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Jueves 31 de mayo, 2007 |
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La banda cada día toca mejor Mañana se cumplen 40 años de la publicación de la obra maestra de los Beatles: La banda del club de los corazones solitarios del sargento PimientaArnoldo Rivera arivera@nacion.com Aquel 1966 fue un annus horribilis. La magnitud de los acontecimientos desbordó a los muchachos de tal modo que decidieron suspender las giras de conciertos. Retirados de ese circo, los Beatles se tomaron una especie de año sábatico en miniatura, en el que cada uno de los cuatro hizo lo que quiso por unos cuatro meses.
Corría el mes de diciembre de aquel 1966, y cuando el día era 6 los legendarios estudios Abbey Road abrieron las puertas para los chicos de Liverpool; de ahí, luego de 700 horas de grabación, saldría el álbum mejor logrado de la tremenda década de los años 60, su obra maestra: La banda del club de los corazones solitarios del sargento Pimienta ( Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band ), cuyo cuarenta aniversario se cumple mañana.
El disco tomó por asalto a fanáticos, seguidores, indiferentes, curiosos, enemigos... ; en fin, nadie quedó indiferente ante la música de los 13 surcos del disco de los Beatles, músicos transmutados para la oportunidad en una antigua banda de resabios victorianos, a la que el buen sargento “20 años atrás le enseñó a tocar”. Los muchachos aparecieron con uniformes alquilados en la tienda de teatro Burman’s y con sendos bigotes. Que disfrute el show. Fue el octavo álbum del grupo, pero el más influyente de todos y el que redefinió la forma de producir, sentir, escuchar y hacer música. Pensado como un todo por idea de Paul McCartney (“hagamos de cuenta que el sargento y la banda existen”), no hay silencios entre pieza y pieza o son brevísimos, con el fin de dar la idea de un concierto de esa banda imaginaria: la primera canción abre con el sonido de unos músicos afinando y A Day in the Life viene a ser el bis que refuerza la alegoría. No se vendió ningún sencillo por separado para reforzar la idea de unidad.
En la obra (un verdadero collage de situaciones cotidianas) cada voz y cada instrumento fue alterado, manipulado, distorsionado, “ecualizado”, acelerado... con el fin de entregar algo completamente distinto a lo que habían hecho antes. Piano, órgano, violines, violonchelos, clarinetes, clarinetes, saxofones, trompetas, instrumentos indios, trombones, sonidos de animales y una orquesta de 41 miembros (para el apocalíptico final de Un día en la vida ) fueron necesarios para crear el ambiente del disco. Fue el primer álbum grabado en ocho canales y el primero en incluir las letras de las canciones. “Utilizábamos el equipo al límite, a cada momento estábamos cambiando de cinta, o copiando algo, todo era realineado o redirigido meticulosamente”, expresó Geoff Emerick, ingeniero de sonido, en 1987. “Fue el reto más grande al que me había enfrentado, porque los muchachos tenían la enorme curiosidad de hacer algo diferente”, opinó el productor George Martin en la edición del disco compacto. Influido por Pets Sounds ,de los Beach Boys, y Surrealistic Pillow, de Jefferson Airplane, el Sargento Pimienta empieza donde se quedó Revolver (de agosto de 1966) y enseña un camino del que nadie sabía de su existencia Brian Wilson, de los Beach Boys, quedó tan impactado que dejó de trabajar en su disco porque la “quintaesencia de la música había sido lograda”. Algo de razón tenía porque ahí se condensó rock , jazz , music-hall , baladas, campanas alucinógenas, sonidos de granja, realidades alternas y otro sinfín de lecturas; algunas de ellas llevaron a ciertas canciones directo a los censores por sus aparentes guiños con las drogas: Lucy in the Sky with Diamonds es un ejemplo, porque dijeron que sus siglas aludían a la droga LSD. “Es un renacimiento dorado de la música”, sostuvo, en 1967, el suplemento literario del New York Times ; The Times, de Londres, lo catalogó como un “momento decisivo en la historia de la civilización occidental”; Ringo Starr, por su parte, lo resumió así hace 10 años: “Tal vez en otros discos había mejores canciones, pero era el momento adecuado y la actitud adecuada. Estaba en el aire que el mundo trataba de cambiar”. Ya pasaron cuatro décadas y el sargento y su banda no solo siguen tan campantes, sino que cada día tocan mejor.
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