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Lunes 28 de mayo, 2007

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Discine para La Nación.

Mark Ruffalo a la caza del asesino

El talentoso actor se metió en los zapatos de un policía en Zodiac, el nuevo filme de David Fincher y que esta semana se estrena aquí

Cindy Pearlman

Hollywood Watch. The New York Times Syndicate.

“Realmente asusta pensar en que ese tipo todavía anda por ahí,” dice el actor Mark Ruffalo.

Él se refiere al célebre asesino del Zodiaco, que aterrorizó a San Francisco con una serie de asesinatos brutales en los años 60 y 70, un caso sin resolver que es el tema de la nueva película de David Fincher, Zodiac , que se estrenará este próximo viernes en los cines costarricenses. Ruffalo interpreta a Dave Toschi, un detective encargado del caso, lo que lo obligó a familiarizarse con todos los detalles, lo cual, de paso, le provocó varias noches sin poder dormir.

“Tenía la cabeza inundada de todas esas horribles imágenes,” dice Ruffalo. “En casa tengo los libros sobre el asesinato. Tengo todos los informes. Tengo fotos, tengo cartas, tengo todo. Y es espantoso. Este tipo era la maldad pura. Echar aunque sea un atisbo a su alma es aterrador”, asegura el intérprete.

“Era un hombre que mataba por diversión, por placer,” continúa Ruffalo. “Lo hizo en una época en la que Estados Unidos no sabía qué hacer con los asesinos en serie. Creó una obsesión en todos aquellos que lo perseguían.”

Historia real. Basada en los libros de Robert Graysmith acerca del caso, la película está protagonizada por Jake Gyllenhaal como Graysmith, caricaturista editorial que se implicó en la cacería del asesino, y Robert Downey Jr. como el autodestructivo reportero que cubre el caso. También aparecen Anthony Edwards y Chloe Sevigny.

El Toschi de la vida real fue el asesor técnico de la película, lo que le facilitó a Ruffalo tener la sensación de la historia.

“Tuve una mirada de cerca e íntima a esta investigación,” afirma Ruffalo. “Toschi tiene una memoria perfecta. Cuando empieza a hablar de algo, dice: ‘Era el 28 de julio al mediodía.’ Tiene el recuerdo preciso de quién, cuándo, dónde y hasta lo que estaba escuchando en ese momento”.

Toschi lo asesoró en cuestión de aspecto y tonos vocales, agrega el actor, y también le proporcionó videos de los noticiarios de la época de cuando el asesino estaba en su orgía criminal.

“Es una película muy matizada,” asegura Ruffalo, “y pienso que es increíblemente honesta con los detalles específicos”.

Oficio. Se daba por hecho que Ruffalo, que es conocido por profundizar en sus personajes, se sumergiría en los detalles proporcionados por Toschi.

“Como actor, estoy entrenado para ir al periodo histórico y descubrir lo que la gente usaba de ropa, lo que escuchaba en la radio y el arte que había en las paredes,” dice.

“Se mete todo eso en la máquina y con suerte del otro lado sale algo interesante. No quiero que sea algo aburrido”, añade.

“Lo que se ve en esta película es realmente lo que ocurrió,” dice. “No se recurrió a ninguna licencia dramática”.

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Estrellas.Ruffalo y Jake Gyllenhaal (izq.) en escena de Zodiac . Discine.

Al conocer al detective, Ruffalo dice que llegó a sentir que Toschi sigue acosado por los eventos del caso del Zodiaco, aunque hayan pasado varios decenios.

“Es una herida que Toschi se llevará a la tumba,” considera el actor. “Fue una parte enorme de su vida, de su carrera y de su familia. Ese asesino en serie lo atrapó todo. Este es un hombre que se estaba preparando para ser jefe de policía. Iba en ascenso. Haber caído como cayó ... bueno, creo que no se recuperó”.

“Él ciertamente lo integró todo en su vida con enorme dignidad y estilo,” se apresura a agregar Ruffalo. “Su familia se unió en torno a él. Ahora él tiene una nueva carrera. Pero eso periodo y lo que sucedió es algo de lo que nunca se recuperó realmente”.

Dudas. Ruffalo estuvo a punto de no hacer la película, admite. Necesitó que el director Fincher le pusiera atención personal para que aceptara interpretar a Toschi.

“Leí un borrador preliminar del libreto, con el que no me conecté,” recuerda. “Mi personaje tenía una parte muy pequeña. Si yo iba a estar trabajando con Fincher, quería poder llegar y hacer algo muy especial. No vi qué hacer con el papel cuando era pequeño”.

Así que dijo que no, pero el director se negó a aceptar su negativa.

“Fincher me dijo: ‘Vamos a reescribir el libreto, vamos a volver a hablar de esto’. Me gustó lo que hizo con el nuevo libreto,” dice Ruffalo. “En ese momento Fincher me dijo que tendría 90 páginas en una semana, que si me importaría esperar un poco más”, recuerda.

“Por cierto, en Hollywood nadie hace eso,” agrega Ruffalo riendo. “Por lo general nos dicen: ‘¿Confías en mí o no? ¿Le entras o no? Decídete de una vez’. Fincher tuvo el detalle de decirme lo de las 90 páginas y pedirme que esperara a leerlas. No podía creer que me lo estuviera diciendo”, reconoció el actor, que en noviembre próximo cumplirá 40 años.

Ruffalo leyó las páginas nuevas y firmó en la línea punteada.

“Me quedó claro que Fincher quería hacer una obra que iba a estar en la línea de All the President's Men (1976), en la que el chiste sería la actuación y no los movimientos de cámara,” explica. “Podía haber sido una sola escena larga con dos personas hablando”.

Aunque nadie esperaría eso del director de cintas tan estilizadas y visualmente deslumbrantes como Seven (1995) y Fight Club (1999), para Ruffalo eso fue precisamente parte del atractivo.

“Ese fue el punto de partida de David Fincher,” afirma. “Me emocionó que él quisiera una obra de actores. Yo vengo del teatro y en las tablas uno habla mucho. Claro, eso es difícil de hacer en una película, pues uno termina haciendo treinta tomas”, explica.

“David quería que toda la película fuera perfecta, y se iba hasta que quedara perfecta,” agrega Ruffalo. “Nunca olvidaré que mi primer día de trabajo hubo 68 tomas. Era una escena larga de hablar y caminar. Yo pensaba que lo estaba haciendo mal. Eso nos destroza los nervios. Pero luego me di cuenta de que no era yo. Dave es de los que piensan: ‘Oh, esto está sensacional... vamos a hacerlo de nuevo’”, rememoró.

“Hay que verlo como una aventura”, concluye el intérprete.

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Policías.Ruffalo y Anthony Edwards (der.) son los detectives del caso. Discine.

Agenda llena. Este año, Ruffalo participará con Joaquin Phoenix en Reservation Road .

“Interpreto a un padre que sufre un accidente de auto”, dice. “Es un drama de personajes muy intenso, acerca de dos padres y de la forma en que lidian con la muerte de un niño pequeño. Es otra cinta muy profunda y oscura”.

Esto no significa que Ruffalo, nacido en Wisconsin y criado en Virginia Beach, sea especialista en dramas pesados. Ciertamente protagonizó We Don't Live Here Anymore (2004) y All the King's Men (2006), pero desde que rompiera con el molde en You Can Count on Me (2000), también lo hemos visto en comedias como 13 Going on 30 (2004), Rumor Has It (2005) y Just Like Heaven (2005).

“Yo soy actor de teatro”, dice, “y en el teatro hacemos otras cosas. Nadie espera que hagamos lo mismo una y otra vez”.

Un momento difícil. Ruffalo está casado con Sunrise Coigney y es padre de dos hijos, Keen, de cinco años, y Bella, de uno. Él y su esposa se las vieron duras cuando, a punto de empezar a rodar Signs (2002), a él le diagnosticaron un tumor cerebral y tuvo que retirarse de la producción de la película.

El actor se sometió a cirugía del cerebro, el tumor resultó ser benigno y él se recuperó por completo, pero no es el tipo de cosas que se olvidan.

“En realidad no me gusta hablar de esto”, dice Ruffalo. “Puedo decir que me cambió la perspectiva y que me hizo disfrutar de la vida y de mi familia como nunca antes. Agradezco cada día. Es un regalo. Me hizo darme cuenta de que no debo gastar un solo momento de vida quejándome, pues realmente soy muy afortunado por cada minuto que me dan”.

Quizá sea por eso que no haya querido trabajar exclusivamente en el lado dramático del negocio.

“Después de hacer algunos dramas, pienso que es demasiado, que tengo que hacer algo ligero”, afirma Ruffalo. “Incluso (Marlon) Brando hacía una comedia romántica de vez en cuando”.



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