Costa Rica, Jueves 22 de noviembre de 2007

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Crónica:

Triunfal actuación Maná insuperable

  La gira Amar es combatir permitió a los costarricenses disfrutar de un espectáculo de lujo en el que todo funcionó a la perfección

Gerardo González V. | gegonzalez@nacion.com

Lo que ofreció el grupo Maná la noche del martes en el Estadio Ricardo Saprissa, en Tibás, no tiene nombre.

Y no es por falta de palabras, es que limitarlo a una sola sería un crimen. Los mexicanos se entregaron en abundancia y el público tomó todo lo que pudo y más.

Pasadas las 9 p. m., una manta blanca se elevó para cubrir todo el escenario. De inmediato apareció un muro proyectado en ella. ¡Maná estaba por salir!

Pero antes, imágenes de personas saltándose dicha barrera capturaron la atención de las cerca de 20.000 personas expectantes. Cualquier similitud con el muro entre México y EE. UU. no era casual.

Luego el muro explotó y en en el lienzo se proyectaron las sombras de los integrantes de la agrupación, mientras empezaban a sonar las notas de Déjame entrar , uno de sus temas más reconocidos. De ahí en adelante todo fue amor... y fue mutuo. El segundo tema fue Oye mi amor , otro éxito de la banda.

“¡San Joseeeeeeeeé!”, gritó Fher, el cantante. “Miren toda esta gente, se dejó venir todo el país, los extrañamos mucho, esta noche va a ser una fiesta, Costa Rica es nuestro país hermano” fueron sus primeras palabras y motivo suficiente para que la gente gritara como transtornada.

Manda una señal , de su más reciente álbum, siguió mientras Fher, guitarra en mano, jugaba con sus compañeros de grupo.

Pero nada todavía dejaba prever la intensidad de las dos horas y media que seguirían, en las que los aztecas tocaron unos 25 temas. ¡Pedir más ya era glotonería!

Montaje. Con solo entrar al Saprissa era fácil adivinar que el show sería un éxito. Con aforo a reventar y una tarima impresionante, cuando se apagaron los reflectores, un desfile de luces impactantes, animaciones y otros vídeos fueron el marco de una producción de primer nivel y que la banda ha llevado a lugares como EE. UU. y Europa.

Era notorio todo el trabajo de producción detrás del espectáculo y los meses de ensayo. Fher, Juan, Álex y Sergio volvían a ver hacia la cámara en el momento justo.

El sonido también fue impecable, nítido, ¡qué gran diferencia con respecto a otros espectáculos que se han montado antes acá!

Por su parte, Evenpro se anotó otro triunfo en la organización. El evento fue puntual con el DJ nacional Dr. Leo, en tarima a las 8 p. m. en punto para calentar al público. También la seguridad estuvo atenta para impedir que las personas del área preferencial se subieran a sus sillas y bloquearan la vista de los que estaban más atrás.

Música. Vivir sin aire , Bendita tu luz y Cuando los ángeles lloran sonaron a continuación. En la primera Fher tocó la armónica, en la segunda pidió a la gente que encendiera sus celulares y para la tercera se armó todo un espectáculo.

Este tema, dedicado al activista brasileño Chico Mendes, estuvo acompañado por animaciones de ángeles y flechas y un mensaje de reflexión sobre la protección de nuestros recursos naturales. Al final, una leyenda en la pantalla rezaba: “En honor de todos aquellos que han dado la vida por defender la selva”, mensaje muy aplaudido por los presentes.

Mientras terminaba el vídeo, los de Maná aprovecharon para cambiarse de atuendo. Máscaras de calaveras y una vela en las manos de Fher fueron la temática escogida para cantar su gran éxito ¿Dónde jugarán los niños?

Luego hubo espacio para algo de su nuevo disco Amar es combatir. Alex —el baterista— cantó Tú me salvaste . En media canción, el músico gritó “¡tú me salvaste, Costa Rica, pura vida!” La respuesta fueron gritos de emoción.

Capítulo aparte. Este baterista merece un espacio solo para él porque se lo ganó a punta de esfuerzo. No solo se robó buena parte del show y de los aplausos, si no que fue uno de los más queridos.

Las razones sobran pero sin duda su solo de batería, por más de seis minutos, lo convirtió en un ídolo por méritos propios.

Sin compañía en el escenario, Alex parecía que tenía como 20 manos, cada una con su bolillo respectivo, y le dio al instrumento como si fuera la última vez.

A mitad de su hazaña hizo una pausa y un balde con una cerveza le bajó desde el techo, se refrescó y continuó en lo suyo.

Su tarima empezó a girar mientras la gente gritaba, saltaba, aplaudía, casi que lloraba de la emoción. Luego tomó sus bolillos y los lanzó a la gente, que se hizo de elástico para dejarse un recuerdo. ¡Todo un héroe el Alex!

Agua y fuego. Ya para las 10 p. m. empezaron a caer unas pequeñas gotas de lluvia, mientras Fher cantaba Ojalá pudiera olvidarte , del nuevo disco. Y decía: “Y ojalá que la lluvia me ahogue entre sus brazos para no volverte a ver, no, ni en sueños, que pares de llover”, mientras apuntaba al cielo como si negociara el fin de la lluvia.

El siguiente tema estuvo dedicado, según dijo el mismo vocalista, “a las mujeres que van de flor en flor” . De esta forma, Mariposa traicionera hizo su aparición en el Saprissa y fue uno de los temas más disfrutados por la audiencia.

“Todas son iguales, menos las ticas”, cantó con el mejor acento mexicano al final de este tema Fernando, uno de los guitarristas y corista del tour, con lo que desató de nuevo la gritería.

Fue una tica a la que le esperaría la noche de su vida. El cantante anunció que iban a subir a una mujer al escenario. Tras caminar de un lado al otro, invitó a una joven.

“¿Cómo te llamas?”, le preguntó Fher. “Susana”, le respondió. A continuación, la vecina de Curridabat fue sentada en un sillón en forma de labios y el intérprete le sirvió una copa de vino, mientras él y Sergio, el otro guitarrista, le cantaron varios temas como Te lloré un río y El reloj cucú, como “un homenaje a los que se fueron”.

Susana aprovechó para tomar unas fotos de aquel momento en que fue la envidia de los presentes.

El desfile de éxitos siguió con Corazón espinado , aquella pegadísima colaboración con Santana, y Me vale . Justo antes de esta canción, dos columnas de fuego salieron expulsadas desde la parte superior del escenario para la maravilla del público, que no se lo esperaba.

Ya para las 10:36 p.m. la ligera lluvia había cesado por completo, mientras Maná cantó los clásicos rancheros Volver y El rey muy a su estilo.

Uno de los momentos más espectaculares fue cuando una fina cortina de agua empezó a caer desde la parte superior de la tarima. Por si había dudas, Fher pasó su mano por la misma para demostrar que se trataba de agua de verdad. Las notas de No ha parado de llover provocaron la histeria colectiva, seguida por El muelle de San Blas , mientras suaves imágenes eran proyectadas en la tela de agua.

“Buenas noches, Costa Rica, pura vida”, gritó Fher. La respuesta fue un sonoro “nooooo”, la gente no quería que se fueran. Luego presentó a sus compañeros, quienes iban desapareciendo por una valija que se abrió en el suelo.

Pero volvieron para cantar tres de sus más conocidos temas : Labios compartidos , Rayando el sol y Clavado en un bar , con la que despidieron el recital a las 11:30 p. m.

“¡Qué bonito país, los admiramos!”, dijo Fher tras desplegar una bandera mexicana unida a una de Costa Rica. “Esperamos que no tardemos tanto en regresar, gracias a los ticos porque son los mejores”.

La música se apagó y la gente empezó a abandonar el estadio, mientras el grupo seguía diciendo adiós y tirando besos. Parecía que tampoco se querían ir.

FOTOS

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Pesados. Las 80 toneladas de equipo en el escenario hicieron juego con el peso de la propuesta musical de Maná. Fueron grandes en el Saprissa, en un concierto que mezcló la más alta tecnología con las más fuertes emociones. Roberto Alpizar para La Nación.

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Pared. Uno de los mejores momentos fue cuando apareció esta cortina de agua que se convirtió en una especie de telón en el escenario. Roberto Alpízar para LN

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Figura. El vocalista Fher es pieza clave del show del grupo pero él no se olvida de los músicos que tiene a su lado. Mario Rojas

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Unidos. Sergio, el guitarrista, se compenetró con sus compañeros. Se nota que ellos han recorrido mucho camino juntos.Roberto Alpízar para LN.

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Grande. Alex, el baterista, se echó un solo de unos seis minutos que dejó boquiabiertos a todos. Roberto Alpízar para LN

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Enmascarados. Para el tema ¿Dónde jugarán los niños? , los de Maná usaron un macabro vestuario con calaveras y capuchas. Roberto Alpízar para LN

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Desfile. Los mexicanos cantaron durante dos horas y media, no se guardaron ni uno de sus éxitos más conocidos. Roberto Alpízar para LN

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