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Lunes 11 de junio, 2007 |
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Amor como antídoto Comunicante. Un tema universal expuesto en lenguaje contemporáneoMarta Ávila iceagqa@ice.co.cr La Compañía Nacional de Danza inició la temporada del año 2007 con una puesta coreográfica basada en un texto dramático: una versión muy libre de la tragedia Romeo y Julieta (1595) de William Shakespeare. El montaje estuvo bajo la dirección del coreógrafo colombiano Miguel Bolaños, quien reunió a los bailarines de la agrupación oficial junto a jóvenes que se dedican a la danza urbana, específicamente, el hip- hop. Con el motivo universal del amor, R&J se desarrolla en una comunidad cualquiera, donde los jóvenes amantes pertenecientes a distintos grupos sociales luchan por vivir a toda costa su amor. Además, en el drama aparece la violencia como otro componente universal que interactúa en las relaciones personales.
La Compañía Nacional de Danza se propone, con este tipo de obras, llegar al público el colegial que ha estado un tanto descuidado. Así, vimos al elenco de R&J, el mes pasado, bailando en un gimnasio, ante cientos de alumnos de colegios del área metropolitana. Ahora, los miramos en el Teatro de la Danza, ante una audiencia heterogénea. Tenemos claro que la fusión de diversos lenguajes coreográficos es uno de los objetivos fundamentales en este tipo de creaciones, con el propósito de llegar a nuevos espectadores. Este objetivo se logró casi en su totalidad. Muestra de ello es que el elenco oficial se desempeñó muy bien al enfrentarse a los diferentes lenguajes a través de variaciones y movimientos provenientes de la danza contemporánea, la popular y la danza urbana. Sin embargo, este montaje presenta su parte débil en la excesiva simplificación del texto dramático, tan rico en caracteres y situaciones, los cuales se pudieron explotar sin tener que recrear todas las escenas descritas por Shakespeare. Sobre todo, al contar, el coreógrafo, con un elenco numeroso de gran trayectoria al que se le pudo enfrentar a mayores retos escénicos. En este mismo sentido, el dúo de amor de Romeo y Julieta resultó largo, recargado en el plano horizontal y con muchos ángulos frontales de poca belleza compositiva. En el ámbito interpretativo resultó agradable el personaje encarnado por Emmanuel Ramírez, quien manejó su participación con fuerza y discreción. En los enérgicos grupales, el elenco demostró limpieza. Por su parte, los protagonistas Melissa Rivera como Julieta y Antonio Corrales en el papel de Romeo lucieron dominio escénico y versatilidad corporal. La obra contó con Carlos Escalante en la música. Esta partitura original fue compuesta cual mosaico, donde el compositor entretejió los sonidos dramáticos con imágenes lúdicas evidenciando un trabajó muy al lado del coreógrafo. Por su parte, Jody Steiger en el diseño de las luces trató de crear los ambientes para cada una de las escenas, aunque en algunos momentos la tendencia a una luz general resultó cansina. Otra colaboradora del montaje fue Carolina Aguilar, quien identificó los dos grupos sociales con el vestuario. Me gustó más lo alcanzado con los trajes del bando de Romeo.
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