Aunque el actor británico falleció el domingo, a sus 93 años, esa voz ominosa y elegante seguirá resonando en más de 300 películas de todo tipo

Por: Fernando Chaves Espinach 12 junio, 2015
Vital. Christopher Lee también apareció en obras teatrales, como La virgen flotante , en Alemania. AP.
Vital. Christopher Lee también apareció en obras teatrales, como La virgen flotante , en Alemania. AP.

Cuando Christopher Lee se convirtió en el villano Conde Dooku, en el segundo episodio de Star Wars (2002), tenía casi 80 años. No obstante, realizó casi todas las acrobacias, al menos de la cintura para arriba. No podía correr como antes, como en tantas escenas de acción anteriores, pero sí sabía cómo blandir una espada. Después de todo, para entonces llevaba dos centenares de películas como héroe, villano, mago, asesino, vampiro y todos los roles para los que le alcanzaron casi siete décadas de trabajo en el cine.

Este domingo, a sus 93 años, falleció en un hospital londinense, aunque fue hasta ayer que su viuda confirmó la noticia.

Antes de hacer pública la noticia, su esposa, la exmodelo danesa Birgit Kroencke, le informó a la familia y allegados, detalló The Daily Telegraph .

AP.
AP.

Si uno es fanático de las películas de terror y fantasía, es difícil que nunca haya visto una película en la que apareciera. Apuesto, elegante e imponente hasta su muerte le imprimió un estilo único a sus villanos que se extiende a infinidad de películas: el perverso exquisito y metódico que no pierde la compostura ni en medio de una trama asesina.

Quizá lo recuerde como el mago Saruman en El Señor de los Anillos o como Drácula; también podría ser por sus trabajos como Lucifer, la Momia o la Muerte; por darle vida a Sherlock Holmes (y su hermano) o Francisco Scaramanga, némesis de James Bond en El hombre de la pistola de oro– ; incluso, por su interpretación como el líder de una comuna pagana en The Wicker Man (que consideraba su mejor película), o el padre del Pakistán moderno, Muhammad Ali Jinnah, en Jinnah (su mejor actuación).

“Hacer películas nunca ha sido solamente un trabajo para mí; es mi vida”, dijo Lee alguna vez. Su voz tersa y tenebrosa acompañaba a un cuerpo imponente, con el cual encarnó todo tipo de personaje en más de 300 filmes . Hablaba una decena de idiomas, grabó discos de narraciones y musicales, y también fue voz de videojuegos y cintas animadas.

Casado desde 1961 con Kroencke, con quien tuvo una hija, Lee figura en el libro Guinness Records como el actor principal más alto (1,96 m) y es considerado como el segundo con más películas rodadas en toda la historia de Hollywood, solo detrás de Rod Steiger.

Extenso. Nacido en 1922 en una adinerada familia londinense, Christopher Frank Carandini Lee probó muchos oficios y pasatiempos en su atribulada adolescencia: sus padres se separaron cuando él era joven y era golpeado por sus compañeros de colegio.

Se enlistó en el ejército británico durante la Segunda Guerra Mundial y, a su regreso, decidió que sería actor. No obstante, en el primer estudio al que acudió para una audición, lo rechazaron y le dijeron que era demasiado alto para ser actor. Sin embargo, en 1947, debutó en el cine con un papel en el romance gótico Corridor of Mirrors , y pasó la siguiente década estancado en roles menores.

A finales de los años 50, se abrió la puerta por la que Lee entró a los anales de la fama fílmica: el horror.

Inolvidable malvado. En la trilogía de El Señor de los Anillos , apareció como el mago corrupto Saruman. En la trilogía de El Hobbit , repitió el papel. Warner Bros. Pictures.
Inolvidable malvado. En la trilogía de El Señor de los Anillos , apareció como el mago corrupto Saruman. En la trilogía de El Hobbit , repitió el papel. Warner Bros. Pictures.

En 1957, protagonizó The Curse of Frankenstein ; al año siguiente, tomó el rol central en Drácula . Al contrario de otras caracterizaciones, Lee le confirió una inédita sensualidad al papel a través de su voz tersa y engañosa, que parecía ocultar una fiera lascivia.

Desde entonces, en varias secuelas de Drácula (1958) y en otros mundos de horror, como La momia (1959), Lee fue el villano preferido de productora Hammer Films en otra docena de cintas.

Su versatilidad lo llevó a papeles dramáticos y un par cómicos. Sería Dr. Jekyll y Mr. Hyde, Fu Manchú, el asesino chino, Rochefort en Los tres mosqueteros , el científico loco en Gremlins 2 ...

En 1973, protagonizó la que consideraba su mejor película, The Wicker Man , donde su Lord Summerisle guiaba una enloquecida secta pagana en las islas remotas de Reino Unido.

En los años 70, empezó a rechazar roles de terror y buscar un rango más amplio. No obstante, siguió siendo el favorito de directores en busca de villanos perfectos.

En el 2001, su aparición como el mago Saruman como aliado y luego como enemigo de los héroes de El Señor de los Anillos , subrayó sus cualidades actorales: vigor y entrega, una apariencia de invulnerabilidad y una presencia indeleble. Su popularidad creció tanto que George Lucas también lo quiso, para la segunda trilogía de Star Wars, en El ataque de los clones (2002) y La venganza del Sith (2005).

En la era de Internet, era reverenciado por geeks , amantes del cine de aventuras y de filmes de culto; impresionaba que, a su edad, no parecían disminuir ni un poco su vigor ni su disposición a divertirse en cualquier rol. Como actor o narrador, aparece en filmes como Sleepy Hollow , The Golden Compass , Alice in Wonderland , Hugo y El hobbit.

En el 2010, a sus 88 años, cumplió su sueño de grabar heavy metal , con el álbum conceptual Charlemagne: By the Sword and the Cross (que tuvo segunda parte, The Omens of Death ). Con el sencillo Jingle Hell , se convirtió en el intérprete de mayor edad en entrar a la lista Hot 100 de Billboard , en el puesto 22. A su muerte, ya estaba consagrado como uno de los actores predilectos de varias generaciones de amantes de la aventura.

Dejó una película lista y estaba a punto de filmar otra sobre el 11 de setiembre del 2001.

Christopher Lee dijo que su sueño de siempre fue convertirse en cantante de ópera, pero, como tenía más de 30 años, le dijeron que estaba demasiado viejo para ingresar al Royal College of Music. A modo de venganza, tejió una carrera de más de 65 años, en la cual su voz se hizo inolvidable y su arte, tan amplio y rico como quiso.