Costa Rica, Lunes 7 de abril de 2008

/VIVA

Estadísticas Resultados Posiciones Calendario Jugadores

Concierto de Mägo de Oz el sábado en el Palacio de los Deportes

Conjuro español hipnotizó a los ticos

  Éxito: Miles de fans acudieron al llamado del grupo español que embrujó al público con una fórmula hecha con rock y pasión

Gerardo González V. | gegonzalez@nacion.com

Los poderes de Mägo de Oz surtieron efecto el sábado en el Palacio de los Deportes de Heredia cuando miles de fans bailaron, brincaron y cantaron al ritmo de sus temas.

Vibrantes de energía y con potencia en su sonido, los españoles conquistaron a un público que hizo poco para resistir sus encantos.

Al ser las 7 p. m. en punto, se apagaron las luces y se encendieron las gargantas de un ejército de camisetas negras presente en el lugar que desde minutos antes ya coreaba ¡Määäägo, Määäägo, Määäägo!.

A esa hora, el Palacio estaba a medio llenar, tal vez por aquello de la hora tica. Sin embargo, para el final del concierto, el lugar se veía más lleno, sin llegar a reventar.

Eso sí, por todos lados se veían camisetas, gorras y mantas con el logo del grupo. Cualquier pedazo de tela era suficiente para que los fanáticos demostrarán su amor por esta banda española.

Aunque la mayoría del público estaba formado por jóvenes, también habían muchos a los que las canas no les estorbaron para agitar sus cabezas con locura y bailar.

También aunque la mayoría de las camisetas eran negras, entre la mancha oscura se podían observar una que otra camiseta verde, roja y hasta rosada. Lo único que importaba era ver los trucos del Mägo.

Sin importar la edad ni el color del tejido, todos danzaron y movieron sus cabelleras frenéticamente al acorde de la música y algunos hasta tocaban con gran deleite imaginarias guitarras eléctricas.

En acción. De las luces rojas y anaranjadas que iluminaron el escenario surgieron las figuras de estos artistas que se presentaron por quinta vez en suelo nacional.

El primero en aparecer fue Txus di Fellatio detrás de su batería con una enorme bandera de Costa Rica en sus manos y fue recibido por un poderoso grito que salía de miles de gargantas que pedían rock .

De inmediato aparecieron el resto de los miembros del grupo y el cantante José Andrëa entonó la primera canción: La ciudad de los árboles , que da nombre a su más reciente producción discográfica.

Ellos también vestían de negro y algunos de cuero. El vocalista llevaba un pantalón de camuflaje militar, como que sabía de antemano: venía a dar órdenes.

Pidió aplausos y se los dieron; solicitó que movieran los brazos de un lado al otro y la gente cumplió; invitó a su público a cantar y nadie se quedó callado. Pura entrega.

La flauta de Fernando Ponce de León y el violín de Mohamed impregnaron el ambiente con sonidos celtas, típicos de su propuesta.

José Andrëa se subió a las torres que estaban a cada lado de la tarima como para acercarse al público que estaba en las graderías y ellos también extendieron sus manos para tratar de tocarlo.

El vocalista tomaba tragos de agua, luego bañaba a los que estaban en las primeras filas y después tiraba la botella vacía al público, mientras la gente luchaba por quedarse con ese plástico recuerdo.

También jugaba con el pedestal del micrófono y lo elevaba hasta lo más alto para luego girarlo, era como su vara mágica y la utilizaba para hechizar a la audiencia.

Tras finalizar la primera pieza Txus tiró sus bolillos hacia el público, lo cual fue solo un fantástico presagio de lo que vendría al final.

“¡Pura vidaaaa!”, fue el saludo del cantante y como respuesta se escuchó un fuerte grito.

Luego de otra canción añadió: “Voy a tener que grabar esto, porque de repente en España no nos creen. ¿Alguien vende una casa? Yo se la compro”, fue el tono del diálogo que parecía un cortejo entre los roqueros y sus seguidores.

A continuación, le llegó el turno a uno de los temas más conocidos de su disco Gaia I , la muy coreada Alma se sintió en todo el sitio.

Una vez finalizada esa pieza, el artista tomó una de las mantas de alguien del público y se la colocó como una capa en su espalda en medio de un gran furor entre los asistentes. Luego la acomodó en la tarima de la batería y ahí la dejó durante el resto del concierto.

A la distancia. Uno de los momentos más emotivos fue cuando el cantante dedicó el tema Hasta que el cuerpo aguante a su compañero de banda Frank.

Este guitarrista no los pudo acompañar en esta gira ya que fue operado el jueves pasado de una hernia.

“Esta canción quiero que la escuchen hasta España”, motivó José Andrëa a los presentes para que cantaran con él. “Estoy seguro que (Frank) estará con todos nosotros”, agregó.

“Mi vida es pura vida”, improvisó mientras cantaba el tema y era acompañado por un enorme coro.

Molinos de viento y Y ahora voy a salir (ranxeira) causaron igual efecto entre los asistentes que demostraron en demasía que se las sabían de todas, todas.

Esta última canción pertenece a su nuevo álbum y se destaca por mezclar el típico sonido de la banda con los de la música ranchera.

El delirio invadió de nuevo el Palacio cuando el cantante anunció que seguía La canción de los deseos y que la presentó como un tema que condena las diferencias.

“Todos somos iguales, todos tenemos el mismo corazón”, afirmó.

Tras una de varias pausa, llegó el momento de que Txus dejara la batería para cantar Lo que el viento se dejó mientras hacía sugerentes movimientos en su ajustado pantalón de cuero negro.

Mientras esto sucedía, el vocalista José Andrëa aprovechó para registrar con su cámara de video todo lo que pasaba ahí en Heredia.

Siguieron otros éxitos del grupo como El poema de la lluvia triste y Finisterra , pero el éxtasis llegó gracias a La costa del silencio y, por supuesto, Fiesta pagana , que convirtió el lugar en una verdadero algarabía.

A las 8:45 p. m. acabó el show y minutos después regresaron los músicos para despedirse y tirar besos y pulseras y hasta refrescos.

Txus se apareció con un puño de bolillos y empezó a tirarlos al público. El último lo lanzó hasta la gradería de atrás y una decena de fans se forcejearon por minutos para quedárselo.

El hechizo había acabado, pero el encanto quedó para siempre.

Repertorio

 Receta del Mägo

1. Ciudad de los árboles

2. Van a rodar cabezas

3. Hazme un sitio entre tu piel

4. El rincón de los sentidos

5. Alma

6. Hasta que el cuerpo aguante

7. Molinos de viento

8. Y ahora voy a salir (ranxeira)

9. La canción de los deseos

10. Lo que el viento se dejó

11. Mi nombre es rock ‘n’ roll

12. El poema de la lluvia triste

13. Si molesto, me quedo

14. Finisterra

15. La costa del silencio

16. Deja de llorar

17. Fiesta pagana

FOTOS

Nacion.com

Dominio. El cantante José Andrëa se paseó de un lado a otro del escenario. Mario Castillo/grupo nación para LN

Nacion.com

Gira. El presente tour llevará a los músicos por países como Venezuela, Chile, Ecuador, México y Estados Unidos. Mario Castillo/grupo nación para LN

  • Nacion.com
  • Nacion.com
SERVICIOS En tu Celular En tu PDA Fax Horóscopo Cartelera de cine
| GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | ESTADOS FINANCIEROS DE LA NACIÓN | ANÚNCIESE EN LA NACIÓN | TARIFARIO DE LA NACIÓN | TRABAJE EN LA NACIÓN
© 2008. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com
Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS