|
 ¡Otra vez!El periodista Camilo Rodríguez y su animosa pareja, “la soñadora” Deily Portuguez, fueron sentenciados por segunda ocasión consecutiva.Archivo
|
Televisión:
Continúa la lucha sobre la pista
Redacción. La pareja compuesta por Camilo Rodríguez y Deily Portuguéz salió sentenciada el sábado en la noche en la más reciente emisión del programa Bailando por un Sueño, de canal 7, y se enfrentará a la formada por Carolina Tejera y Minor Matarrita en la lucha por seguir en la competencia.
Debido a una lesión que sufrió Tejera durante un ensayo, la actriz no pudo bailar el sábado, por lo que ella y su pareja fueron automáticamente sentenciados por la producción. Por su parte, Rodríguez y Portuguez, quienes estaban nominados y que esa misma noche lograron salvarse de ser expulsados por medio del voto del público, no pudieron evitar estar nuevamente en la cuerda floja.
La pareja que resultó expulsada fue la del narrador de Teletica Deportes Daniel Quirós y Karla Bonilla, que pese a su esfuerzo por acoplarse no fue favorecida por el apoyo del público.
Por segunda ocasión consecutiva, la pareja de Shirley Álvarez y Ricardo Granados logró el primer lugar de la jornada, al lograr el beneplácito de los jueces.
Los ritmos que el sábado fueron ejecutados por los “soñadores” fueron el rock and roll y el baile típico costarricense, aprovechando que ese mismo día se celebró el día de la independencia de Costa Rica.
Además, la producción de Bailando por un Sueño le tenía una sorpresa preparada a los bailarines, que consistía en preparar, en aproximadamente cinco minutos, una coreografía de flamenco.
Este pedido tomó desprevenidos a “los soñadores” que, sin embargo, asumieron el reto e improvisaron la coreografía.
Una de las sorpresas que se desprendieron de la más reciente emisión de Bailando por un Sueño fue que, por primera vez en lo que va del programa, la pareja compuesta por Carlos Álvarez y Martha León no resultó sentenciada por los jueces. Esta pareja llevaba cinco sentencias consecutivas por lo que para muchos, e incluso para ellos mismos, ya se había convertido en costumbre la temida sentencia.
|