Concierto Black Eyed Peas


Concierto Voodoo Glow Skulls


Concierto Tropical Evolución Vox


Conciertos de DIO


Premios Acam 2006


Otras galerías



Martes 6 de marzo, 2007

Notas Espectáculos:

Foto Principal: 1525342

Básico.Piano, voz y guitarra. Con eso se bastó Joan Manuel Serrat para hechizar a la audiencia. Eso sí, el cantautor también le dio su lugar a su pianista y amigo Ricardo Miralles. Adriana Ovares.
Crónica:

En vivo y en el zacate

Joan Manuel Serrat no se olvida de su oficio de juglar : a cielo abierto, el domingo, el catalán hizo en Ojo de Agua un concierto popular e inolvidable

Víctor Fernández G.
vfernandez@nacion.com

La sensación era casi woodstockniana : un artista solo en el escenario y, frente a él, una enorme y verde explanada ocupada por cerca de 5.000 almas vibrantes y entregadas por completo al ritual de la música.

Joan Manuel Serrat es un viejo conocido del público tico; de hecho, casi todos los años pasa por acá. Sin embargo, el concierto que dio el domingo en el anfiteatro de Ojo de Agua se inscribe en una página completamente aparte... aquello fue un asunto mágico.

El veterano trovador catalán contó con la naturaleza como su cómplice, pues la noche dominical fue tan cálida como el público que llegó para verlo, con una enorme y amarillenta luna haciendo de enorme reflector sobre la masa cantora. Una imagen bucólica, si se quiere.

Por lo demás, Serrat demostró por qué es considerado una leyenda de la música, no solo en español, sino universal. Intercalando sus canciones con divertidas disertaciones, el trovador dio un concierto emotivo y sin artilugios: se bastó con su voz, guitarra y la complicidad de su socio eterno –el maestro pianista Ricardo Miralles– para hacer un recorrido de casi dos horas por los puntos altos de su extensa discografía. El que es bueno, con lo básico se la “juega” .

Foto Flotante: 1525358
Aire libre.El público aprovechó muy bien los grandes espacios del anfiteatro del balneario Ojo de Agua. El declive del terreno permitió que la visibilidad no fuera un problema para la mayoría y los alérgicos a los molotes no pasaron líos. Adriana Ovares.

Acierto. En definitiva que hizo bien la productora Conciertos Internacionales en salirse del Teatro Nacional y buscar un escenario más abierto y de precios más accesibles. En esto también hay que reconocer el interés del propio Serrat, quien quería dar un segundo espectáculo de entradas mucho más baratas, a sabiendas de que tiene muchos seguidores que no cuentan con los medios para pagar el boleto a su recital del sábado, celebrado en el teatro capitalino.

El anfiteatro del Balneario Ojo de Agua, en Belén, resultó el sitio ideal. Este lugar, que años atrás albergó la última presentación de los Fabulosos Cadillacs, reune las condiciones idóneas para espectáculos masivos: una buena tarima de conciertos, una explanada con un declive ideal para los espectadores, buen parqueo y suficiente zona verde como para que nadie se sofoque. Ojalá los administradores del balneario y la municipalidad belemita sepan maximizar el recurso, pues promete... y mucho.

Aprovechando un clima inmejorable, los organizadores citaron al público al atardecer. Aún así, desde primeras horas de la tarde empezó el desfile de serratmaniá-ticos . La “fauna” era pura diversidad: familias enteras (hasta con bebés); parejas entradas en años; novios jóvenes; grupos de amigos risueños; señoras que mataban la espera con una copa (plástica) con vino, y universitarios con cerveza en la mano y Ché Guevara en el pecho.

La verdor del lugar (¿para qué butacas si tenemos césped?) facilitó que cada quien se acomodara a su antojo: sillas plegables, manteles y petates para los mejor preparados, el puro zacate para el resto (vea fotografías del público y ambiente en la página 2 de Viva ).

Cuando ya la luz natural moría, la masa era un ser compacto e impaciente. Como era de esperarse, bastó con que alguien se acordara del Tratado de Libre Comercio para que se disparara el coro de “¡No al TLC!” y uno que otro insulto contra el presidente Oscar Arias, amigo personal de Serrat, quien prefirió escuchar al ibérico junto a la mucho más comedida audiencia del Teatro Nacional, el sábado.

Foto Flotante: 1525361
Divertido.Serrat se caracteriza no solo por sus canciones, sino también por su buen sentido del humor. Sus historias fueron muy celebradas. Adriana Ovares.

¡Serrat! A las 6:10 p. m., guitarra en mano, Joan Manuel Serrat empezó con lo suyo y, sin andarse por las ramas, recetó dos temazos: Menos tu vientre y Mediterráneo . La gente no se hizo de rogar y le entregó la primera de las muchas ovaciones de la noche.

“Bienvenidos a este Ojo de Agua fantástico”, fue el primer saludo del cantautor, quien confesó que un concierto así también era una experiencia diferente para él.

Tras interpretar su clásico de 1970, Señora , Serrat contó que esa canción estuvo por mucho tiempo fuera de su repertorio, pues la edad ya no lo hacía sentirse el seductor protagonista de la letra, un yerno de larga cabellera que le decía a la suegra cosas como ese ladrón que os desvalija de su amor . “Yo ya no desvalijaba a nadie... lo más a lo que podía aspirar era un intercambio consentido”, dijo el cantante para provocar la carcajada generalizada.

El recital tuvo puntos altos como Una mujer desnuda, Me gusta todo de ti , la infaltables Penélope y Fiesta y No hago otra cosa que pensar en ti . Sin embargo, la magia se dio con Cantares , por mucho la canción más universal de Serrat (al menos según la respuesta de sus leales costarricenses).

El momento parecía mandado a hacer: mientras el ibérico decía aquello de caminante no hay camino , a sus espaldas se abrieron las nubes y una luna llena espectacular se empeñó en arrebatarle las miradas. Al final, Serrat y el satélite natural salieron empatados: los dos fueron de antología.

A las 7:50 p. m., y tras volver varias veces para agradecer las palmas, Serrat salió del escenario. Había cumplido con su tarea: sacarle magia a la música.



© 2007. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com