Spielberg hace un filme de trama sencilla y habla de la magia aún posible en un mundo caótico

Por: William Venegas 16 agosto, 2016

De origen noruego, el escritor Roald Dahl murió el 23 de noviembre de 1990 a los 74 años. Nos legó una importante cantidad de narrativa y de poesía, más para niños que para adultos. Muchos de sus cuentos han sido llevados al cine.

Ahora es Steven Spielberg quien toma uno de los relatos de Dahl y lo ofrece con tonos sentimentales dentro del llamado género fantástico. Esta es su película El buen amigo gigante (2016), que con otro tipo de relato busca repetir lo que se había logrado con el cálido filme E.T. (1982).

El argumento comienza mostrando un orfanato en Londres. Es fría la noche. Una niña llamada Sofía camina por ahí entre su desvelo y sus fantasías. Esa noche, ella incumple la orden de no atravesar la cortina que va al balcón. Al hacerlo, se encuentra con un gigante que se la lleva a sus tierras, allá, quién sabe dónde.

Luego, Sofía descubre que se trata de un gigante muy buena persona, cariñoso, protector y a quien ella llamará BAG (“Buen Amigo Gigante”). Su figura grande no es solo la de un hombre bondadoso, sino que es –además– muy simpático, sobre todo cuando habla, porque altera cuanta palabra dice, siempre con resultados cómicos.

Eso es lo mejor de la película y, al menos que usted domine bien el inglés, le garantizo a los lectores que la versión doblada al castellano es la mejor alternativa para ir a ver este filme. Los diálogos doblados por el mexicano Alejandro Villeli son muy simpáticos y son razón para repetir esta película (¡excelente!).

Sofía ayudará a su amigo BAG a enfrentarse a otros gigantes más gigantes, quienes abusan de dicha condición. Solo que Sofía va a necesitar de la reina británica, esto en una agradable secuencia que se burla de la monarquía inglesa.

El problema de El buen amigo gigante , a lo largo de sus casi 120 minutos, es que no logra plantear un conflicto que realmente le dé tensión a la narración del filme: todo es demasiado apacible y no hay ninguna “zona oscura” dentro de esta versión fílmica, con asepsia total, pasada por agua bendita.

La niña Ruby Barnhill junto con Mark Rylance dan cuerpo al nuevo filme de Steven Spielberg. Foto: Cortesía de Romaly.
La niña Ruby Barnhill junto con Mark Rylance dan cuerpo al nuevo filme de Steven Spielberg. Foto: Cortesía de Romaly.

A lo sumo, es una alegoría del alto valor que significa una buena amistad por encima de las diferencias (la niña y el gigante). A esto ayuda la bien labrada actuación de la niña inglesa Ruby Barnhill (nacida en el 2004), ella como Sofía. Por su parte, el trabajo de Mark Rylance se oculta con el exceso de maquillaje y del artificio digital.

Es que la animación por captura de movimiento es excesiva, sí, tanto que desanima lo animado, al igual que el exceso de música de John Williams, que empalaga. Por eso, hablo de un producto menor dentro de la filmografía de Spielberg, quien, aún así, tiene la habilidad de plasmar un filme con sabor humano pese al exceso de tecnología, con la ayuda de la niña actriz Ruby Barnhill.

Tal ha sido la ruta de Steven Spielberg para evadir asuntos complejos en lo conceptual del filme y para decirnos, de manera llana, que la magia moderna no se ha perdido del todo en este mundo caótico, porque aún existe en la ficción.

FICHA TÉCNICA

‘El buen amigo gigante’

Título original: ‘The BFG’

País: EE.UU., 2016

Género: Fantástico.

Dirección: Steven Spielberg

Elenco: Ruby Barnhill, Mark Rylance

Duración:117 minutos

Calificación: Tres estrellas de cinco posibles.