Estreno. Ben Chace, un músico convertido en cineasta, realizó uno de los primeros largometrajes estadounidenses filmados en Cuba desde 1958.

Por: Danny Brenes 21 junio, 2015

Es inevitable: Cuba siempre despierta sensaciones particular en la gente. Lo mismo le sucedió al músico Ben Chace quien, fascinado por la calidez de los habitantes de la isla, el sabor de su música y la historia de sus calles, decidió dar el salto a la cinematografía, dirigiendo la película +Sin Alas.

La cinta se estrenó la semana pasada, durante el Festival de Cine de Los Ángeles. No es casualidad que su aparición coincida con el nuevo panorama político que comienza a tender puentes entre Estados Unidos y Cuba.

Desde hacía tiempo, Chace soñaba con filmar en la Cuba de sus amores. “Como extranjero, siempre busqué la manera de construir una historia verdaderamente cubana”, explicó a la agencia de noticias AFP.

La película se grabó cuando nada hacía presagiar el acercamiento y a Chace no le quedó más remedio que vivir “un infierno burocrático” con ambos gobiernos. Por un lado, se amparó en la Constitución estadounidense, ya que el embargo solo es a nivel económico.

Por otro, se encomendó a su estima por la isla para que las autoridades cubanas aprobaran el guion.Abiertas las fronteras caribeñas, la colaboración entre cubanos y estadounidenses fue “perfecta”. “Me siento orgulloso de eso y de haber hecho una de las pocas películas estadounidenses en Cuba desde 1958”, afirmó.

La cámara lleva al espectador por un viaje a través de La Habana colorida, musical y familiar, reflejo de que “el pasado siempre está presente” en la isla.

El bajo presupuesto de la cinta limita su promoción por Estados Unidos y Latinoamérica, pero el cineasta asegura que solo tiene un objetivo: “Contribuir al debate y dar motivos a la gente para entenderse”.