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Kevin Bacon experimenta Bacon habló sobre su actuación en Death Sentence y su satisfacción con su carrera cinematográfica
Cindy Pearlman
The New York Times Syndicate.
“Fui apuñalado, rebanado, cortado, magullado, golpeado y pateado, y me quedé sin aliento por correr en callejones”, dice Kevin Bacon durante una entrevista en un hotel de Beverly Hills. “Me divertí como nunca en mi vida”.
La mayoría de los actores que tratan de ser estrellas de acción a los 49 años no lo logran. Pero Bacon lo consiguió en su nueva cinta, Death Sentence . “He pasado los últimos años haciendo películas muy cerebrales”, dice el vigoroso Bacon. “Finalmente les dije a mis agentes que quería acción”.
Él incluso corrió para salvar la vida vestido con traje y calzando mocasines. “Oh, créame, eso fue un verdadero dolor”, asegura. “Hay una escena en esta película en la que una pandilla callejera me persigue por la ciudad, por callejones y rampas de estacionamiento”.
“Finalmente le pregunté al camarógrafo que si me veía los pies en esa escena. ‘¿Qué cosa?’, preguntó. Entonces le dije que si no se me iban a ver, me iba a poner mis zapatos de lona”, afirma Bacon.
En la película, que se estrenó el 31 de agosto en Estados Unidos, Bacon interpreta a Nick Hume, un amable ejecutivo de negocios y padre de familia suburbana, con una espléndida esposa (Kelly Preston) y dos hijos. Una noche, su vida cambia para siempre cuando su hijo adolescente es asesinado al azar durante una iniciación en una pandilla, llevada a cabo en una gasolinera. Cuando asaltan la gasolinera, uno de los jóvenes pandilleros le saca el cuchillo al buen chico suburbano que regresaba a casa después de un partido de básquetbol con su padre.
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La familia se desmorona rápidamente cuando el personaje de Bacon decide buscar justicia. Y cuando apuñala al pandillero que había asesinado a su hijo, el resto de la pandilla jura vengarse de Bacon, de su esposa y del otro hijo.
“Es una jornada interesante, pues yo interpreto a un tipo que nunca había tomado un arma. Podemos ver la transformación de un apacible individuo suburbano en un asesino”, dice Bacon.
Bacon había querido hacer una película de acción y dice que Death Sentence es el antídoto de las películas profundas que había estado haciendo últimamente.
Bacon también se interesó en la película pues quería trabajar con el director James Wan, conocido por su película de horror Saw , del 2003.
“Recuerdo que cuando vi Saw pensé que era una de las mejores cintas de horror de la última década”, dice Bacon. “Lo que me interesó de Wan es que él quiere redefinir los géneros. Y también puede ser terrorífico con un presupuesto muy bajo”, agrega.
Wan fue implacable con Bacon y lo hizo realizar la mayoría de los actos arriesgados. Bacon dice que, si parece que se queda sin aire en algunas de las escenas, es porque de eso se trataba. “No quería parecer un súper héroe”, asegura. “Quería que el tipo se viera real”.
Parte de esa transformación se manifiesta en una escena en la que Bacon se afeita la cabeza para mezclarse con las pandillas callejeras. “Esa escena terminamos haciéndola con dos cámaras”, recuerda. “Fue algo muy intenso pues no podríamos repetir la toma. ¡Eso era todo! Tenía que salir bien desde la primera vez”.
“Fue excelente, pues no me afeité la cabeza frente a un espejo. Sólo me la afeité y apenas podía verme. Así que me la afeitaba al azar y el pelo salía volando”, dice, riendo con el recuerdo. “Todos en el estudio se estaban volviendo locos. Después de que el director dijo corte, todos aplaudieron”.
Su vida. Bacon creció en Filadelfia, Pennsylvania, donde su padre, Edmund Bacon, era un conocido urbanista y su madre, Ruth, una maestra. El asistió a la Governor's School for the Arts de Pennsylvania antes de hacer su debut en el cine con la clásica Animal House . A ésa le siguió Friday the 13th y luego interpretó a Ren McCormack en Footloose .
No contento con ser tan sólo un ídolo adolescente en crecimiento, Bacon reestructuró su carrera y tomó trabajos más dramáticos, con papeles en las buenas películas JFK , A Few Good Men y Apollo 13 . Recibió la aclamación de la crítica con su interpretación de un pedófilo en la cinta The Woodsman .
Bacon dice que está complacido con la duración de su carrera, que ya es casi de treinta años. “En Hollywood muchos se quedan en el camino”, sentencia. “Vemos a mucha gente que llega y se va. Están muertos o en rehabilitación. Yo me siento muy agradecido”, dice.
“Las cosas están bien, aunque siempre quedan caminos por recorrer”, agrega. “Me gusta el hecho de tener opciones. Por ejemplo, acabo de hacer una película muy intensa llamada Rails & Ties , dirigida por Alison Eastwood. Tiene ese toque de cine independiente que me encanta.
No tiene una estrategia para su carrera. “Nunca me he fijado un plan”, admite. “Nunca he pensado: ‘Esta es la forma de sobrevivir en el negocio del espectáculo’. Simplemente me tomo las cosas un día a la vez, y trato de dar lo mejor de mí mismo como actor, como esposo y como padre. También trato de hacer lo más posible como persona en este planeta”, dice. “Quiero poder verme en el espejo y no sentirme avergonzado por mis decisiones”.
Bacon está casado con la actriz Kyra Sedgwick, con la que tiene dos hijos, Travis, de 18 años, y Sosie, de 15. La familia vive en Nueva York, donde lleva una vida discreta. Se encoge de hombros cuando se le pregunta qué es lo que hace que un matrimonio funcione en este negocio.
“Nosotros somos muy unidos. De hecho, acabo de trabajar con mi esposa, que me dirigió en un proyecto. Podemos separarnos del trabajo y regresar juntos, uno al otro, como personas que simplemente se aman” .
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