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Jueves 7 de junio, 2007 |
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Los policías las prefieren famosas Parece que las autoridades judiciales de Los Ángeles no aguantarán más a las “divas” juveniles. Paris Hilton ya está en la cárcel y sus amigas podrían seguirlaVíctor Fernández G. vfernandez@nacion.com Para ser una chica acostumbrada a que la vida le dé un tratamiento VIP, Paris Hilton hoy desea haber sido una más del montón, al menos en lo que a castigos judiciales se refiere. La superficial rubia –famosa por ser famosa– en estos momentos está contando los puntitos en la pared de su celda en una cárcel de mujeres en Los Ángeles, a la cual ingresó el pasado domingo para cumplir una condena de 23 días, luego de violar la libertad condicional de la que gozaba tras ser hallada culpable de conducir ebria. La particularidad del caso no solo se desprende de la notoriedad de su protagonista, sino también de que se le aplicara un castigo que, a juicio de muchos abogados, resultó “ejemplar”. Esto pues personas comunes y corrientes se han salvado de dormir en una celda por una infracción similar a la de la heredera del imperio hotelero Hilton. La interpretación general es que las autoridades pusieron a Paris tras las rejas para dar un claro mensaje de que nadie está por encima de la ley, sin importar cuántos sean los paparazzi que arrastre por todo Hollywood. Acostumbradas a salirse con la suya cada vez que tienen sus frecuentes encuentros con la policía de caminos, pareciera que la suerte de las “chicas malas” de la meca del entretenimiento estadounidense ha cambiado: Paris está aprendiendo la lección vestida con un traje anaranjado (no de diseñador) y sus amigas Nicole Richie y Lindsay Lohan tienen citas pendientes con jueces que, eventualmente, también podrían mandarlas a meditar sus faltas al calabozo. ¿Ejemplo? Con millones de adolescentes soñando ser como ellas, las amigas Paris, Lindsay, Nicole y, en alguna medida, Britney Spears son de todo menos ejemplos para usar en una campaña de promoción de valores juveniles. Las cuatro llevan una vida de lujos, fiesta eterna y excentricidades que el grueso de los mortales solo puede imaginarse: Hilton y Richie crecieron con la etiqueta de “herederas” tatuada en la frente, mientras que Lohan y Spears se toparon con el éxito y los millones a una edad en la que la mayoría de los muchachos se preocupan por salir del colegio sin repetir un año. En los casos de Britney y Lindsay, su fama se podría decir que sí está bien ganada, pues la primera es una de las cantantes de pop más exitosas de todos los tiempos y la segunda se dio a conocer como la adorable niña pelirroja de las películas de Disney que encontró, sin problema, buenos trabajos conforme creció. Claro, eso fue antes de que la errática vida personal de ambas generara mayor interés que sus méritos artísticos. En cuanto a Paris y Nicole, los motivos de su “trascendencia” son tan discutibles como sus habilidades como actrices y cantantes. Las “súper amigas” saltaron a la palestra debido a que no se perdían ninguna fiesta o alfombra roja, amparadas por apellidos y fortunas difíciles de ignorar. Luego vino su reality show , The Simple Life , y sus respectivos intentos (fallidos) por lanzar carreras musicales y en el cine que les dieran la credibilidad que sus “papis” no les pudieron o supieron heredar. Lo que sí une a las cuatro protagonistas de esta historia es que, juntas y por separado, todas han nutrido al periodismo sensacionalista con escándalos de antología que incluyen todos los elementos típicos de un guion hollywoodense: alcohol, drogas, pleitos, idas y venidas a las clínicas de rehabilitación, líos con sus familias, malas palabras, escenas bochornosas en público, aparatosos accidentes de tránsito y periódicas visitas a la comisaría y a la corte. Sin embargo, pareciera que policías, fiscales y jueces, y una creciente parte del público, no están a favor de seguirles el jueguito. ¡A la reja! Cuando en setiembre del año pasado Paris Hilton fue arrestada por conducir ebria, pocos fueron los que se mostraron sorprendidos, dado que en realidad era algo que se veía venir para una joven que sale de parranda todas las noches de la semana. Lo que sí causo cierta sorpresa fue lo que el juez dictó en su contra el 4 de mayo. Ese día una decaída Hilton ingresó a la corte debido a que fue arrestada de nuevo unas semanas antes por manejar a exceso de velocidad, por no usar sus luces a pesar de que era de noche y por sentarse detrás del volante aunque su licencia estaba suspendida, en una clara violación a los términos de su libertad condicional. Ahí el juez avaló la petición de los fiscales de castigar con cárcel a la joven de 26 años. Si bien la ley en California permite poner tras las rejas a alguien en estas circunstancias, usualmente las autoridades vuelven a dar una oportunidad a los infractores... pero no a Paris. De inmediato vinieron los reclamos de la millonaria familia Hilton y, en Internet, la escultural modelo pidió a sus admiradores que firmaran una petición en línea para que su castigo fuera reconsiderado. Sin embargo, la iniciativa tuvo su respuesta en una similar con la firma de miles de ciudadanos exigiendo que la banal muchacha no se librara de su condena. Hoy, mientras Paris –también conocida como la prisionera 9818783– extraña en su celda a su perrito chihuahua y a su teléfono celular, la atención está puesta en su amiga Nicole, quien precisamente mañana deberá asistir a un tribunal para responder a los cargos de conducir bajo los efectos de las drogas, tras su arresto en diciembre pasado. En esa ocasión, la hija de Lionel Richie condujo contra vía por un buen trecho de una autopista, incidente que, milagrosamente, no acabó con muertes. Y, para terminar de completar la novela, la pecosa Lindsay Lohan también pasará por el banquillo de los acusados en las próximas semanas. La popular actriz –cuyo compartimiento en los últimos meses ha sido tan errático como comentado– está acusada por los mismos motivos de sus amigas: creer que se puede conducir un auto a pesar de estar intoxicada. Actualmente en rehabilitación (otra vez), Lohan se encontró con la policía hace una semana, luego de que de que fuera a dar, junto con su Mercedes Benz, a una acera. Como era de esperarse, estaba ebria y, para colmo, en su auto se encontró “contrabando”, término elegante que la policía uso para referirse a cocaína. Para todas ellas aplica el consejo que un cibernauta dejó a Nicole en el sitio Myspace: “Si eres millonaria y puedes pagar un chofer, deberías contratar uno”.
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