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Costa Rica, Miércoles 15 de octubre de 2008

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Debut del italiano en Costa Rica tras 44 años de carrera

Nicola Di Bari conmovió al Melico

  Un viaje: De los 60 a los 90 fue Nicola Di Bari en su concierto del lunes pasado. En ese recorrerse a sí mismo, fue aplaudido

Ana María Parra A. | aparra@nacion.com

Nicola Di Bari es un hombre de palabra. Dijo que en su cita con Costa Rica repasaría toda su carrera y fue del dicho al hecho.

Más de 40 años esperó la tierra tica para verle en carne y hueso. Parecía mentira, pero el concierto del lunes en el Melico Salazar era su debut por estos lares.

Sí, una primera presentación que pescaba al famoso italiano de interesante voz ya casi al final, ya a los 68 años recién cumplidos.

Aquel hombre, que a las 8:50 p. m. entró al escenario bañado por una lluvia de aplausos que de bienvenida le dio el público, no era el flaco de las fotos.

El tiempo pasa dejando sus marcas en el cuerpo, en la voz y en la cara pero Nicola Di Bari salió como los grandes.

Se plantó frente al micrófono, repasó una veintena de temas –uno tras otro sin descanso–, varió algunas de las melodías en sus propios clásicos y se le fue acomodando la voz conforme el repertorio avanzaba –como calienta un motor– .

Este cantante alegró a un público que le demostró, con aplausos y una ovación de pie, que sus corazones son un territorio por él conquistado.

Un trotamundos. Vagabundo fue el primer paso de aquella noche, un concierto en el que el italiano se apoyó en una banda armada todas con músicos ticos, a excepción de Claudio Zitti su director musical y hombre que a punta de “one, two, three” iba dando pautas.

Nicola Di Bari, por su parte, iba haciendo confesiones. “Esta canción la escribí cuando nació mi hija” y desató La primera cosa bella ; inspirada en aquella mujer que, por entonces una niña, con sus ojos azules y su cabello rubio fue una cosita hermosa para el cantante.

Aquella canción lo hizo famoso en 1970 para el Festival de San Remo, y la reinterpretó 38 años después en un Melico generoso.

Rosa , que Di Bari escribió para su madre a la que no le dijo muchas cosas, y Por ejemplo , creada por él para rendir homenaje a su tierra (Zapponeta) y a su “gente campesina” –según dijo–, sacaron aplausos desde antes de que entrara la voz de Nicola Di Bari y en cada final hecho por él.

Hasta atrás en su carrera, cuando comenzaba en los años 60, se fue Di Bari con canciones como El día del arco iris , Zingara , Trotamundo , –para la cual su introducción fue: “Voy a presentarme así”–, El corazón es un gitano –que en 1971 le dio laureles en el San Remo–, Guitarra suena más bajo, Un gran amor y nada más y Como las violetas .

El amor que siente por su esposa le corre por las venas hasta salírsele por la boca. A ella están dedicadas y fueron cantadas: Te hace bella el amor y Agnese , nombre de pila de esa mujer que, por 40 años, lo ha “soportado como esposo”, dijo él.

Solidario con los que comparten su patria, los italianos, fue Nicola Di Bari y para un lote de ellos que estaban en el teatro interpretó dos canciones en su idioma materno, una de ellas fue Paese .

No por nada El último romántico , nombre de una de sus canciones, es el mote con el que también se le conoce a Di Bari.

Aquel lunes josefino estuvo cargado de canciones de amor: de amor a una mujer; de amor a un pueblo y de amor a un padre o abuelo, porque el italiano hizo su propia versión de Mi viejo . Parecía un poco un reflejo amoroso de sí mismo.

El gran final. Y como todo concierto, el final fue lo más brillante. A Nicola Di Bari parecía no caberle en las manos tanto afecto que el público le dio; era como un homenaje para él cada ovación, lo cual fue coronado con un gentío que se puso de pie en el Melico.

“Es una lástima que no grabáramos este concierto, así podrían ver mis hijos lo lindo que pasó aquí. Gracias por esto, esta no será la última vez. ¡Volveré!”, prometió .

Regaló Eternamente y, de nuevo, Por ejemplo a la que dijo: “Esta canción se la dedico a Costa Rica”. Aquello conmovió, él ya había confesado que era un tema de amor a su tierra natal y, al menos aquel lunes por la noche, Tiquicia le capturó el corazón como lo hizo Zapponeta, cuando era un hombre mozo.

FOTOS

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    Conmovió. Por su actitud, Nicola Di Bari fue muy aplaudido. Carlos León

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El telonero

 Esforzado, de voz potente

8:10 p. m. Una voz en off le anunció. Cartas de presentaciones tiene muchas, pero la más importante es que Duvalier Quirós le dio dos veces el segundo lugar a Costa Rica en un certamen, realmente de alto nivel y muy serio, el Festival Internacional de la Canción Viña del Mar, en Chile.

Ella llegará. Pasajera fue la primera canción con la que Duva , como se le dice por afecto, comenzó su intervención de seis piezas, unos 30 minutos. Aquella canción donde contando las luces a lo lejos se espera a que llegue alguien demostró, de buenas a primeras, que si este tico tiene algo es una potente voz. El sonido no fue generoso con él al principio, saturada la amplificación de la pista ensuciaba la voz de Duva , pero el panorama mejoró.

Ser positivo. Entre muchos “que Dios los bendiga”, Duva fue desgranando el resto de su entrega. Vino Préndele fuego al pasado , un tema que celebra el salir adelante en una dificultad –inspirada en la historia de vicio superado de un amigo del cantante–. Apareció después Te quiero –su nuevo sencillo– y más tarde el tico se midió con Un beso y una flor , de Nino Bravo. Al ponerle su estilo Duva hizo suya esa canción que, como suele suceder con los clásicos de Nino Bravo, pueden quedarle muy grandes a un cantante. No fue el caso de Duva .

¿Cuándo será el día? Es amor , que grabó en el 2006 con Éditus, anunció que entraba a la recta final, misma que concluyó con un popurrí de música amorosa y exitosa en los 80 en Tiquicia: Ana mía y Qué vas hacer esta noche (de Gaviota), Te amo (La Pandylla), Si te vas (Los Hicsos), Solo como amigos (Los Alegrísimos) y más. ¿Cuándo será el día que a Duva le pongan grupo al ser telonero? Su voz, tan potente, su bueno oído, él siempre va afinado, merece y necesita una banda detrás. Poner a un artista a cantar con banda eleva el costo, pero si una productora quiere que de ella se diga que hace trabajo con calidad, entonces, debe empezar por casa. Si Duva solo lo hace bien, con grupo arrasaría.

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