Aquí está: cine de aventuras con monstruos que es entretenimiento y muestra de pericia fílmica

Por: William Venegas 12 marzo

Quienes han tenido la oportunidad de crecer con libros de aventuras en la mano, es posible que recuerden el placer de leer a Salgari, Verne, Stevenson, Burroughs, May, Fenimore Cooper o Conan Doyle, entre otros, y también es posible que disfruten mucho de ciertos filmes que nos llegan, como es el caso ahora de Kong: La isla Calavera (2017).

La historia de Kong, el rey Kong, King Kong, el gorila gigante y amoroso, perseguido y víctima de la estupidez humana, nació para el cine en 1933, en película dirigida por Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack. Luego ha tenido los más distintos refritos y hasta secuelas.

La versión que hoy llega a los cines tiene la inquietud de apartarse de lo más tradicional de la historia de Kong y desarrollar muy bien sus propias emociones. Esto se da gracias a un guion sensible como fábula y siempre coherente del californiano Dan Gilroy. La dirección es de Jordan Vogt-Roberts.

De Gilroy es obligatorio mencionar su primer filme como director, titulado Primicia mortal (2014), sobre el apetito del periodismo carroñero y sensacionalista. En Kong: La isla Calavera , Gilroy aporta lo suyo y más bien parece acercarse a lo escrito por el escocés Arthur Conan Doyle en su novela El mundo perdido (1912).

Los efectos visuales de esta nueva versión son excelentes, muy bien combinados con un paisajismo muy grato y con estilo coreográfico en muchos de los lances de la aventura (por ejemplo, el viaje ordenado de helicópteros militares a la isla Calavera y el duelo con Kong).

Kong no solo defiende un territorio para él. Su criterio es mantener el orden ecológico de la isla e, incluso, defiende a los humanos naturales y bondadosos que habitan dicho islote. El filme expresa importantes rasgos antropológicos y enuncia conceptos de valor ecológico dignos de no ser olvidados.

Lo que se muestra son humanos “civilizados” que llegan armados hasta los dientes a explorar la isla Calavera, como si fuese la continuación de una guerra que han perdido y les duele por eso (la de Vietnam). Pronto las contradicciones surgen entre los mismos invasores de la isla.

El filme destaca la presencia de la mujer como el elemento más perceptivo, solidario e inteligente del grupo humano. No en vano, el gorila se enamora de ella al primer cruce de miradas. Ahí surge el tradicional relato de amor entre la bella y la bestia, según se da en la tradición de King Kong, aquí resuelto de manera muy distinta.

Los actores han sabido compenetrarse de sus personajes y cumplir bien los deseos del director Jordan Vogt-Roberts, donde destaca la actriz Brie Larson con esta especie de cine kaiju-eiga , por la tradición japonesa del cine con monstruos.

No hay que perderse esta película, de muy buenas tomas largas que aplaudiría hasta el propio Orson Welles. Atención, quédense aún después de los créditos, al puro final, y vean indicios de lo que sucederá en la secuela de este filme.

Cuatro estrellas de cinco posiblesEE.UU., 2017GÉNERO: AventuraDIRECCIÓN: Jordan Vogt-RobertsELENCO: Tom Hiddleston, Brie Larson, John GoodmanDURACIÓN: 120 Minutos