Meneo galáctico. Lo bueno: su humor

Por: William Venegas 3 agosto, 2014

Va de nuevo: con más y más superhéroes provenientes del cómic, he aquí otro filme del género fantástico que –como tal– huele y sabe a historieta. Se titula Guardianes de la galaxia (2014), dirigido por James Gunn , también coguionista.

Si algo hay que alabarle a esta película es su poco afán por tomarse en serio a sí misma, por lo que construye una aventura descuadernada cuyo sostén está en el buen humor, ese que transita a lo largo del argumento y aparece para tapar algunas fisuras narrativas.

En esto de los seriales con héroes en onda súper nos hemos topado de todo, como en pulpería de pueblo. Algunas pocas películas muy buenas y otras no tanto, las hay que parecen calabazo en remolino: ni se hunden ni hacen camino, más las de casi siempre: las mediocres cercanas a la mala calidad.

Guardianes de la galaxia es subibaja constante. Tiene una escenografía tan ostentosa que más bien cansa (expresión kitsch ).

‘Guardianes de la galaxia’ está disponible en los principales cines del país.
‘Guardianes de la galaxia’ está disponible en los principales cines del país.

Así, su artificiosa construcción visual por ratos es admirable, pero en otros es vana ostentación tecnológica, que más bien distrae del texto principal: la aventura galáctica.

Es cuando aparece el buen humor y nos inserta en las vivencias de lo narrado. Podemos señalar que estamos ante una comedia capaz de presentarnos a unos singulares personajes, de características unívocas, raras e impares.

Ya no se trata del héroe solitario. Aquí son cinco. Con ellos, nos encontramos a Peter Quill, quien anhela ser conocido como Star-Lord, lo cual parece no funcionarle. Este truhán se ha robado una misteriosa esfera que, al abrirse, es todavía más misteriosa y oscura.

A partir de ese robo, el Universo entero revienta como el maíz pujagua y entonces se junta el hambre con las ganas de comer, cuando Quill tiene que pactar su quehacer con otros sujetos tan díscolos como valientes y tan héroes como imprudentes: camada de titanes.

Juntos, como cuadrilla, devienen en guardianes de la galaxia, son Star-Lord, Rocket (mapache locuaz), Groot (humanoide con forma de árbol), Drax (destructor vengativo) y la belleza verde de la letal Gamora. Unidos son comida de trompudos, al punto que al terminar la película se nos anuncia la llegada de otra con tales personajes.

Aún con su demencia visual y artificioso trucaje, lo cierto es que Guardianes de la galaxia , gracias a su fino humor y a sus bien diseñados personajes, se convierte en filme entretenido. Desde su idea de presentar héroes con pinta de antihéroes, este filme lleno de acción gana en peculiaridad.

Con una banda sonora adrede anacrónica, se cuaja mejor esta especie de “space-opera” inusual dentro del mundo fílmico de superhéroes de revista. La “peli” recuerda más a Indiana Jones, Han Solo y al propio Flash Gordon.

Al filme se le agradece su cuerda autoparódica, aguda después de los créditos finales, donde la escudería Marvel se desborda: ahí verán por qué y con quién.