La cacería de humanos en el camino desértico a Estados Unidos, como si fuesen conejos

Por: William Venegas 14 noviembre, 2016

Debo comenzar este comentario sobre la película mexicana titulada Desierto (2015), dirigida por Jonás Cuarón, con un lugar común propio de estos días: la elección de Donald Trump, como presidente de Estados Unidos, le da a este filme una presencia que nadie hubiera imaginado antes.

Desierto, con ese su desértico título, no solo habla de una realidad –que se esconde de muchas maneras– sobre el paso ilegal de migrantes latinos hacia Estados Unidos, sino de algo posible: de que un solo sujeto se declare a sí mismo juez y verdugo en contra de los latinos, movido tan solo por su odio hacia ellos.

Derecho a la vida. El excelente Gael García Bernal junto a Jeffrey Dean Morgan en buen filme. MUNDO CINE PARA LN.
Derecho a la vida. El excelente Gael García Bernal junto a Jeffrey Dean Morgan en buen filme. MUNDO CINE PARA LN.

El notable y noble actor mexicano Gael García Bernal le dona su talento al director Jonás Cuarón (hijo del afamado Alfonso Cuarón) para lograr una de las actuaciones más tensas que se le haya visto. García Bernal encarna a Moisés (nombre simbólico en este caso), quien viaja con un grupo de “ilegales” mexicanos por el desierto de Sonora para llegar a Estados Unidos.

Cuando el camión que los transporta se descompone y deben seguir a pie, el filme nos mete de cabeza en la fiera batalla de hombres y mujeres contra los elementos naturales, mientras se esconden de las patrullas militares. Es cuando aparece un sujeto desquiciado con su perro también asesino, quienes se dan a la cacería de los mexicanos como si fuesen conejos.

La también buena actuación de Jeffrey Dean Morgan, quien encarna a ese asesino y ultranacionalista defensor del territorio de Estados Unidos, es alegoría de la xenofobia irracional que se extiende por el mundo como pandemia cruel, donde seres humanos son capaces de tratar a otros seres humanos como extraños o como bestias.

Es impresionante la fotografía de Damián García, cuya bien lograda estética –al mostrar el paisaje– es antítesis de la brutalidad humana: el filme tensa la cuerda al punto de que nos revienta el ánimo y nos cuestiona secuencia a secuencia. Igual de bien funciona la música de Woodkid (Yoann Lemoine).

Lo que uno resiente es la ausencia de caracterización dramática de los personajes mexicanos con su éxodo. Es el “pecado” de Desierto, desde su guion (escrito por el propio Jonás Cuarón con Mateo García). Son personajes muy planos y, así, se peca de simplismo, excepto en las secuencias finales, cuando ya es tarde.

Pese a ello, la película emociona con sus secuencias de acción (los acontecimientos propiamente dichos): hay suspenso. Alguien dijo que lo narrado es irreal. Por favor. En el cine nada es irreal ante la “realidad real”; puede serlo con su propio mundo, ¡y esto no sucede con Desierto!

Asistan a ver este cine tan “nuestro-americano”. Si el filme no les importa, algo malo anda en ustedes, pero no en la película.

Título original: Desierto México, 2015Género: DramaDirección: Jonás CuarónElenco: Gael García Bernal, Jeffrey Dean Morgan, Alondra HidalgoDuración: 94 minutosCines: Cinépolis del paísCalificación: TRES ESTRELLAS ( * * * ) de cinco posibles