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Lunes 17 de septiembre, 2007 |
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Danza Universitaria: Viaje espiritual La Compañía Danza Universitaria encarna un viaje espiritual planteado por el coreógrafo Humberto Canessa a través de las notas del Réquiem de Mozart.Marcela Quirós U. mquiros@nacion.com Cómo lograr que un grupo de bailarines de danza contemporánea interpreten una misa de muertos, en este caso el Réquiem de W.A. Mozart, era un reto que hasta hace pocos meses tenía forma solo en la cabeza del coreógrafo Humberto Canessa.
Pero ya no. Aquel mar de ideas salió frenético de la inspiración de Canessa y se colocó estéticamente en el cuerpo de los bailarines de la Compañía Danza Universitaria, en las manos de los músicos de una orquesta, y en las voces de dos coros y cuatro cantantes líricos. Es decir, son un total de 150 talentos en escena. Se trata de un esfuerzo multidisciplinario de instituciones de la Universidad de Costa Rica (UCR), con el coreógrafo Humberto Canessa como invitado, que será presentado durante dos noches sobre las tablas del Teatro Nacional. Acompañan a los bailarines en esta, su segunda temporada del año, la Orquesta de Artes Musicales, bajo la dirección del compositor Alejandro Gutiérrez, el Coro de Artes Musicales dirigido por Juan Ernesto Quesada y el Coro Universitario dirigido por Rafael Saborío. Además, participarán como solistas la soprano Zamira Barquero (Premio Nacional de Música 2006), la contralto Raquel Ramírez, el bajo Rafael Saborío y el tenor Ernesto Rodríguez, todos muy conocidos.
La obra. Otorgarle movimiento a una obra que fue concebida para ser escuchada, no bailada, es un desafío que ya antes han asumido otros coreógrafos. Esta vez lo hace el experimentado Humberto Canessa con el clásico de Mozart. “En eso radica el reto, en darnos cuenta de que el lenguaje de la danza contemporánea puede acompañar el Réquiem , y a la vez permitirnos reflexionar sobre algunos temas”, comentó Humberto. En este caso el coreógrafo propone meditar sobre la importancia de la espiritualidad y, pese a ser una misa de muertos, lo ve como una forma de hallar vida en ese último caminar. “Para mí es una reflexión sobre la vida, sobre la belleza humana y sobre la contemporaneidad física. Es acentuar a través de la danza la posibilidad de crear belleza a través del cuerpo, es una especie de viaje espiritual”, afirma emocionado mientras continúa: “En este caso el cuerpo que experimenta ese viaje es el de los intérpretes y son ellos los que transmiten esas sensaciones al público”, comentó Canessa, quien dice encontrar una espiritualidad esperanzadora en la fuerza telúrica de Mozart.
La puesta. La coreografía sigue el orden estructural del Réquiem y al final se le agrega como epílogo el Laudate Dominum , también de Mozart, como un canto de esperanza y renacimiento. Además de movimiento y música en vivo, el espectáculo contempla el uso del video como una forma de agregarle dos puntos de tensión a la puesta. “La danza es la parte poética y el video contrapone. Es una forma de otorgarle un lenguaje más contemporáneo al espectáculo”, aseguró . Como en muchos de los trabajos llevados a escena por Humberto Canessa, en el Réquiem la teatralidad forma parte del movimiento. “La obra tiene especies de capas en el que sentido de que los bailarines van y vienen”, comentó Canessa. “Hay caídas al suelo, cargadas muy complicadas y un trabajo de visión muy rico”, detalló. El elenco de planta de Danza Universitaria llevará el protagonismo en esta obra. Bailan Hazel González, Eduardo Guerra, Mainor Gutiérrez, Gustavo Hernández, Elián López, Verónica Monestel, Gloriana Retana y Evelyn Ureña. Refuerzan la planilla cinco bailarines invitados: Pablo Caravaca, Cinthya González, Karina Obando, Ingrid Picado y Gustavo Vargas, este último, bailarín de la Compañía Nacional de Danza.
Regreso. Para Luis Piedra, director de Danza Universitaria, tener a Humberto Canessa al frente del grupo es una oportunidad. “El resultado de este montaje me tiene muy satisfecho. Me gusta la trayectoria de Humberto, su seriedad y su dramaturgia. Y en esta oportunidad nos ha entregado una propuesta llena de movimiento de principio a fin, es un espectáculo de una hora que “no para” y en el que el elenco responde de una forma brillante”. Para el director de Danza U. este espectáculo implica el retomar una política de la Universidad de volcarse hacia los recursos de la institución. La última vez que la compañía de bailarines aunó esfuerzos con otros proyectos artísticos de la “U” fue hace diez años, cuando presentó, bajo la dirección de Rogelio López, el Réquiem de Fauré. “Queremos seguir trabajando juntos con proyectos grandes, no puede ser que pasen diez años para que algo así pase”, comentó Piedra quien lamentó tener solo dos fechas en el Teatro Nacional para presentar este espectáculo, pero adelantó que tienen programado presentarlo en un formato más pequeño (sin orquesta ni coro) en un teatro más pequeño. Por su parte, la directora de extensión cultural de la Vicerrectoría de Acción Social de la UCR, Rocío Fernández, se mostró satisfecha por ver juntos los esfuerzos y talentos universitarios. “Es muy estimulante que diferentes escuelas y de diferentes lenguajes de las artes escénicas y visuales se conjuguen, demuestra que hay un gran afán de los profesores y los estudiantes por asumir estos espectáculos interdisciplinarios que nos ponen a aprueba a todos”. “La Universidad tiene un potencial creativo extraordinario que reafirma la identidad universitaria”, concluyó con mucha seguridad Fernández.
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