LN VIVA

Costa Rica, Sábado 12 de julio de 2008

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En el Jazz Café Escazú dominó el nuevo disco de la nicaragüense

Las mariposas vuelan aún heridas

  Memorable: Katia Cardenal viajó de Guardabarranco a Mariposa de alas rotas , en un concierto encantador, amoroso y sublime

Ana María Parra A. | aparra@nacion.com

“¡Diosa!” fue lo primero que gritó una chica de entre el público, cuando Katia Cardenal pisó el escenario todita vestida de negro.

Aquel jueves por la noche, cuando en punto de las 10 se dejó ver, Katia llevaba su pelo suelto, y como tantas veces, tenía a Moisés Gadea ya sentado a su izquierda. Los aplausos ocuparon todo el espacio del Jazz Café Escazú. Esa era la bienvenida para la muy querida.

“Me siento con el corazón lleno por el cariño que ustedes le dan a los nicaragüenses”. Así empezaba Katia este retorno a los escenarios de Costa Rica, y después de confesarse vino entonces la primera canción que el cantautor Moisés Gadea acompañó con su guitarra.

Mariposa de alas rotas, el octavo disco de esta mujer nicaragüense que canta lo propio y lo de otros, era el material principal del primero de los dos conciertos que daría aquí.

Sin embargo, el pasado viaja con uno y uno, aunque trata de olvidarlo, también anda con él; así que Katia entregó una canción “de las viejitas”, dijo ella, de las que a Guardabarranco, el dúo que arma con su hermano Salvador, le han hecho querido y coreado: Si buscabas .

Te cuento que... Sí, era un concierto suave y de impecable técnica vocal el de Katia, pero era también una conversación entre amigos; una noche de confesiones de parte de ella.

“Nunca digo esto, pero esta canción la escribí para Elsa Basil”, contó Katia Cardenal y entonces dejó salir Quiero (Ay amor) una canción que es como un pliego de peticiones de una mujer enamorada: quiero comer de tu mano, dormirme en tu pecho, ahogarme de vos ...

Y de aquel petitorio de actos de afecto saltó Katia al retrato de la más profunda melancolía de una mujer no correspondida: Aunque no fuera para mí , que escribió en 1989 y que se conoce gracias al dúo Guardabarranco.

Poco a poco Katia perdía el derecho a estar sola en el escenario; llamó a María José Ocarína, también componente de la Orquesta de la Papaya, quien asumió el cajón, la marimba y los coros. Y mientras llegaban otras canciones, también llegaban los otros músicos que armaban su banda.

Así, con una chica dándole duro al cajón peruano, Katia hacía Ay llanto a la que Perrozompopo le puso la música. La canción habla de cómo el llanto lo oscurece todo, de cómo hace que hasta falte el aire.

Amor, amar. La Mariposa , el disco, volvió a escena con Poderte amar , escrita por Katia para dejar patente que su corazón late por sus cuatro hijos.

Mis heridas seguía hablando de la maternidad, solo que esta vez de la que no se manifestará. “Esta canción la escribí para una amiga que no puede tener más hijos”, contó.

Katia hizo No te vayas para alguien que dejó de apreciar un fin de semana. Un punto alto del concierto fue el arreglo que hizo para lucir los instrumentos eléctricos.

Lo que fue un poema que escribió para su esposo hace cinco se convirtió en canción: Quisiera ser vino luego. Es que cuando se es correspondido el amor no duele, más bien es una fiesta.

Dale una luz arrancó un mar de aplausos y con Mariposa de alas rotas , el dolor de una niña abusada, llegó el intermedio.

Luego del descanso a cappella Katia regresó para hacer Grietas , una canción que escribió hace 23 años cuando estaba embarazada de Alfonsina, su hija mayor.

Amorosa le cedió el escenario a Moisés Gadea, quien de su autoría interpretó Solo sé y Tortillas , dedicada a los niños que venden ese alimento en las calles de Nicaragua.

El perfume y la flor ; Canta sereno mi corazón , Quien fuera , Plegaria y Un beso –que su hija Alfonsina compuso– iban saliendo de Katia y el Jazz Café Escazú aplaudía. Parece que aún estando heridas, las mariposas siguen volando.

FOTOS

  • Nacion.com

    Casa llena. Las mesas de El Jazz Café estuvieron casi llenas, para el que fue el primer concierto de Katia Cardenal. A la nicaragüense la acompañó Moisés Gadea; el cantautor también hizo un par de temas propios. Francisco Rodríguez

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