LN VIVA

Costa Rica, Jueves 5 de febrero de 2009

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Entrevista con la reina de la anarcumbia

Ella es la pequeña gran tormenta

  Amandititita no come cuentos de hadas, los suyos son cortos de humor negro hechos canción. Sin pelos en la lengua, ella le tira a las niñas creídas, a los tipos más vanidosos que una nena y se mofa de La cuesta de enero. Ella no es más irreverente porque no es más grande

Ana María Parra A. | aparra@nacion.com

Si Amandititita fuera un hombre sería un titán. Sin embargo, como nació mujer, le tocó el título de reina. Una mujer dominante en un territorio inventado por sí misma: la anarcumbia; es decir, anarquismo y sabor a cumbia sonidera, tan propia de los segmentos más populares de su México natal.

Cuando en el 2008 apareció aquello de Metrosexual y meses después remataba con una pedrada a las “farmachas” –rubias de farmacia– que escalan a punta de sus curvas, que es la canción La muy muy , todo el mundo se preguntaba “¿quién es esta y qué es esto?”

“Esta” es Amandititita, una chica superbajita, de ahí el excesivo diminutivo en su nombre. Y “esto” tiene la base de la sonidera –variante de la cumbia mexicana– en una elaboración muy casera. Quien quiera y quien pueda que lo baile, o bien que lo cante.

Amandititita es de esas personas a las que no les van las medias tintas. A ella, por su verbo espinoso, se le ama o se le odia.

Hay que tener humor subversivo para gozar frases como te pones minifalda y te crees la muy muy (...), eres más fea que el Chupacabras y más mala que Bush (...), no importa si lees en sánscrito o inglés si te sacas los zapatos te huelen los pies .

A su novio Metrosexual , el de la canción, le gusta el mismo tinte rubio cenizo caoba que ella usa, lo arrestaron por robar productos de Avon y está tan depilado que una bola de billar es el Tío Cosa al lado de sus pectorales.

No se le pueden pedir peras al olmo, por más que quiso ser una niña normal no le fue posible. Amandititita creció en medio del Tianguis del Chopo (un espacio donde se revolucionó el rock mexicano, muy lejos de cosas edulcorantes como Maná).

De niñita no bebió de Cri Cri; ella escuchaba a los Dug Dug’s, a Cecilia Toussaint y El Peronal. Mientras el resto de sus contemporáneos se rodeaban de papá, mamá, abuelitos y pasaban juntos los domingos, ella estaba irremediablemente en algún “chivo”.

Con tal formación cultural alternativa no podía la Amandititita adulta venir a repartir rosas, peluches y algodones de azúcar.

Hasta de las noticias rojas, ella ha sacado canciones. Ahí está La Mataviejitas, que fue un caso de asesinatos en serie que mucho se difundió en México.

La que escribe Con La reina de la anarcumbia , su disco debut, Amandititita se convirtió en la adoración de los amantes de la ironía de particular estética y, también, en la enemiga número uno de la farándula más rosa.

Hace pocos meses, Amandititita hizo una nueva avanzada: La cuesta de enero, nuevo sencillo que ha salido independiente a su primer disco en el mercado.

La canción narra la forma en que todos se dejan llevar por la mercadotecnia de la Navidad y gastan de más, compran lo que siempre soñaron pero cuando despiertan les cae La Cuesta de Enero . Nadie tiene para pagar: la familia Gutiérrez volvió a lavar a mano pues les quitaron su “centrifugado” (secadora), los Treviño cambiaron hasta de colegio a los niños pero ni el aguinaldo alcanzaba para aparentar con los vecinos y terminaron en las filas del Monte de Piedad –o sea, a lo marginal–.

Ella convierte en canción a la resaca del monedero, para la cual no hay remedio casero que sirva.

El particular verbo de Amandititita tiene razón de ser. Estudió en la Sociedad General de Escritores de México y más adelante en la Escuela Dinámica de Escritores.

Sus cuentos fueron publicados en revistas como Revés y Moho .

Fue al hacer una investigación para escribir una novela que le salieron todos los personajes hoy cantados en su primer disco.

Un día se topó con un anuncio que decía: “Tienes letra pero no tienes música, ¡llama ya!”. Así fue como hizo su álbum, el cual fue apadrinado por Lino Nava de la famosa e irreverente banda La Lupita.

¿Y creían que todo estaba inventado? Para eso llegó Amandititita, pequeña gran tormenta.

Ella habló con Viva sobre cómo llego a su “reinado” y por qué le importa un pepino lo que digan los demás sobre ella. Conversó también su forma de contar y cantar historias.

¿Se considera una escritora?

Sí, pero no por las letras que suenan en este disco, sino por mi trabajo por fuera y lo que he estudiado. Este disco tiene letras muy sencillas para mi gusto, pero yo quería hacer canciones populares, no intelectuales. Así que con el resto de mi trabajo, yo siento que sí me he ganado ese lugar de escritora.

¿Cómo da Amanda el paso de publicar en Revés y Moho a crear la anarcumbia?

(Se ríe) La verdad, yo no me di cuenta en qué momento tomo esta dimensión tan grande. Para mí, fue un juego. Mientras yo escribía mi novela iba haciendo canciones para divertirme. No tenía la intención de publicar un disco, pero cuando tenía siete canciones y vi que había una reacción de parte de la gente me dieron ganas de seguir haciendo canciones hasta que terminé haciendo un disco.

O sea, ¿jamás imaginó que iba a ser firmada por una transnacional y sonar en grande?

¡Jamás! Hacía muchas cosas a nivel underground (escena subterránea) . Claro, ahora que firmé con Sony (BMG) me lo estoy tomando más en serio y tratando de hacerlo de forma más profesional.

Entonces, su carrera en la música fue un juego que cobró vida propia.

Pues sí, yo jamás tomé la decisión de dejar las letras por escribir canciones.

Escribir canciones no es fácil. Es como contar un cuento en poco tiempo y con estética particular.

Es que hay ideas que no tiene sentido llevarlas al papel.

La muy muy , La Mataviejitas y Metrosexual son historias que pueden ser cuentos cortos, pero no me interesa buscar una manera correcta de decir las cosas o de clavarme en el estilo. Cuando escribo mis cuentos soy muy excesiva en el estilo correcto, por eso no he publicado una novela aún. Pienso que cuando la publique tendrá que estar muy cercana a la perfección.

“Pero cuando hago una letra (para una canción) no me pasa eso, lo único que quiero es expresar algo que estoy sintiendo o que pensé rápidamente en un momento”.

Estratégicamente, una canción es más fácil de difundir que un cuento o una novela.

Por eso, creo que es más fácil que una persona escuche una canción popular en cumbia a que se lean un libro. La gente oye la música y, para bien o para mal, reacciona.

Eso es lo que ha pasado con su música: la quieren o la odian.

Sí. Ha sido muy interesante ver que no hago canciones para intelectuales; para los intelectuales, hago libros. Ahora, en algún momento, quiero regresar a la literatura completamente.

También la odian o la aman en los programas de farándula, en las plataformas difusoras del pop fabricado. Que ellos no sean sus amigos, parece más bien un halago.

(Se ríe) Totalmente. Para mí es muy difícil lidiar con esto porque estoy con una disquera y pretenden que yo sea amiga de la prensa.

“Yo tengo una mentalidad de anarquista y de roquera y a mí me gusta que no me quieran. Yo nunca he respetado el trabajo de la prensa chismosa ni de la difusión del escándalo. Por un lado, tengo que vender discos y aparecer en esos programas, pero, por otro lado, tengo muy claras mis convicciones.

“Y no voy a fallarme a mí misma porque soy consciente de que en cualquier momento me dan la carta de retiro y lo que me quedan son mis principios. Si los llego a perder, no me lo voy a perdonar nunca”.

¿No le importa lo que piense la gente de usted?

Me importa muy poco lo que piense la gente de mí. Me importa irme a dormir tranquila sabiendo que no traté de quedar bien con una persona que me parece imbécil o tratar de complacer al público.

“El público me critica porque soy gorda o porque soy fea. Y me preocupa mucho que en algún momento esos comentarios lleguen a bloquear mi parte mental. Yo nunca voy a complacer al público, no soy ese tipo de persona”.

Es una lucha muy fuerte...

Claro, pero tengo pequeños grandes puntos de apoyo. Soy censurada en la mitad de mi país, censurada por un programa de videos muy importante, censurada por la mitad de las estaciones de radio pero donde me han apoyado ha sido suficiente para armar un movimiento. Lo que quiero decir es que hay gente que está de mi lado y, con eso, me conformo.

Bueno, es que hay gente que busca el verbo alternativo y está cansada de la tontería.

Sí. Creo que lo mejor que le puede pasar a una artista como yo es esa censura. Eso me da más armas para seguir trabajando.

“Si yo me hubiera encontrado con un México que hubiera entendido el proyecto y a mí, en mi próximo disco haría lo mismo que en el primero. Sin embargo, mi próximo disco hablará del racismo, de la discriminación y de la censura. Lo que hicieron fue darme más oportunidades de expresar lo que llevo dentro”.

FOTOS

  • Nacion.com

    Heroína. La censura a sus videos y a su música, tanto en radio como en canales de televisión, ha provocado que la gente que busca un verbo más agudo tome a Amandititita como su nueva heroína. Sony BMG para LN

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VIDEOS

  • “Videomix” de Amandititita (Metrosexual y La Muy Muy).

La reina de la anarcumbia

 Amandititita

1. La muy muy

2. Viernes de quincena

3. Mecánico

4. Libidinoso

5. La microbusera

6. Metrosexual

7. La mataviejitas

8. La cumbia de Telmex

9. El balneario

10. Sangoloteo

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