Por: William Venegas 5 febrero
La tragedia interior
La tragedia interior

De principio a fin, he aquí una película con un sentimiento no solo muy bien definido, sino también muy bien formulado. Se trata de la película Manchester junto al mar, dirigida con maestría y sutileza por el neoyorquino Kenneth Lonergan.

Hay quienes han calificado a esta película como un “melodrama”, por la presentación de un suceso doloroso que –dicen– busca exaltar ciertos sentimientos en el espectador y, así, manipularlo de manera fácil. ¡No es cierto!

Manchester junto al mar va más profundo, a tal punto que en los sucesos del relato no tenemos un simple hecho fatal, sino todo lo contrario: una muy honda tragedia interior que invade al personaje principal y a quienes viven cerca de él o cerca de la fatalidad vivida antes.

Manchester junto al mar es filme que logra unir, con magnífico proceso narrativo, una fina elaboración de la tragedia interior del personaje (elaboración psicológica) más una absorbente, incisiva y expresiva puesta en imágenes (elaboración artística). Todo ello con cuidadoso detenimiento.

Desde su propio guion, el director Kenneth Lonergan entiende que el contenido del filme (lo conceptual) determina todos y cada uno de los elementos de la puesta en escena (lo visual). Por ejemplo, el mar abarca el aspecto poético que Lonergan le da al drama, pero también es signo catártico ante la dureza del drama: es elemento natural de reconciliación, aunque el dolor humano perdure.

La historia comienza cuando Lee Chandler, quien trabaja en Boston en una especie de lo que aquí se le dice “marido de alquiler” (cuida y repara casas), carga con una soledad que le salta con la huella de su mirada, con sus actos y con su temperamento. Es más que eso: el dolor anida en él.

Cuando le dicen que su hermano ha muerto, regresa a su lugar natal, y los espectadores vamos descubriendo no solo los acontecimientos, sino las consecuencias de ellos. Para esto, Manchester junto al mar recurre al artificio narrativo (muy bien llevado) de los saltos en el tiempo mediante flashbacks o retrospecciones (analepsis), que le dan hondura al carácter de los personajes y al propio drama.

Los elementos cinematográficos tradicionales están ligados con coherencia dramática al desarrollo conceptual de la historia narrada: música (buen uso de composiciones de Handel y de Albinioni), fotografía, el sabio montaje y las actuaciones. Dentro de estas últimas sobresale el joven actor Lucas Hedges, como Patrick, jovencito atrapado en sus contradicciones de vida.

Muy a la altura está Casey Affleck, quien conjuga el dolor que se retransmite a sí solo dentro de su ánimo. Junto a él, la actriz Michelle Williams con su personaje entre la pena y el rencor. Hay una secuencia del filme en que él y ella enfrentan sus personajes: escena dura que es punto alto de la película y del cine en general.

Cine de sentimientos que, desde su tensión dramática, fluye con valioso humanismo y cuyas claves son las del cine sublime y brillante: ¡no se pierdan esta película!

Ficha técnica

Título original: Manchester by the Sea

Estados Unidos, 2017

Género: Drama

Dirección: Kenneth Lonergan

Elenco: Casey Affleck, Michelle Williams, Lucas Hedges

Duración: 135 minutos

Calificación: Cinco estrellas de cinco posibles