¿Será también asesino quien tiene permiso oficial para matar?

Por: William Venegas 8 noviembre, 2015

Cuando nos vamos acercando a la película 25 con James Bond, un tal 007, el estreno en Costa Rica del filme 007: Spectre (2015) nos permite una glosa oportuna. Antes, señalemos que dicha película cuenta con un buen director, como lo es el inglés Sam Mendes.

La glosa apunta a cierta licencia que se consienten los seguidores del personaje: el de comparar tantas películas bondianas a ver cuál es la mejor y, además, el de cotejar a los distintos actores para saber cuál es el 007 más conspicuo. Es de nunca acabar.

Con 007: Spectre han vuelto a lo mismo. Basta con revisar un poco las redes sociales. Es tontera el asunto. Al igual que la literatura comparada, el cine comparado es análisis distinto del textual. Digamos que es otra disciplina.

Un texto debe verse o estudiarse en o desde sí mismo. 007: Spectre debe ser analizada según su propia coherencia y la estructuración del mundo imaginario propio, tal cual esté narrado.

Comparar con otros filmes de 007 no es la mejor decisión. Tal vez, se podría medir el arte del director Sam Mendes si compartimos aquella premisa del gran Jean Renoir cuando decía: “Los grandes directores emplean toda su vida haciendo una y otra vez la misma película”; ¡a lo sumo!

Si es así, vemos cómo Sam Mendes es realmente un virtuoso en el arte de narrar con imágenes en movimiento: desde Belleza americana (1999) hasta hoy. Hay más: Sam Mendes sabe escribir conceptos arriesgados y contraculturales en los pliegues de sus logros artísticos (visuales).

Por ejemplo, en 007: Spectre , se cuestiona el tema de matar con permiso según ciertas estructuras de poder: las políticas. El agente James Bond es señalado como “asesino” en distintos parlamentos. La tradicional característica galana del personaje ahora tiene connotación negativa.

Por esa ruta, se cuestiona el abuso de poder y el control constante de los personajes por parte de la agencia gubernamental, con el avance tecnológico. Es una especie de mundo a lo Orwell o a lo Bradbury en las novelas 1984 y Fahrenheit 451 , respectivamente.

Sam Mendes ha estructurado una película distópica y pesimista, donde las mafias se globalizan de manera perversa: tráfico de mujeres, de niños, drogas, órganos, migrantes, medicinas y otras especias, incluido el espionaje.

No solo es asunto de persecuciones bien conseguidas (la de México es excelente desde su plano-secuencia) o de entregas eróticas con “chicas Bond”, aquí débilmente logradas: sin convicción erótica. No es solo eso: también hay miga o enjundia.

Por otra parte, para complacer a los bondianos , la película ofrece guiños tradicionales del agente Bond, bastantes, como si fueran catálogo filmográfico. Incluso la música va por ahí, con notas constantes del tema original, aunque empacha por demasía.

El filme peca por exceso de diálogos que dañan su ritmo; empero, esto no afecta el buen trabajo de sus actores con espuela: Daniel Craig, Ralph Fiennes y Christoph Waltz, en ese orden.

A ellos debe sumarse la buena factura técnica y la sorprendente dirección de arte. Es un filme para recomendar, gracias al británico Mendes.

Crítica de cine: : ‘007: Spectre’

Título original: ‘Spectre’

Reino Unido, 2015.

Género: Acción.

Dirección: Sam Mendes.

Elenco: Daniel Craig, Ralph Fiennes y Christoph Waltz.

Duración: 148 minutos.

Cines: Cinépolis, Cinemark, CCM, Nova, Citi.

Calificación: 3/5 estrellas.