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Lunes 17 de septiembre, 2007


Notas Espectáculos:

Foto Principal: 1729203

La vida de los otros , documento político en recreación narrativa. Romaly para La Nación .
Crítica de cine

¡Imprescindible!

Los otros: El miedo como método

Wílliam Venegas
wvenegas@nacion.com

Confiesa el director Florian Henckel von Donnersmarck que, para realizar su película La vida de los otros (2006), pesaron en él los recuerdos de infancia. Dice que en sus viajes a la República Democrática Alemana de entonces, Alemania Oriental, él sentía el miedo que vivían los adultos. Era el miedo al poder político absoluto.

Sabemos que quienes tienen el don del arte, antes de ser creadores son receptores en esencia. Este es el caso del director mencionado, de cuyas experiencias infantiles fue formulando lo que es ahora una película estupenda sobre la conducta en una sociedad represora.

La vida de los otros no es exactamente ficción, pero tampoco es un documental. El director, que también es el guionista, muestra gran nivel de realidad en esta película, pero igual hay un imaginario para enriquecer el punto de vista emocional de la trama. Funciona bien.

El argumento se concentra en la vida de los artistas, objetivos de un régimen cerrado, de cuya rigidez fecunda la corrupción. Esa era la sociedad alemana del Este, nerviosa ante la libertad ajena, dispuesta a doblar brazos, a intimidar y a perseguir aún a los miembros activos de su propio pensamiento.

Eso es lo que muestra el filme, con un personaje de la represión del sistema, quien debe vigilar la vida de un escritor alemán y, por consecuencia de ello, el propio inquisidor encuentra la manera de redimirse: “Hacer lo correcto, no importa cuánto nos hayamos adentrado en el sendero equivocado”.

Lo bueno del filme es cómo logra tomarse el pulso a sí mismo, con intensidad a veces contenida, a veces no, pero siempre al filo de la navaja en su estructuración del relato. Lo mejor de este largometraje es la manera cómo narra su historia, sin pirotecnia alguna.

Lo que sí tenemos es el drama de sujetos perseguidos por estructuras sociales opresoras. Hay racionalidad en ese drama, cierto, pero el filme igual logra llegar al corazón: astucia narrativa. La denuncia está clara: la política suele ser una expresión sublimada o encubierta de la guerra. Por eso, la política suele ser injusta y busca sembrar el miedo, paso al canibalismo. En el poder, rompe la equidad institucional cuando desprecia a los adversarios si estos piensan distinto.

Lo bueno de este filme alemán es que muestra rigor y privilegia las ideas antes que la construcción de los efectos, aunque en no pocas veces el elemento ideológico lo desborda por encima de su narración. Esto es lo que le impide obtener el 10 en la calificación dada.

Así es, las consideraciones ideológicas tan subrayadas en el guion, al borde del maniqueísmo, repercuten negativamente en las entrañas del filme, lo que afecta el desarrollo dramático e, incluso, afecta las propias actuaciones, de por sí muy bien planteadas. La vida de los otros es cinta para verse con sensibilidad: debemos conectarnos con ella.

LA VIDA DE LOS OTROS ( Das leven der anderen )

ALEMANIA, 2006.

GÉNERO: Drama.

DIRECCIÓN: Florian Henckel von Donnersmarck.

ELENCO: Matina Gedeck, Ulrich Mühe.

DURACIÓN: 144 minutos.

CINES: Cinépolis, CCM, Cinemark.

CALIFICACIÓN: 9.



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