, quien maneja muy bien los matices emocionales del personaje.

Está claro: lo que mejor se expresa en La teoría del todo es la relación amorosa, desde muy jóvenes, entre Hawking y su compañera sentimental por mucho tiempo: Jane, con la sutil actuación de Felicity Jones (el científico se ha casado dos veces y tiene tres hijos).

Es posible que con menos romance y más análisis de los acontecimientos científicos, más la importancia de ellos en la vida de la pareja, la película habría tenido más fuerza dramática. Recordemos la materia del filme Una mente brillante (2001, de Ron Howard), que es más intensa por esto mismo.

En todo caso, La teoría del todo comprime muy bien un período largo de la vida de Stephen Hawking (comienzo de la década de los 60 hasta 1995, año del divorcio con Jane y su comienzo amoroso con Elaine, segunda esposa). En ese tránsito, se permite dejar inquietudes sobre la unificación necesaria de la relatividad general, de Einstein, con la teoría cuántica.

En tan largo período hay una maciza reconstrucción de época, pero a la película bien se le puede exigir más creatividad visual (es muy conservadora al respecto, como lo es la película El discurso del Rey , 2010, dirigida por Tom Hooper).

El respeto hacia el fenómeno humano y al juego de ideas es plausible para la película, dicho sea en términos conceptuales (humanismo). Con sus señaladas “debilidades”, al juntar sus distintos elementos positivos, tenemos un filme que bien podemos recomendar.