Dos ideas, un afán Antes de Mary Poppins

Por: William Venegas 27 enero, 2014

No sé si la película Mary Poppins (1964), dirigida por Robert Stevenson para Walt Disney, será popular para las nuevas generaciones como lo fue en los años de su estreno. Esto incide, es lógico, con el éxito o no del filme El sueño de Walt (2013), bajo la dirección de John Lee Hancock, ahora en cartelera.

Entre el drama y la ligereza del melodrama, esta segunda película narra el proceso creativo previo a la filmación exacta de Mary Poppins , cuando el propio señor Disney anduvo de allá para acá, durante 14 años, para que la escritora australiana P.L. Travers le vendiera los derechos de su más conocida novela, donde se describen las vicisitudes de la niñera Poppins en casa de los Banks.

No hay duda que El sueño de Walt es película comercial a favor de la escudería Disney y de todo lo que significa esa franquicia, incluida Disneylandia. Tampoco hay duda del interés conceptual por presentarnos al señor Walt como el tío Disney bonachón, buena gente y sabio en lo suyo. Poco falta para que esta película pase a ser una hagiografía.

Antes de la fantasía. Emma Thompson y Tom Hanks, con distintas intensidades, encarnan a la escritora y al cineasta que andan tras un mismo proyecto. CORTESÍA DE ROMALY
Antes de la fantasía. Emma Thompson y Tom Hanks, con distintas intensidades, encarnan a la escritora y al cineasta que andan tras un mismo proyecto. CORTESÍA DE ROMALY

Bien se sabe que Walt Disney nunca fue dechado de armonía ni fue paternal con sus empleados. Al contrario, se dedicó a perseguir a los trabajadores sindicalizados y, por eso, fue fácil para él acusar a quien le estorbara de “comunista”. Así, fue colaborador de John Edgar Hoover, creador del FBI.

Para efecto de análisis, El sueño de Walt tiene su propia verosimilitud y diseña –a su manera– el personaje de Disney. A ello tenemos que acogernos. El filme nos muestra dos historias con montaje paralelo. Una de ellas es mostrada mediante retrospección ( flash back ): se trata de la compleja infancia de la escritora P.L. Travers. La otra es el proceso de escritura del guion de Mary Poppins .

Lo hace bien la película, sin disensiones entre ambos relatos. Se puede decir que con buena compaginación. Una con más tensión dramática y sensibilidad (la infancia de la señora Travers) y la otra con importantes tonos de farsa y melodrama que le vienen como anillo al dedo para mostrar a una escritora terca.

Con apenas tres películas en su historial: El novato (2002), El Álamo (2004) y Un sueño posible (2009), el director John Lee Hancock obtiene ahora un filme equilibrado con sus distintos componentes: “ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre”. Es lo que hace de El sueño de Walt un relato agradable y cálido, aunque pase mirándose al ombligo.

Con buena banda sonora, donde son ineludibles las canciones “marypopianas” que nos hacen recordar a Julie Andrews y Dick van Dyke, el filme genera encanto con un relato que tiende a ser repetitivo. Tom Hanks encarna a un señor Disney enamorado de su proyecto, mientras Emma Thompson retrata bien el carácter de mujer cascarrabias de la señora Travers.

Hasta el final de sus días, dicha escritora renegó de la versión que hizo Disney de su niñera voladora; esto no se ve en el filme (entre otras inexactitudes); pero, insisto, el relato interno se muestra veraz dentro de su propia ficcionalidad.

La escritora Travers no quería dibujos animados con personajes reales ni quería que Mary Poppins fuera un musical; Disney le ganó la partida y, de alguna manera, es ese enroque lo que vemos con El sueño de Walt . Funciona.