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Martes 29 de mayo, 2007 |
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Una década de perra vida Geovanny Durán no tiró la toalla: el veterano cantante buscó nueva sangre para El Guato, grupo que hoy ladra con las ganas de un cachorroVíctor Fernández G. vfernandez@nacion.com Desde que puso sus patas en la calle, aquel perro se las ingenió para sobrevivir: unos días comió basura y otros pura posta; hubo quienes quisieron patearlo e incluso otros colegas perrunos le lanzaron dentelladas pero igual se la jugó para conseguir casa y alguien que le rascara la panza. Habrá tenido una vida perra pero El Guato nunca ha andado de malas pulgas. A una década de su debut formal, la popular agrupación roquera vive en la actualidad un segundo aire, en gran parte gracias a que todos sus integrantes son “cachorros”, con la lógica excepción de su vocalista y líder histórico, el incombustible Geovanny Durán. La renovación en las filas de la banda fue una cuestión natural, luego de que los compañeros de Geovanny durante estos 10 años –Pablo Mendoza, Erick Montero y Andrés Wiessel– tomaran distancia por motivos profesionales y personales. Para muchos grupos, la partida de tres cuartas partes de su alineación hubiera significado la desaparición pero no para El Guato. Geovanny estaba “emperrado” en que aquello no podía morir. “Habíamos seguido tocando y el año pasado estuvimos en conciertos importantes como el de Voodoo Glow Skulls, Costa Rock y Ska contra Ska . Sin embargo, teníamos estancados los planes y la grabación del tercer disco, además de que ellos estaban más concentrados en proyectos personales”, recordó el cantante. Se busca banda. Con la venia de sus antiguos compañeros (“seguimos siendo compas y ellos nos colaborarán en lo que puedan”, explica Geova ), el vocalista se dio a la tarea de hallar una nueva camada de músicos que le acompañara. Y la verdad fue que no tuvo que buscar mucho, pues los reemplazos ya estaban en la mira. Los proyectos musicales que Durán ha mantenido paralelos a El Guato –Tilo, 7 Balas al Alma y Los Polos (Opuestos)– fueron la cantera ideal para extraer a los nuevos guatos : los guitarristas Allan Aguilar y Juan José Blanco y el baterista Marco López. A ellos se les sumó el bajista Roberto Álvarez, cuyos atestados vienen de Estados Unidos, donde tocó con la banda Bezerk. Sin embargo, el factor común para Aguilar, Blanco, López y Álvarez es que todos son viejos conocidos de Geovanny y militantes, al igual que él, de la escena musical herediana. Con poco más de un mes de estar funcionando, la actual alineación de El Guato no ha perdido tiempo y el quinteto ya está metido en el estudio. Ahí, entre todos le dan forma a lo que será el primer material inédito de la agrupación desde el 2002, cuando salió su último y ya lejano disco, Lamentico . A la raíz. Después de experimentar con todo tipo de fusiones latinas en su anterior álbum, ahora El Guato se encamina a un sonido más apegado al de sus inicios, a un ska más puro, por así decirlo.
“La música que estamos haciendo es como un Rock para el pueblo (su primer disco, del año 2000) pero más energético”, explica el vocalista, quien, como ya es costumbre, es el autor de la mayoría de las letras. Sin embargo, si en sus anteriores producciones El Guato se concentró en temáticas muy localistas –especie de rock costumbrista–, en lo que viene se habla de tópicos más universales. Eso sí, el espíritu combativo de sus canciones sigue igual de insolente (no por nada El Guato fue el primer grupo tico en popularizar una canción con la palabra “hijueputa” en su letra). Algunas de las nuevas canciones que ya están montadas son Lo que me queda , Policía universal , Aquí no , Me voy a vomitar , Colador (acerca del sistema educativo), Nada parece cambiar y la pieza que le dará su título al tercer álbum de la banda: Y el diablo dijo sí... El primer sencillo en promocionarse será Lo que me queda , una balada ska –con aires a la Leo Dan– que buscará no solo competir en las radios, sino también en el mercado audiovisual. Con un grande. A la fecha, los videoclips de El Guato, como MER y Linda Costa Rica , son recordados más como intentos bien intencionados que como propuestas audiovisuales de aplauso. Pero pareciera que eso cambiará. Si todo sale según lo planeado, el video de Lo que me queda será dirigido por el cineasta cubano Ernesto Fundora, uno de los directores de videoclips más reconocidos de América Latina y creador de audiovisuales que hoy son clásicos como La negra tiene tumbao , de Celia Cruz; Solo por hoy , de Azul Violeta, y Sentimientos ajenos , del también cubano David Torrens. Fundora, que también ha hecho videos para Willy Chirino, Alejandra Guzmán, Olga Tañón y La India, visitó el país meses atrás para impartir un taller y aquí entró en contacto con la comunicadora Pilar Zambrana, actual representante de El Guato. Ella y Eduardo Ceregatti –director titular de la serie La pensión – hablaron con el cubano y entre los tres harán el audiovisual para los heredianos. Mientras eso sucede, los músicos se concentran en sacar el disco y en los planes para la celebración del décimo aniversario, que será en julio próximo. Según Geova , en vez de una gira, han pensado en hacer un gran concierto, en el que estarán acompañados por una importante banda foránea. Después vendrán otras metas –la internacionalización sigue siendo una prioridad– pero, por ahora, lo que los guatos les importa es que el perro sigue ladrando y sin bozal que lo detenga.
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