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El indiscreto
Apellido. Pues sí, los ladrones llegaron a la vida de Natalia Rodríguez. Rompieron la ventana de su carro y se llevaron su bolso, con sus castañuelas, mantón, abanico y zapatos. Son los zapatos de “bailaora” de flamenco que compró con su primer salario hace tres años, y no que “recién había comprado” como se publicó en el Indiscreto de ayer. Lo feo es que a Naty se le salió el apellido en su blog, al punto de decirnos que su “Red de Cultura no existe, o sí, pero es otra cosa...” (galimatías), y que sí, que ella es la directora (¿quién dijo otra cosa?). Nos alegra saber que los cacos no le robaron el apellido y que, en efecto, sigue tan Rodríguez como antes.
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