Con un Robinson Crusoe espacial y buen humor, el cine regresa a Marte

Por: William Venegas 4 octubre, 2015

Viajes a Marte ha habido por montones. Sí, entre la literatura y el cine sumarán quién sabe cuántos. Lo cierto es que el género fantástico es buen ardid para hacer pasar tales viajes como pan comido.

Cuando hoy los científicos anuncian que en dicho planeta hay agua, llega a las pantallas un buen filme donde un astronauta abandonado, perdido y hallado en Marte, logra sobrevivir durante muchos días solares y hasta consigue “hacer” agua, porque puede quemar hidrógeno líquido para condensar H20.

El filme se titula Misión Rescate (2015) y viene dirigido por un realizador que retoma sus mejores tiempos y nos da ahora (digámoslo de una vez) una película con muy logradas imágenes y con sólida fluidez narrativa. Se trata de Ridley Scott.

A las características del drama, con una especie de Robinson Crusoe en Marte, y quien siempre cuenta con solidaridad emotiva en la Tierra y en otros sitios del espacio, a ese drama se le agrega un bien dosificado humor que –aunque no lo crean– contribuye a darle credibilidad interna a la historia así narrada.

Hay quienes se han gastado en minucias para “descubrir” inexactitudes de tipo científico en esta película. Puede haberlas, pero lo importante es que el mundo narrado por el filme tenga su propia coherencia y sea creíble en general, aunque entre en contradicciones con el conocimiento real de la ciencia.

Misión Rescate tiene la virtud de que el todo se percibe antes que sus partes: lo que sucede en Marte establece acertada imbricación narrativa con lo que acontece en Estados Unidos, en China, en una nave en el espacio abierto o en donde sea. Al director Ridley Scott el filme nunca se le va de las manos.

La moraleja es noble: si se lo propone, el mundo puede unirse para ayudar a un hombre que está como a 225 millones de kilómetros, sin caer en las inútiles velas de la religiosidad ni en vacuas oraciones, sino pensando, creando y haciendo: imaginar, decía Einstein.

O sea, la humanidad puede ser solidaria y no guerrerista. Sin duda, mucho de los méritos del filme vienen desde su buen guion (núcleo argumental, diseño de personajes, planteo de situaciones y diálogos). Eso, sin olvidar su buen diseño de arte y la sabia utilización de medios técnicos en producción y montaje.

Lo único realmente disonante es el manejo de la banda sonora: bulliciosa e inoportuna muchas veces, con poco aprecio por el silencio tan digno para una aventura espacial. En verdad, las canciones que se oyen… estorban, sea de manera diegética (real) o mimética (incidental).

Por supuesto que una película “crusoeniana”, como es Misión Rescate , descansa su credibilidad en la buena labor del actor principal y, en esto, el notable Matt Damon vuelve a mostrar la gran calidad de actor que es (ni me atrevo a imaginar este filme con un actor tan malo como Nicolas Cage, ¡guácala!).

El gran nivel de Matt Damon solo encuentra parecida contraparte en la actriz Jessica Chastain, ¿la recuerdan?, también trabajó con Damon en Interestelar (2014, de Christopher Nolan). Por lo demás, el equilibrio del elenco no es el mejor: hay de cal y hay de arena.

Para los cinéfilos, hay secuencias humorosas que refieren a otras películas y a cierta música ( El señor de los anillos , por ejemplo). El filme muestra algunas excentricidades, pero nos sirve cómo enseñanza para subsistir en Marte. Quienes piensen ir a ese planeta, deben verla.