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Costa Rica, Martes 2 de diciembre de 2008

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Entrevista con la cantante

“Soy la prueba de que Dios existe”

  Los médicos le aseguraron que iba a morir, pero la mezzosoprano Raquel Ramírez logró ganarle la batalla a la leucemia

Yendry Miranda | ymiranda@nacion.com

La cantante Raquel Ramírez está lista para regresar. Ella es la mezzosoprano costarricense que, después de que se le diagnosticara leucemia aguda, logró movilizar al país completo para donar sangre y dinero para la compra de equipo hospitalario.

Tras una intensa recuperación y mucha fe, la artista de 36 años le ganó la batalla a su enfermedad dejando atrás todos los diagnósticos que le aseguraban que iba a morir.

Ahora que la vida parece volver a la normalidad, Ramírez le contó a Viva todo lo que sucedió en este tiempo donde cambió los teatros y salas de conciertos por salones de hospital.

¿En qué momento usted se dio cuenta de que padecía esta enfermedad?

Yo venía con ciertos síntomas, pero pensaba que era cansancio o estrés; entonces, lo que hacía era automedicarme y seguir cantando.

“Lo que desencadenó la enfermedad fue la muerte de mi mejor amiga, justo en el momento de su vela, yo sentí que la enfermedad me explotó. Comencé con calentura y luego vinieron exámenes más específicos: ahí fue donde el médico me dijo: ‘Mamita, usted se está muriendo’”.

¿Qué cambios vinieron tras este diagnóstico?

Me dieron el diagnóstico el 28 de abril y yo tenía planeado concierto en el Teatro Nacional el 10 de mayo, el 11 de mayo me iba para Nicaragua, en junio cantaba con la Orquesta Sinfónica Nacional, en julio tenía otra ópera y en agosto iba para Colombia. Tuve que cancelarlo todo y buscar sustitutos para mis estudiantes en la Universidad de Costa Rica, en la Universidad Nacional y para el coro Heredia Canta.

“Fue muy difícil, porque no podía preocuparme de eso al estar en cuidados intensivos”.

¿Cómo enfrentó usted esta difícil noticia?

Para nadie es sencillo que le digan: ‘tiene cáncer’. Cuando me internaron, yo le decía al médico: ‘Voy a ir a mi casa a traer las cosas personales’ y él me dijo: ‘Usted no tiene tiempo’. En ese momento pensé en mi hija que estaba de vacaciones y no sabía nada, fue un gran impacto. “Nunca me preocupé en pensar que me iba a morir, yo solo puse todo en manos de Dios y tenía la fe de que iba a pasar lo que tuviera que pasar. A veces sí me daba tristeza pensar que no iba a ver a mi hija graduarse y que yo tenía sueños como querer ser abuela”.

¿De dónde vinieron las fuerzas que la sacaron adelante?

De mi hija y de Dios, sobre todo. En esos momentos, uno se da cuenta de que uno no es indispensable y de que, independientemente de que uno tenga programado y firmado todo su año, la salud es primero.

“Yo ahora le digo a mis amigos que no hay excusas para decir ‘no tuve tiempo para almorzar, para hacer ejercicios, para tomarme una taza de café con mi abuelita... No hay excusas, solo tenemos una vida y hay que saberla administrar porque no somos eternos”.

¿En qué momento de su tratamiento se encuentra ahora?

Fueron cuatro meses de quimioterapia y ahorita no estoy tomando absolutamente nada. Soy la prueba de que Dios existe porque cuando mi hija regresó las enfermeras le decían ‘prepárese porque su mamá se va a morir’. No había posibilidades para mí, me pusieron quimioterapia 24 horas por una semana, seis tipos de antibióticos, pero Dios quiso que yo viviera y aquí estoy.

“En este tiempo conocí tanta gente linda, tantos ángeles que cuidaron de mí: doctores, enfermeras; gente que ni siquiera conocía desde chamanes, sacerdotes, monjas, protestantes, personas de todas las religiones y eso fue lindísimo, a pesar de que era (una situación) muy difícil”

Esta situación provocó todo un movimiento en el sector cultural, ¿usted se imaginó que iba a recibir tanto apoyo?

Mi papá me decía: ‘yo no sabía que te querían tanto’ y yo le respondía: ‘ni yo tampoco’. Todo el movimiento se generó para la compra de dos máquinas para ayudar a pacientes con leucemia y que recibirán trasplantes... El dinero se recogió gracias a la donación de amigos, familiares, músicos, gente que ayudó aún no estando en el país”.

Ahora que ya este proceso pasó, ¿qué le diría usted a la gente que se sumó a su causa?

Estoy tan agradecida. Lo maravilloso es que estas máquinas ya están ahí y van a ayudar a tanta gente... También agradezco el homenaje en vida que se me hizo por mis 20 años de carrera.

¿Qué diferencias hay entre Raquel Ramírez antes y después de este proceso?

Cuando uno ve la muerte tan cerca, es muy difícil que no haya cambios en la vida. Me ha costado entender que tengo que parar; mi cuerpo me dijo que ya eran muchos años de estar corre y corre. Ahora me digo: ‘esta es la vida que tengo, es el ahora, un día a la vez’, por eso disfruto más estar con mi familia, con mis amigos.

“Actualmente, estoy haciendo cosas que hace años no hago. Todo es distinto, la vida tiene más color, disfruto que el aire me despeine, todo es más intenso” .

Con esta experiencia y ahora este descanso, ¿extraña cantar?

Mi pasión es el canto. Ahorita estoy empezando a cantar poco a poco, porque han pasado siete meses de no hacerlo. Estoy retomando el ritmo, de vocalizar, de estudiar el piano pero con calma, sin presión. En febrero, si Dios quiere, yo ya estaría cantando otra vez.

¿Se ha replanteado algunos proyectos pendientes?

Uno no debe hacer nada que violente su naturaleza. Creo que el arte, a pesar de que uno debe buscar evocaciones para comunicar como artista, no puede hacerte daño, uno no puede poner en peligro su intimidad por un trabajo.

“Al haberse cancelado todos los contratos que tenía para un año es difícil comenzar de nuevo, pero es importante que la gente sepa que estoy bien. El doctor ya me dijo puede cantar cuando usted quiera”.

¿Cómo visualiza el futuro?

Estoy tan feliz. Es tan grande estar viva, ver que Dios me da la oportunidad de continuar y ver a mi hija hacer sus proyectos. Creo que la vida es maravillosa. Sé que si (Dios) me salvó es porque viene algo grande para mí y será en el tiempo que él quiera.

FOTOS

  • Nacion.com

    José Díaz

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Reseña

 Una voz con trayectoria

Herencia. Raquel Ramírez viene de una familia dedicada a la música: su abuelita era Aura trejos era una soprano dedicada a la música. En su familia también se destaca su mamá, la soprano Amelia Barquero, y su tía Zamira Barquero, soprano y profesora de canto.

Escuela. Sus estudios los hizo en la Universidad Nacional y en la Universidad de Costa Rica, donde obtuvo una maestría en canto.

Currículo. En su hoja de vida, la cantante suma participaciones con Compañía Lírica Nacional, la Compañía Nacional de Teatro y colaboraciones para diferentes artistas nacionales, entre otras.

Internacional. Fuera del país, Ramírez ha cantado en Perú, México, España, Cuba y Otros.

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