El melodrama puede servir para estimular ciertas persuasiones desde códigos más bien del inconsciente

Por: William Venegas 2 septiembre
Oliver Jackson-Cohen y Camilla Luddington en 'Lo que de verdad importa'.
Oliver Jackson-Cohen y Camilla Luddington en 'Lo que de verdad importa'.

Tibás

No hay que andarse por las ramas: lo cardinal del filme Lo que de verdad importa (2017), melodrama dirigido por Paco Arango, es su actitud filantrópica: lo que se recoja en taquilla se destinará a la lucha contra el cáncer infantil.

Esa es la única razón que debe movernos para ir a ver esta película de la que, así, suavecito, podemos repetir lo dicho por la escritora española y crítica de cine Beatriz Martínez: "no se puede pasar por alto que su calidad cinematográfica es ínfima y su mensaje está a la altura de un panfleto moralista y ultraconservador": he ahí la cuestión.

Dentro del marco del melodrama, como fórmula evocadora de sentimientos sin tragedia interior, sin mayor conflicto y sin afán de provocar, "Lo que de verdad importa" logra llegarle muy fácil a determinado tipo de espectador, sobre todo a aquellas personas bondadosas que lían lo caritativo con la calidad propia del filme.

A la larga por eso, la película tiene a su favor una definición aristotélica de lo verosímil como el conjunto de lo que es posible para la opinión general, lo que se contrapone a lo posible para la mirada más exigente de cinéfilos o de críticos de cine, por ejemplo.

Por eso, en el caso de Lo que de verdad importa, resulta que la primera generalización característica que hace el grueso del público, comprobado, es alabar una supuesta calidad del filme por sus intenciones benefactoras.

Empero, esta película se agota con tanto diálogo explicativo para una trama muy modesta, que peca de ingenua o de manipuladora en sus planteamientos. Narra la historia de un joven mujeriego, de un casanova llamado Alec que, según el filme, desaprovecha la vida, por lo que se llena de deudas que ponen en peligro su existencia.

De pronto aparece un tío suyo, quien le ofrece sacar a Alec de sus enredos con tal de que se vaya a Canadá, donde está el origen de la familia. Hecho el viaje, Alec descubre que tiene el don de curar, lo que él no entiende ni quiere, y todo ello se mezcla de manera arbitraria con la fe religiosa (católica, en este caso).

Aquí no más tenemos la mala actuación de Oliver Jackson-Cohen, como Alec, quien actúa en esta película como si estuviera en otra, así de distante con su personaje. Por ahí se enamora de una joven preciosa, a quien él cree lesbiana (percepción negativa de la homosexualidad), para luego descubrir que por dicha no lo es. La joven se llama Cecilia.

La susodicha Cecilia viene encarnada sin vivencia alguna por la actriz Camilla Luddington, menos expresiva que hoja seca caída de un árbol cualquiera (fatal). Como el sacerdote católico necesario en esta trama, tenemos al actor Jorge García, quien –sin quererlo– hace de su personaje un cura más bien cómico.

Luego viene lo esperable: el filme se dedica a meter alfileres en sus personajes para punzar a los espectadores con emociones fáciles: ahí estriba la falsedad no solo de su argumento, sino también de sus imágenes (pese a la aceptable fotografía del respetado Javier Aguirresarobe). Ni siquiera hay una articulación lógica de los sucesos.

Con el uso del dolor, de la esperanza, del amor, de los dones y de la religión católica, Lo que de verdad importa acude a los códigos del inconsciente que señala el estudioso italiano Umberto Eco, los que estructuran determinadas configuraciones capaces de estimular reacciones específicas, usadas en las relaciones de persuasión.

En función de ello, el filme gusta de repetirse a sí mismo con determinados conceptos, al punto que hace de lo sobrenatural una ideología: lo que permite "el milagro" de la superación humana. Es la manera en que el filme es derrotado por su propia trivialidad. Cine fallido.

Título original: The Healer

España, 2017

Género: Melodrama

Dirección: Paco Arango

Elenco: Oliver Jackson-Cohen, Camilla Luddington

Duración: 113 minutos

Cines: Nova, CCM, Citi, Cinépolis

Calificación: UNA ESTRELLA ( * ) de cinco posibles